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Juan Carlos Ortega Murillo —hijo de Daniel Ortega y Rosario Murillo— considera que el sistema de partidos políticos en el país debe reinventarse y adoptar un sistema de «partido único».
«El sistema de partidos políticos debe reinventarse o tomar el camino más sano, que es hacerlo desaparecer y establecer el modelo de partido único, empoderando a los gobiernos locales con mayor capacidad de gestión sobre el gobierno nacional», escribió el hijo de la pareja dictatorial en Nicaragua en su cuenta de Twitter este lunes.
«El sueño dinástico»
Para el politólogo y analista del Diálogo Inter-Americano en Washington, Manuel Orozco, el mensaje de Juan Carlos es consistente con el «sueño dinástico» de su familia.
«El régimen de Ortega y Murillo han tenido desde siempre una filosofía política que les ha guiado su estrategia y métodos: la subordinación del derecho ciudadano al Estado, a cargo de un jefe de Estado autocrático y dinástico, una forma de gobernar muy similar a la cubana», opinó Orozco.
«Para este régimen, el poder y la soberanía no residen en el pueblo, y la autodeterminación no está en manos de ellos sino del Estado y a través de un partido. Esta perspectiva y ejercicio del poder viola el artículo 1 de la Constitución nicaragüense y hace que el régimen mismo esté en menoscabo de la autodeterminación. De ahí que las fuerzas democráticas nacionales e internacionales quedan sujetas a la criminalización y expulsión por parte del régimen», agregó el politólogo.
Ortega Murillo también señaló que «el modelo democrático occidental está en decadencia. Su revisión y transformación es urgente».
Daniel Ortega lo había referido en 2009
En el año 2009, el 22 de abril, durante una entrevista en el programa cubano Mesa Redonda, Daniel Ortega dijo que «la historia de América Latina está plagada de guerras entre partidos, y todo esto, sencillamente, porque esas son las directrices del imperio. La democracia es esa y esa es la que hay que aplicar» y aseguró que «el pluripartidismo no es más que una manera de desintegrar a la nación. Ese es el pluripartidismo, desintegrar a la nación, confrontar a la nación, dividir a la nación, dividir a nuestros pueblos».
Ortega se refirió al tema señalando una intervención del expresidente ecuatoriano Rafael Correa en la V Cumbre de las Américas, celebrada en Puerto España, Trinidad y Tobago, en abril de 2009. «Hubo una intervención muy buena del presidente Rafael Correa, cuando dice: ‘Elecciones no significan democracia’. Se fue al fondo, ‘elecciones no significan democracia’; porque ahí tenemos un punto de fondo en el debate de la mal llamada democracia en América Latina y el Caribe, donde se quiere desconocer la democracia cubana».
Luego elogió al sistema cubano. «En Cuba hay democracia, y una democracia en la que no se divide al pueblo, porque en las democracias que nos han impuesto a nosotros, desde el momento que se propician partidos, se está propiciando la división de los pueblos, división que ha llevado incluso a guerras entre partidos».
Ortega agregó en ese momento que «Cuba tiene un modelo donde no se divide al pueblo cubano entre verde, rojo, amarillo y anaranjado. No, simplemente es el pueblo cubano, sus ciudadanos, sin esas banderas partidistas y sin esas campañas donde juegan los intereses de los grandes capitales. El pueblo cubano es el que elige a sus autoridades, sin la estridencia de las elecciones en las democracias burguesas impuestas por occidente, son impuestas porque ahí están los yankis, los europeos en una misma dirección. ¿Por qué? Porque es la mejor manera de dominarnos».
El anuncio de una Corea en Centroamérica
Un analista político, que solicitó la omisión de su nombre por temor a represalias, alertó que el post de Ortega Murillo lo resumiría en una frase: «Sería el anuncio de una Corea del Norte en Centroamérica».
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Mientras que el politólogo Pedro Fonseca expresó que ya no le sorprende que «en términos de control político, económico, social y de centralización del poder un sistema de partido único sería lo máximo», para los Ortega-Murillo. Pero, «en términos de desarrollo humano, de participación ciudadana, un sistema de partido único lo único que termina haciendo es precisamente suprimiendo las voluntades políticas de las personas y acaba por convertirse en una máquina de represión como la que básicamente tiene Nicaragua», explicó.
Además que «él (Juan Carlos) proponga un sistema de partido único, únicamente tiene igual relación con el sistema instaurado por sus padres, porque él es uno de los primeros que se beneficia de un sistema como ese. Así que no sorprende su nivel de cinismo», añadió Fonseca.
Las consecuencias de un «partido único»
Por su parte, Orozco explicó que la consecuencia de esta situación es represión y mantener el monopolio del poder mientras dure. Pero, a la vez alerta que también habrá un mayor aislamiento y la continuidad de mayor presión global.
«La apuesta de Ortega Murillo, que la probabilidad sea baja, de que la comunidad internacional no va a responder de manera simétrica al uso de la fuerza y la violencia del régimen, está equivocada porque la respuesta proporcional no requiere del uso de la fuerza sino de restaurar la autoestima del nicaragüense, el debilitamiento del poder económico del régimen y sus cómplices, así como el aumento de desagravio por parte de la comunidad internacional toda vez que el régimen gobierna con odio y se alía con estados parias», manifestó el experto.
Aunque señaló que constitucionalmente habría que cambiar la Constitución para crear un partido único, Nicaragua, ya de facto está bajo un partido dominante y hegemónico, y programáticamente aún no necesita eliminar otros partidos.
«Esto está por verse para las elecciones municipales. Este 2022 es decisivo para el régimen toda vez que sus decisiones pueden cambiar el rumbo del país para una transición política o derribar todo el andamiaje económico y político que ha sostenido al país» .
Nicaragua tiene programadas las elecciones municipales para el 6 de noviembre próximo, en los que se elegirán alcaldes y concejales por cada uno de los 153 municipios del país.
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Esta no es la primera vez que Juan Carlos Ortega usa su red social personal para lanzar mensajes intimidatorios o ataques a los opositores y críticos del régimen de sus padres. En 2019 apareció públicamente con un grupo político llamado Movimiento Sandinista 4 de mayo (MS4M).
El hijo de la pareja que dirige el partido sandinista ha comparecido públicamente con MS4M para arremeter contra la Organización de Estados Americanos (OEA), contra la Unión Europea y Estados Unidos, usando términos vertidos y reproducidos por los fanáticos orteguistas, como «vendepatria» y «peleles».
El 17 de julio de 2020, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a Juan Carlos y a su empresa de publicidad audiovisual Difuso Digital, convirtiéndose en el cuarto miembro sancionado de la familia Ortega Murillo, junto con Laureano Ortega Murillo, Rafael Ortega Murillo y su madre Rosario Murillo.
Cabe mencionar, que el Consejo Supremo Electoral (CSE) orteguista asignó el 75.87 por ciento de los votos a Daniel Ortega y a su esposa y cogobernante Rosario Murillo, como resultado de las cuestionadas elecciones celebradas el domingo 7 de noviembre, que estuvieron marcadas por un abstencionismo nacional del 81.5 por ciento, según estimaciones del observatorio independiente Urnas Abiertas.
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