El exvicecanciller Valdrack Ludwing Jaentschke Whitaker sigue acumulando cambios en el servicio exterior, pasando de un país a otro como embajador o ministro consejero o ambos, lo que para el analista político opositor Eliseo Núñez Morales significa que es un personaje que el régimen de Daniel Ortega usa para negociar.
A «Valdrack lo que hacen es cambiarlo de lugar porque lo tienen básicamente negociando y por alguna razón interna no lo quieren nombrar en la cancillería; debe tener problemas con alguien de la dirección superior, eso es indicativo de que no lo quieren en el nivel central, pero sí le dan el estatus constantemente para ir hablando con actores, muy probablemente no sean actores de gobierno, sino que son actores que influyen en los gobiernos en los que lo han ido moviendo», manifestó Núñez.
El último movimiento en el servicio diplomático para Jaentschke fue desempeñarse durante casi tres meses como embajador en Honduras, previo estuvo como representante en Guatemala durante dos meses y una semana.
El 15 de diciembre Jaentschke fue separado del cargo de embajador de Nicaragua en Guatemala y pasó a embajador de Nicaragua en Honduras, según publicación de La Gaceta, diario oficial de Nicaragua. Luego este 10 de marzo fue dejado sin efecto este último cargo diplomático, un día antes había quedado sin el cargo de ministro consejero con funciones consulares en el vecino país.
Luego de haber sido separado de 16 cargos en febrero de 2021, en los últimos meses de ese año Jaentschke comenzó a tener las nuevas asignaciones diplomáticas en Guatemala y Honduras, esta semana fue separado de los dos nombramientos en el vecino país del norte.
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El opositor caracterizó a Jaentschke como «una persona que conoce muy bien en tinglado internacional» y además tiene experiencia con los organismos multilaterales.
Además, valoró su origen afrodescendiente, que, según Núñez, le da «mayor capacidad de generar empatía con los gobiernos del Caribe», una de las regiones donde ha estado su rango de acción diplomática en el pasado.
En 2019, Ortega reformó a través de un decreto el reglamento de la Ley de Organización del poder ejecutivo para crear el nombramiento de ministro asesor para las Relaciones Internacionales y con el Gran Caribe, cargo que estrenó Valdrack Jaentschke.
Hasta febrero de 2021, Jaentschke fungió en los cargos de viceministro de Relaciones Exteriores para el Caribe; representante de Nicaragua ante la Asociación de Estados del Caribe (AEC); como embajador extraordinario y plenipotenciario ante los países caribeños: Belice, la Federación de San Cristóbal y Nieves, Antigua y Barbuda, San Vicente y las Granadinas, Grenada, Haití, Trinidad y Tobago, Mancomunidad de Dominica; también representante plenipotenciario ante la Comunidad del Caribe (Caricom), además ser ministro asesor de la Presidencia para las Relaciones Internacionales y con el Gran Caribe.
También fue miembro del Gabinete Económico Financiero, en representación del Ministerio de Asuntos Exteriores, y ministro secretario para el Desarrollo de la Costa Caribe sin goce de salario.
No ha bastado la habilidad negociadora de Jaentschke
Pero Núñez concluyó que la habilidad y experiencia de Jaentschke no pueden cambiar el desprestigio que se ha ganado el régimen Ortega Murillo en el mundo.
«Por muy bueno que sea el mensajero, si el que el envía el mensaje es alguien que está violentando los derechos humanos, no va a pasar nada, y esa puede ser otra razón de que Valdrack fracasa constantemente en las misiones que le van dando y por eso lo tienen que ir cambiando», agregó Núñez.
Valdrack llegó a tener 16 cargos en el servicio exterior, de los que fue separado mediante el Acuerdo Presidencial 40-2021, para sorpresa de la opinión pública. Sin embargo, este cambio no significó que Jaentschke ya no trabajaría para la Administración de Ortega, sino que se dio en un momento en que el régimen estaba lidiando con las presiones de la Organización de Estados Americanos (OEA) y se estaba quedando cada vez más solo a nivel internacional. La mayoría de los países de la Comunidad del Caribe, que muchas veces apoyaron el argumento de «injerencia e intervención» de Ortega, comenzaron a sentar una posición neutral en las votaciones del Consejo Permanente de la OEA, en la aprobación mayoritaria de declaraciones de condena a las violaciones de derechos humanos en Nicaragua.
«Los caprichos que predominan en los nombramientos»
Un exdiplomático que habló con LA PRENSA bajo condición de anonimato manifestó que se trata de un manejo improvisado de la diplomacia, basado en «el amiguismo, el nepotismo y los caprichos que predominan en los nombramientos».
«Las instituciones han sido demolidas y las leyes no se respetan: lo único que cuenta es la voluntad de la pareja de tiranos, que puede cambiar de un día a otro, de la mañana a la tarde, según el humor del momento o las intrigas que proliferan alrededor del poder. Es grave, porque el servicio diplomático es el rostro del país y el desorden y poca seriedad con que se administra su personal sirve de criterio para juzgar la cara oculta del Gobierno», expresó la fuente.
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El exdiplomático también dijo que «es un síntoma de la total falta de credibilidad de la dictadura de Ortega y Murillo, incapaz de contar con representantes fiables y estables para los gobiernos y organizaciones frente a los que han sido acreditados».
«¿Qué resultados para el bienestar de Nicaragua puede obtener un diplomático que dura dos o tres semanas en el cargo, y es despedido sin haber terminado siquiera de deshacer las maletas?», se preguntó el exfuncionario.