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Evan Ellis,

Evan Ellis sobre el efecto en Centroamérica de la invasión rusa en Ucrania: “El impacto principal en la región sería económico”

El profesor e investigador de Estudios Latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de los EE. UU., en entrevista con LA PRENSA advierte sobre las posibles repercusiones en América Central de la invasión militar de Rusia a Ucrania

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El politólogo, profesor e investigador de Estudios Latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de los EE. UU., Evan Ellis, en entrevista con LA PRENSA advierte que las mayores repercusiones en América Central producto de la invasión de Rusia a Ucrania serán de índole económica.

Este miércoles se cumple una semana desde que las tropas rusas ingresaron a territorio ucraniano bajo la orden de Vladímir Putin. La agresión ha causado centenares de muertos civiles —incluidos niños—, más de medio millón de desplazados y ha generado una ola de condena mundial acompañada de sanciones con serias consecuencias a la economía rusa.

Ellis analiza la presencia y expansión de Rusia en los países latinoamericanos, el significado de la presencia de funcionarios rusos en Nicaragua justo cuando Putin dio la orden de intervenir militarmente en Ucrania. El 24 de febrero, el presidente de la Duma Estatal de Rusia, Vyacheslav Volodin, arribó a Managua procedente de Cuba para reunirse con los diputados de la Asamblea Nacional y posterior con Ortega y su esposa Rosario Murillo.

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¿Cómo se puede resumir el conflicto Ucrania-Rusia? ¿Era de esperarse?

El conflicto ha sido inesperadamente mal para Rusia, a pesar de que tuvo casi un año para preparar y tener una cantidad abrumadora de fuerzas por su lado. A pesar de todas sus ventajas, parece que los rusos subestimaron a los ucranianos, y la reacción de la comunidad internacional. Los rusos hicieron un mal trabajo en destruir las defensas aéreas de Ucrania, entraron sin preparación y capacitación adecuada de sus tropas, sin anticipar los desafíos de cadenas de logística de larga distancia y solucionar sus vulnerabilidades asociadas, sin anticipar las lecciones que los ucranianos habían aprendido por pelear contra los rusos desde 2014, su conocimiento de su propio terreno, su determinación de pelear por su propia tierra la eficacia de armas como los misiles antitanques.

Los rusos han sufrido una cantidad de bajas equivalente a casi la mitad de las reportadas en el tiempo en Afganistán. Se han comprometido casi tres cuartos de sus fuerzas sin lograr sus objetivos principales como Kiev y Kharkiv, acabándose con sus misiles y municiones de precisión, obligándoles a usar armas y tácticos más brutales, generando bajas aún más grandes de la población civil, así fortaleciendo aún más la determinación de los ucranianos es resistir, y la unidad de la comunidad internacional en su contra, no solo con sanciones económicas que destruya sobre tiempo la economía rusa, como excluirlo del sistema SWIFT, sino también convencer a los alemanes entregar armas en apoyo, y motivar a la Unión Europea (UE) a hablar de enviar hasta MIG-29 y obligar los EE. UU. a enviar casi un millón de dólares desde el año pasado en ayuda para los refugiados, la gente y la lucha.

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También han brotado inesperadas fuentes de inspiración, como la decisión del presidente Volodímir Zelenski de quedarse en su país, a pesar de ser personalmente y con su familia, unos de los blancos principales de los rusos. Aunque militarmente Rusia podría lograr ocupar Kiev, quedaría con bajas enormes, destruido financieramente, aislado del mundo occidental y enfrentando un ocupación carísima, una probable guerra de guerrilla prolongada, enfrentando un occidente y OTAN unido como nunca por su agresión, determinado a aumentar sus presupuestos de defensa y países de Europa animados de juntarse con la OTAN, precisamente el resultado que Putin supuestamente menos quería. Lo que es preocupante ahora es la posibilidad que Putin, enfrentando una derrota político-económica inaceptable para Rusia, y con facultades mentales cuestionables, empieza utilizar amenazas nucleares, elevando riesgos no vistas desde el crisis de misiles de Cuba de 1961.

La invasión militar de Rusia contra Ucrania, a su lectura, ¿qué consecuencias causaría para Centroamérica, en especial para Nicaragua?

El impacto principal en la región sería económico. El alza de precios de petróleo y comida impactaría los países de América Central, justo en un momento de debilitamiento fiscal y económico por lo que han vivido del covid-19, más las tormentas tropicales y huracanes como Eta y Iota.

Vladimir Putin, presidente de Rusia, visitó fugazmente Nicaragua en julio de 2014. Daniel Ortega, su homólogo nica, lo recibió durante un par de horas. Foto: LA PRENSA/Cortesía.
Vladímir Putin, presidente de Rusia, visitó fugazmente Nicaragua en julio de 2014. Daniel Ortega, su homólogo nica, lo recibió durante un par de horas. Foto: LA PRENSA/Cortesía.

Es poco probable que Rusia pueda desplegar fuerzas militares a la región en grandes cantidades como ha indicado el vicecanciller Serguei Ryabkov, porque en medio de esta guerra tan cara en Ucrania, y debilitado por sanciones internacionales, Rusia no tiene los recursos. Tampoco quiere arriesgar a una escalada riesgosa en un área lejos de su control y conocimiento, que podría resultar en proyectar fuerzas nucleares, o poner armas estratégicas en las manos de algunos de los gobiernos autoritarios aliados en la región. Pero, por la falta de recursos de Rusia en este momento, hay poco que regímenes como Nicaragua puedan esperar como “premio” por haber dado apoyo diplomático a Rusia en la invasión.

En cuanto a los efectos indirectos de las sanciones (impuestas a Rusia) a Nicaragua, serían limitados, porque el comercio tradicional entre los dos, sujeto a sanciones, es limitado. Sin embargo, probablemente lo más que se espera es el endurecimiento de la orientación internacional contra Rusia por la brutalidad de sus acciones en Ucrania, lo que aumenta la posibilidad de acciones contra los Ortega bajo la Ley Renacer, y además que los demócratas y republicanos podrían ver a los regímenes como los Ortega que son los que están abriendo un puerta para amenazas extrahemisféricas, lo que conllevaría a un problema hemisférico.

¿En qué y cómo afecta el conflicto entre Rusia y Ucrania al resto de países de América Latina? ¿Cuáles serían las consecuencias económicas que se podrían derivar para la región?

Igual como en América Central, los efectos principales en América Latina serían impactos económicos negativos, para incluir precios elevados de petróleo. Países como Argentina y Brasil que podrían beneficiarse por precios elevados de comida, en términos netos, probablemente quedarían perjudicados por no poder obtener de Rusia los fertilizantes en que dependen para su producción agrícola.

Igual como Nicaragua, los países autoritarios-populistas, como Venezuela y Cuba probablemente reciben pocos beneficios comerciales y militares de Rusia por haber brindado ayuda diplomática a Rusia. Igual como Nicaragua, lo peor es como queda Rusia ante la comunidad internacional por su mal comportamiento contra Ucrania, lo más que causa es que países que lo han apoyado militarmente y políticamente, como Venezuela y Cuba, quedaran vistos en el futuro como problema por los dos lados (republicanos y demócratas) en Washington, Estados Unidos.

También, la izquierda populista en casi todo América Latina queda salpicada por la asociación con la agresión de Rusia. Por corto plazo, podría fortalecer la voz del lado “democrático” de los partidos de izquierda menos radicales, y también los partidos centro-derecha pro-EE. UU. y pro-europeos en la región. Realmente no veo nada bueno para Centroamérica con la guerra en Ucrania y hay una preocupación por todo lo que está por venir en esto.

¿Usted considera que este conflicto, si escala a mayor magnitud podría derivar a lo que muchos llaman la tercera Guerra Mundial o el inicio de una nueva Guerra Fría?

Es poco probable que se escale a una guerra nuclear, dado a la cautela con cual los países de OTAN están portándose, evitando involucrarse directamente en la guerra contra de la agresión rusa, y hasta evitando responder a las proclamaciones y amenazas de uso de armas nucleares por Vladímir Putin. Sin embargo, las amenazas de Putin son preocupantes, más que nada, dado a la manera inestable en que se expresa, y dado a las armas nucleares que tiene Rusia y su doctrina que posibilita el uso de armas nucleares tácticas en el campo de batalla.

Los ataques rusos de este martes a Ucrania han dejado varios muertos. LA PRENSA/AFP

En cuanto a Guerra Fría, estamos en una guerra fría de otro tipo, y con China, no Rusia. En este conflicto se profundizará esa lucha entre los países defensores del orden mundial liberal, como los EE. UU., la Unión Europea (UE), y los países democráticos de Asia como Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, versus una agrupación que se puede llamar “la contraorden liberal”. A la diferencia de la Guerra Fría del siglo XX, esta “contraorden” no tiene coherencia política ni ofrece una alternativa política o económica. Solo es producto de una República Popular de China, cada vez más adinerada y poderosa, y una agrupación de países, empoderados por el dinero chino, en perseguir sus objetivos individuales.

China no “lidera” esta contraorden, sino solo lo financia por comercio, inversión y préstamos, utilizando su palanca económica para asegurar que estos países iliberales no choquen con intereses fundamentales chinos, mientras que China se beneficia de los ataques por sus socios contra el orden mundial, sin ser salpicado por tener un rol en esto. En el conflicto presente, por ejemplo, se nota que China, que probablemente animaba a Putin lanzar la guerra contra Ucrania, se beneficia ahora por comprar trigo ruso en descuento, y mantiene su distancia, pero se beneficia mientras que su “socio” Rusia se agota, cada vez más aislados del occidente, y cada vez más dependiente en la República Popular de China como socio menor.

¿Cómo valora usted la influencia de Rusia en Centroamérica?

Por ahora, Rusia tiene poca influencia en Centroamérica, y esta influencia ahora va disminuyéndose. Antes, aunque Rusia siempre fue en desventaja a Cuba en su presencia y conocimiento en la región, tenía una presencia fuerte en Nicaragua, aunque cuyo valor fue limitado por el aislamiento internacional de los Ortega. También tenía unos lazos con el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) en El Salvador, y la posibilidad de ganar algo de influencia con la parte no democrático del Partido Libertad y Refundación (Libre) de Honduras.

Sin embargo, la invasión de Rusia a Ucrania no solo quita los recursos que podría utilizar para aumentar su influencia en América Central, sino también hace que la asociación con Rusia luzca políticamente tóxica para casi todos los políticos de la región, salvo los más autoritarios.

¿Usted cómo valora el alineamiento político del presidente Daniel Ortega con su homólogo Vladímir Putin en medio de este conflicto con Ucrania que mantiene en vilo a la comunidad internacional?

Por supuesto es algo de índole personal, dado al rol de Rusia en ayudar a Ortega y los sandinistas en la toma de poder en 1979 y su sostenimiento después. También, en los años después del regreso de Ortega al poder en 2007, Rusia ha sido beneficiada políticamente por la ayuda de Ortega en las posiciones rusas en los conflictos en Georgia en 2008, y en la Crimea en 2013-2014.

También Rusia ha sido beneficiada por la voluntad de los Ortega en permitir que Rusia usara a Nicaragua como plataforma de proyectar amenazas militares contra de los EE. UU., con recibir sus bombeadores Tu-160 en 2008 y 2013. Por su parte, los Ortega han sido beneficiados por una cantidad limitada de regalos y ayuda de Rusia, que ha incluido buses rusos para Managua (que inicialmente se quebraron casi todos para no ser adecuados para la clima del país), comida, y varios sistemas bélicos, para incluir blindados BMP y BTR, tanques T-72, más un centro de capacitación policial operado por las fuerzas contra droga rusos FSKN, y un sistema de captar señales satelitales Glonass.

Daniel Ortega en la primera entrega de 130 buses rusos donados, en mayo de 2009. FOTO: LA PRENSA/ARCHIVO.
Daniel Ortega en la primera entrega de 130 buses rusos donados, en mayo de 2009. FOTO: LA PRENSA/ARCHIVO.

En fin, esta ayuda ha tenido una contribución leve en mantener a los Ortega en el poder. El rol de Rusia en bloquear la posibilidad de acciones contra Nicaragua en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) también probablemente ha tenido algo de valor para los Ortega. Sin embargo, en el conflicto presente en Ucrania, el apoyo diplomático de Nicaragua probablemente no ha sido más que un nota de pie para Rusia, y no percibo que la diplomacia de Rusia en Nicaragua ha logrado mucho su objetivo de alarmar Washington, aunque se ha hablado mucho en la prensa.

¿Qué evidencia la reciente visita de funcionarios rusos (el viceprimer ministro y exviceministro de Defensa de Rusia, Yuri Borísov, y el presidente de la Duma Estatal de Rusia, Vyacheslav Volodin) a Nicaragua?

Esto ha sido un repetición de Rusia de 2008, 2013 y 2014, de intentar utilizar sus amigos autoritarios en América Latina para mostrar que Rusia no se encuentra sola, y hasta cierto punto, proyectar un amenaza militar en el “patio trasero de los Estados Unidos” sin invertir mucho en hacerlo. Igual como en los tiempos anteriores, la visita de Borísov ha sido acompañada por mucho ruido, pero pocos acuerdos específicos. La visita de Borísov se hace recordar también la visita del presidente de Rusia, Dimitri Medvedev, a la región en noviembre 2008 durante el conflicto en Georgia, que también fue acompañado por mucha fanfarria, pero pocos resultados.

La visita del presidente del Duma, de forma parecida, se puede comparar con proclamaciones de congresistas rusos también en otros tiempos, con libertad de decir cosas fuertes, creando una impresión fuerte, pero sin incurrir a obligaciones internacionales.

¿El alineamiento de Nicaragua con Rusia podría representar algún peligro para Estados Unidos?

Lo dudo, por razones ya explicadas.

Sin embargo, siempre es posible que Putin podría llegar al punto de desesperación en que quiera proyectar un amenaza desestabilizante, por perder la sanidad o para tapar su posición de pérdida en Ucrania. No obstante, para hacer esto, sería más probable utilizar un país más cerca a los EE. UU., como Cuba, o utilizar sus propios submarinos nucleares, en vez de involucrar a Nicaragua. Se pueden imaginar muchas cosas sin decir que son realistas.

El Gobierno de Nicaragua ha hecho público su acercamiento a Rusia, China e Irán.

Entiendo que después de las elecciones “artificiales” de noviembre 2021, las sanciones de los EE. UU. y la UE, y críticas duras de muchos países de la región, y hasta la ONU y el informe crítico de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), fue la manera de los Ortega para mostrar que todavía no se quedaban “solos”.

Sin embargo, aunque hay la posibilidad de colaboración con Irán o Rusia en pequeños proyectos o para evadir sanciones, realmente son los recursos de China, con su posible compra de productos nicas, inversiones y financiamiento de obras de infraestructura, lo que representa los recursos “reales” en cantidades suficientes para mantener los actores domésticos nicaragüenses aliados con los Ortega por ahora.

Sobre Evan Ellis

Evan Ellis es profesor investigador de Estudios Latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de los Estados Unidos, con un enfoque en las relaciones de la región con China y otros actores no occidentales, así como el crimen organizado transnacional y el populismo en la región.

El doctor Ellis ha realizado más de 300 publicaciones incluyendo libros.

Estuvo en Nicaragua, pero fue expulsado el 14 de junio de 2016 cuando realizaba una investigación sobre la construcción del Gran Canal Interoceánico. 

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