José Manuel Albares Bueno, canciller de España. Tomada de Internet

Régimen de Ortega reclama y acusa al canciller de España de brindar declaraciones «insolentes, anacrónicas y desfasadas»

A José Manuel Albares, el régimen orteguista le recomendó "centrarse en los temas de su competencia, y cesar ya en su intento de interferir en las decisiones y acciones" de Nicaragua. En similares términos el régimen le había reclamado a la antecesora de Albares.

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex), reactivó su tensión diplomática con el Gobierno de España liderado por el presidente Pedro Sánchez. Mediante una nota de prensa firmada por el Minrex, el régimen acusó a José Manuel Albares, canciller de España, de brindar declaraciones «insolentes, anacrónicas y desfasadas» sobre Nicaragua.

A Albares, quien es ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación del Gobierno de España, el régimen le recomendó «centrarse en los temas de su competencia, y cesar ya en su intento de interferir en las decisiones y acciones de un Estado Soberano como el nuestro», debido a que alegan que «ningún punto de vista tiene autoridad alguna sobre nuestra patria bendita y siempre libre».

Lea más en: ¿Cuáles son los efectos de la tensión diplomática entre Nicaragua y España?

En su alusiva nota de prensa, utilizando los términos del oficialismo para referirse a lo que llaman «no injerencia» el régimen dejó claro que «Nicaragua no es colonia de nadie. No somos súbditos de la corona española. No aceptamos, por lo tanto, injerencia alguna de ese o de ningún país, en nuestros asuntos internos».

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La nota no hace referencia sobre fecha ni lugar de las declaraciones de Albares. El pasado 10 de enero, tras una reunión con el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, el canciller español reclamó por la liberación de los presos políticos en Nicaragua, tema que dijo haber abordado con su homólogo norteamericano.

Con antecesora también

En junio de 2021, el régimen de Ortega arremetió contra la antecesora de Albares en el cargo, Arancha Gónzalez Laya, cuyas declaraciones sobre Nicaragua las calificaron de «ignorancia atrevida» mediante una carta subida de tono.

Posteriormente Gónzalez le respondió a Ortega y dijo en ese momento que «existe un clamor en la comunidad internacional», en referencia a la agudización de la crisis sociopolítica y de derechos humanos con las recientes detenciones de opositores en Nicaragua.

Un par de semanas antes a este episodio, el jefe del gobierno español, Pedro Sánchez, le dijo a Ortega que «juegue limpio» en alusión al proceso electoral que empezaba a desarrollarse en Nicaragua, en medio de la detención de precandidatos presidenciales, líderes opositores y suspensión de personerías jurídicas a dos partidos políticos.

Llamado a embajadora

El pasado 11 de agosto, el Gobierno de España, a través del canciller José Manuel Albares, recién nombrado en ese momento, llamó a consultas a su embajadora en Managua, María del Mar Fernández Palacios, en respuesta al comunicado que publicó el régimen de Ortega, acusando a España de «intromisión, injerencia e intervención», en asuntos internos de Nicaragua.

Y tras la decisión del gobierno español, la Administración de Ortega publicó un nuevo comunicado en el que «ratifica todo lo afirmado» en la comunicación anterior y califica de «rabiosas, ridículas, altisonantes y falaces voces» a las autoridades españolas.

«El Gobierno de España rechaza de manera tajante el contenido de la nota remitida el día de ayer por la cancillería nicaragüense y exige al Estado de Nicaragua que cumpla con los compromisos internacionales adquiridos en materia de derechos humanos y sus propios preceptos constitucionales, garantizando los derechos de todos sus ciudadanos y la libre participación política», respondió la cancillería española.

María del Mar Fernández, embajadora de España en Nicaragua, fue llamada por su gobierno en agosto pasado, su retorno al cargo aún no se oficializa. Foto tomada de Internet

Regreso de embajadora en veremos

Este miércoles, el secretario de Estado para Iberoamérica y el Caribe de España, Juan Fernández Trigo, dijo este miércoles que «probablemente en los próximos días» haya «alguna novedad» respecto a la relación con Nicaragua, luego de que en agosto pasado el Gobierno español llamara a consultas a su embajadora en Managua como respuesta a las «graves e infundadas acusaciones» del país centroamericano contra España, reportó la agencia de noticias española EFE.

«Probablemente en los próximos días haya alguna novedad al respecto. No es que estemos especialmente convencidos de que vaya a haber un cambio, pero también entendemos que el efecto que pretendíamos por la retirada de la embajadora a consultas se ha cumplido», señaló Fernández Trigo en un encuentro con medios españoles, durante una visita oficial a Buenos Aires, Argentina.

A la pregunta de si está previsto que España vuelva en breve a tener embajadora en Nicaragua, el secretario de Estado contestó un: «En eso estamos».

Tras las elecciones que garantizaron una tercer reelección consecutiva de Ortega, la cancillería española emitió un comunicado calificando los resultados «fraudulentos».

«El Ejecutivo español considera una burla estos comicios y denuncia que su celebración no refleja la genuina voluntad del pueblo nicaragüense, al que Daniel Ortega ha privado del libre y pleno ejercicio de sus derechos de sufragio. Denuncia, asimismo, la ausencia de la oposición, al estar sus líderes en prisión, de observadores internacionales y de prensa independiente, con la persecución de periodistas críticos y el veto a los enviados especiales de medios de comunicación internacionales», indica parte del comunicado emitido el 8 de noviembre de 2021.

Agrega que «el Gobierno de Nicaragua ha instaurado en el país un régimen represivo y autoritario amparado por un marco legislativo regresivo y la connivencia de los poderes Legislativo y Judicial, controlados por Ortega. Esto se ha traducido en una persecución sistemática de actores políticos, sociales, mediáticos y económicos, hasta el punto de ilegalizar a los partidos opositores, encarcelar a sus principales líderes y precandidatos, todos ellos aún en prisión y privados de sus derechos procesales, y la consiguiente negación de su derecho a participar en unos comicios, a todas luces, fraudulentos».

El comunicado concluye señalando que «el Gobierno de España, de la misma forma que el pueblo español, mantiene su firme compromiso con el pueblo de Nicaragua, como ha demostrado la donación de más de 1,7 millones de vacunas contra la COVID-19 a través del mecanismo COVAX, y seguirá trabajando con sus socios de la Unión Europea y aliados internacionales para que los nicaragüenses recuperen sus derechos y libertades y puedan ejercerlos en democracia».

Política Daniel Ortega España Nicaragua archivo

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