Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua. LA PRENSA/Archivo

Monseñor Silvio Báez: “Muchos piensan que es mejor callarse y evitar decir cosas que puedan disgustar a los poderosos”

El obispo también criticó a quienes reciben "prebendas y privilegios" a cambio del silencio ante las injusticias

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, dijo en su homilía de este domingo que hay quienes prefieren callar ante las injusticias para no ser perseguidos o silenciados y prefieren actuar como si nada estuviera pasando.

“Quien dice la verdad es perseguido y silenciado. En un mundo de injusticias, el justo es repudiado y hasta condenado a muerte. Por eso muchos piensan que es mejor callarse, que es mejor no buscarse problemas, que es más prudente actuar como si no hubiéramos visto nada y evitar decir cosas que puedan disgustar a los poderosos”, señaló el obispo.

El religioso presidió la eucaristía de este domingo en la iglesia Santa Agatha, en Miami, Estados Unidos, en donde permanece desde 2019.

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Monseñor Báez resaltó que el problema del mundo no son las víctimas que callan y sufren humillaciones, “sino los opresores y los verdugos que provocan sufrimiento”.

De igual manera, el obispo criticó a quienes aceptan “prebendas y privilegios” a cambio del silencio. “Es más cómodo quedar bien con todo el mundo y decirle a la gente lo que quiere oír, y más rentable halagar a los grandes que pueden concedernos prebendas y privilegios. Pero si queremos actuar con la valentía y la libertad de las bienaventuranzas y colaborar a cambiar el mundo, no podemos dejarnos condicionar ni por intereses mundanos ni por el miedo”, mencionó el obispo.

En su mensaje, Silvio Báez también resaltó que “Jesús ve con pena y con dolor a los ricos ambiciosos y egoístas interesados solo en tener más, a los ambiciosos de poder que oprimen y se imponen por la fuerza, a los cínicos que se burlan del dolor de las víctimas, a los insensibles que no son capaces de sentir el dolor de quienes padecen sufrimiento”.

Sobre este tipo de personas, el obispo advirtió que “pobres de ellos si no cambian. Vivirán y morirán adorando ídolos de muerte. Pobre de ellos, pues se creen exitosos y poderosos, sin darse cuenta de que van construyendo su propia desgracia y se encaminan a la muerte”.

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