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La presidenta de Taiwán junto a Daniel Ortega. LA PRENSA/ CORTESÍA

La presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen junto a Daniel Ortega en su visita a Nicaragua en el 2017. LA PRENSA/ CORTESÍA

Qué pierden Ortega y Nicaragua ahora sin Taiwán en materia económica y por qué la ruptura era inminente

Taiwán durante los últimos 15 años había cedido a "los caprichos" de Ortega y se había comportado como un amigo sumiso. Esto no evitó lo inminente y ahora estos son los efectos colaterales de la ruptura.

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A partir de las 4:30 de la tarde de este jueves, 9 de diciembre, Nicaragua dejó de ser un aliado de Taiwán, luego de casi 31 años ininterrumpidos de relaciones diplomáticas entre ambos países, un hilo diplomático que desde que Daniel Ortega llegó al poder, en el 2007, siempre estuvo tenso ante la posibilidad de que este repitiera la misma experiencia de la década de los ochenta cuando puso fin a los vínculos diplomáticos con Taipéi y se alineó a Pekín.

Ortega tardó casi década y media para dar el paso definitivo, pero antes aprovechó este periodo para obtener recursos por parte de Taiwán, al punto que hasta este año se había convertido en el principal donante bilateral, desplazando incluso a la Unión Europea que por años ocupó la primera posición.

Tal había sido el esfuerzo que Taipéi hizo para evitar a toda costa que la cuerda diplomática cediera, que según el informe de ejecución presupuestaria a septiembre, este año le había prometido 1,051 millones de córdobas en donaciones, un nivel no observado en los últimos años. El monto es superior a los 216.45 millones que se comprometió a entregar inicialmente.

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De los 1,051 millones de córdobas, hasta septiembre el Gobierno ya había conseguido que la isla le desembolsara 809.4 millones de córdobas. Además el monto total comprometido este año, representa cerca del 40 por ciento de los 2,653.5 millones de córdobas que el Ejecutivo tiene presupuestado en todo el 2021 en concepto de donaciones.

Para el próximo año, no obstante, había moderado su promesa con apenas 193.74 millones de córdobas, una cifra que sin embargo podía variar a medida que el régimen de Ortega aumentara su cabildeo y solicitudes de apoyo a sus programas sociales. Un fondo que sin embargo ya no entrará al gasto público tras la ruptura de relaciones diplomáticas.

Nicaragüenses, Nicaragua, Taiwán
Daniel Ortega y el exembajador de Taiwán. LA PRENSA/Archivo

Pierde a un cooperante que no incomoda

Pero más allá de eso, lo cierto es que Taiwán era hasta ahora uno de los pocos cooperantes incondicionales que le quedaba a Ortega, que desde que retornó al poder se ha “peleado” con casi toda la mesa de cooperantes, la cual había sido construida por los gobiernos democráticos, previo a la dictadura actual, para ayudar al país a afrontar sus múltiples necesidades financieras presupuestarias.

La hostilidad del régimen y su rechazo a las condicionalidades en materia de democracia e institucionalidad, clave para superar la miseria en Nicaragua, provocaron que gran parte de los cooperantes y de apoyo al gasto público que habían antes del 2007 se marcharan, especialmente europeos y Estados Unidos, llevándose estos su dinero a naciones empobrecidas de África, esto pese a que Nicaragua sigue siendo la nación más pobre de América Latina y el Caribe. Tres de cada 10 nicas vive en pobreza y tres años de recesión han profundizado el flagelo.

A cambio de su cooperación, Taiwán solo pedía una cosa a Nicaragua: reconocimiento como nación independiente de Pekín, con el que Ortega nunca dejó de coquetear en estos 15 años, periodo durante el cual recibió de Taipéi en donaciones 194.06 millones de dólares hasta el 2020, sin meter los casi 28 millones de dólares este año, según el informe de cooperación externa del Banco Central.

“La República Popular China es el único gobierno legítimo que representa a toda China y Taiwán es una parte inalienable del territorio chino”, leyó el canciller Denis Moncada Colindres, con lo cual Ortega decide otra vez regresar al redil de Pekín, tal como lo hizo el 7 de diciembre de 1985, cuando asumió el primer periodo de gobierno.

El 5 de noviembre de 1990, cuando retornó la democracia a Nicaragua de la mano de Violeta Barrios de Chamorro, esa relación de Ortega con China comunista llegó a su fin y nuevamente el país retomó su amistad con Taiwán hasta este 9 de diciembre del 2021.

De esta manera Ortega puso fin a una amistad entre Nicaragua y Taiwán que incluso la llegó a consagrar como especial y por eso cada 16 de junio ordenó que se celebrara la misma para lo cual el 12 de abril del 2018 orientó a la Asamblea Nacional aprobar un decreto denominado “Día de la Amistad entre República de Nicaragua y China Taiwán”.

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Taiwán era un aliado poco crítico con Ortega, pero creyente de la democracia, la que practica entre sus más de 23.57 millones de habitantes, algo que la diferencia de Pekín, el espejo donde el dictador quiere verse otra vez con en la década de los ochenta.

«Es con gran pesar que terminamos las relaciones diplomáticas con Nicaragua. La amistad de larga data y la cooperación exitosa que beneficia a la gente de ambos países fueron ignoradas por el gobierno de Ortega. Taiwán permanece firme y continuará como una fuerza para el bien en el mundo”, respondió la isla ayer al conocerse la decisión de la dictadura.

La encrucijada de Taiwán

En Nicaragua la posición de Taiwán, de guardar silencio ante la masacre del 2018 perpetrada por la dictadura de Ortega, y su respaldo al Gobierno no solo a través de donaciones sino con recursos canalizados mediante el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), le había valido a la isla fuertes críticas internas y externas, especialmente de los exiliados nicaragüenses que consideran la posición de ese país como “cómplice” de la dictadura.

Aunque la ruptura era inminente desde que el sandinismo retornó al poder, el quiebre de relaciones diplomáticas llega en un momento complicado entre el régimen de Ortega y la comunidad internacional, lo que ponía a Taiwán contra la pared que debía elegir entre alinearse a la política de presión de Estados Unidos y otros países para conseguir una transición democrática en Nicaragua o mantener su posición de alianza con el orteguismo.

El problema es que Estados Unidos es uno de los principales “guardianes militares” de Taiwán, que vive bajo asedio militar y verbal por parte de Pekín que en las últimas semanas y desde que EE. UU. se retiró de Afganistán, ha incrementado sus amenazas de invasión a la isla para conseguir la reclamada reunificación de su territorio.

Esto explicaría por qué hasta ahora Taiwán no ha definido su posición respecto al próximo periodo de gobierno ilegítimo que Ortega comenzará el 10 de enero, tras el fiasco de las elecciones presidenciales de noviembre.

A criterio de fuentes consultadas por LA PRENSA la decisión de Ortega de poner fin a las relaciones diplomáticas obedece principalmente a un factor geopolítico, porque la aspiración del dictador es consolidar alianza con Rusia y a su vez con China, muy similar a como ocurre con Cuba y Venezuela. Y como Estados Unidos actualmente mantiene una relación hostil con Pekín y Moscú, esta es la oportunidad del dictador de hacer puntos con esas naciones a medida que crece su distanciamiento de las naciones democráticas y por ende su aislamiento internacional.

Las fuentes creen que la sanción anunciada este jueves por Estados Unidos contra Néstor Moncada Lau, asesor de seguridad nacional del régimen nicaragüense Ortega-Murillo, aceleró lo inevitable desde el 2007, pese a que incluso parecía “amigo” de Taiwán tanto así que el 24 de noviembre la Cancillería aceptó las cartas credenciales de Iván Yueh -Jung Lee, como nuevo embajador de la isla en Managua.

El 12 de noviembre, la Alcaldía de Managua nombró como huésped distinguido y entregó las llaves de la ciudad al embajador saliente, Jaime Chin-Mu Wu y su esposa Cindy Wu.

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Pero no habían transcurrido ni 24 horas de la ruptura por parte de Nicaragua, cuando ayer mismo Laureano Ortega, principal enlace entre la dictadura y China, apareció en Tianjin firmando el acuerdo de restablecimiento de relaciones diplomáticas con el gigante asiático. Esto significaría que la decisión ya estaba en marcha desde hace varios días.

Cabe recordar que el hijo de Ortega ya embarcó al país con inversionista chino que prometió un canal interoceánico pero que tras siete año de iniciada la obra, esta solo quedó en promesa.

TLC no se vería afectado, dicen analistas

En 2008, luego de negociaciones y firma desde el 2006, Taiwán puso en vigencia un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Nicaragua, lo que ha permitido que las exportaciones hacia la isla crezcan significativamente.

En el 2007 los ingresos por exportaciones a Taiwán sumaban 10.1 millones de dólares, pero hasta el 2020 estos habían crecido a 82.8 millones, como resultado del TLC que se puso en marcha en enero del 2008, un año después de la llegada de Ortega al poder. El monto de 2020 se eleva a 143.5 millones de dólares si se incorporan los ingresos generados por los envíos de empresas que operan en zona franca.

Los analistas consideran que pese a la ruptura diplomática con Taiwán, este acuerdo comercial se mantendrá intacto, tal como ocurrió con otros países en Centroamérica que también han dado ese paso, como son Panamá, El Salvador y Costa Rica, que mantienen relaciones comerciales inalteradas con ese país, pero se alinearon a China Popular.

La isla también, en su esfuerzo por no perder a los pocos aliados que ya le quedan en América Latina, había aceptado hacer revisiones a las preferencias arancelarias a los productos locales dentro del acuerdo comercial, pese a que la balanza comercial siempre se ha inclinado a favor de los exportadores nicaragüenses, con un superávit histórico en el 2020 de 120.6 millones de dólares, según cifras de la sede diplomática de la isla en Managua brindadas el pasado 13 de enero.

Nicaragua exporta a Taiwán principalmente mariscos, carne bovino y café.

Autoridades taiwanesas se habían mostrado interesadas en apoyar hasta los programas de economía creativa promovidos por la hija de Daniel Ortega, Camila Ortega Murillo.

Sobre las maquilas taiwanesas en Managua

Aunque habrá un aumento en la incertidumbre en las empresas de zona franca de capital taiwanés que operan el país, tras la ruptura actual, las fuentes creen que estas se mantendrán en Nicaragua siempre y cuando el DR-Cafta con Estados Unidos no se afecte, porque de lo contrario se mudarían a Honduras o Guatemala, cuyos países además de mantener relaciones diplomáticas con Taiwán, también forman parte del TLC con Estados Unidos.

El problema es que Estados Unidos está en proceso de revisión del DR-Cafta para verificar que el régimen de Ortega no se beneficie ni de forma directa e indirecta del acuerdo y que este no sirva de soporte financiero a la dictadura. Esto en marco de la implementación de La Renacer, una regulación estadounidense que ordena al gobierno de turno de ese país, en este caso de Joe Biden, a aumentar la presión contra el orteguismo.

Algunos especialistas han advertido que Estados Unidos no expulsará al país del DR-Cafta, pero se pueden afectar algunas preferencias arancelarias, lo que le quitaría atractivo comercial a Nicaragua, que ya ha quedado fuera de los programas de inversión de EE. UU. en la región.

Un analista sostiene que otro factor que pudo empujar a la ruptura es precisamente el hecho de que Estados Unidos dejó a Nicaragua fuera de sus programas en la región, como el Sembrando Oportunidades, anunciado el pasado 1 de diciembre y que contempla becas y formación masiva para jóvenes de Honduras, El Salvador y Guatemala.

A criterio del analista, al mejorar la calidad de mano de obra de esos países, esto deja en una posición de desventaja al país y por tanto la única alternativa para compensar eso sería afianzar relaciones con Rusia y China, para que estos provean recursos. También el Gobierno de Biden ha prometido promover la llegada a esos tres países de empresas estadounidenses, lo que complicaría aún más la compleja situación de la economía nicaragüense en materia de competitividad.

Sin embargo, cabe mencionar que pese a que Ortega se ha acercado a Rusia desde su llegada al poder, lo cierto es que los flujos de cooperación de esa nación son casi nulos, por lo que no hay certeza de que esta movida de la dictadura vaya a producir algún efecto real para la economía.

Taiwán iba a apoyar a Ortega a mejorar el turismo

Igualmente queda en el limbo un programa de apoyo al sector turístico que la dictadura había anunciado con Taiwán en días recientes denominado Proyecto de Desarrollo Turístico Sostenible en Nicaragua, Pro Turismo, mediante el cual se esperaba que la llegada de turistas creciera un 15 por ciento.

La iniciativa contemplaba incrementar el valor de producción de las empresas de turismo de Nicaragua, “además de fortalecer capacidades de análisis de información turística, el marketing digital, interconectará a las empresas mejorando los servicios que prestan y reforzará cinco destinos turísticos: Granada, Catarina, León, Isla de Ometepe y San Juan del Sur, integrados en una ruta turística regional”, según el portal del Intur.

Este se iba a convertir en el primer proyecto de turismo que ejecuta la Misión Técnica Taiwán y se desarrollaría entre el 16 de noviembre de 2021 al 30 de septiembre 2024. Para esto ya se habían acordado dos millones de dólares.

Entre las acciones se iban a ejecutar 88 cursos de capacitación para el sector público y privado, se desarrollarían ocho campañas promocionales, un pilotaje de innovación, 12 eventos turísticos nacionales, dos ferias internacionales de turismo y otras acciones. Esto en momentos que el régimen de Ortega tienen dificultades para recuperar el turismo, que acumula tres años de crisis.

Misión técnica afectada

Y es que el fin de las relaciones diplomáticas también afectarán el trabajo de la misión técnica que ese país tiene en Nicaragua desde 1971 y que durante el periodo de Ortega también fue dañada por la primera ruptura de relaciones. La misma está enfocada en apoyar especialmente a la actividad agrícola, sector bovino, la producción porcina y acuicultura.

La misión se estableció en el país a través de un convenio de colaboración en 1971, pero inició operaciones en 1973. Luego en 1985 dejó de operar y reinició cooperación en la administración de Violeta Barrios de Chamorro.

En la práctica a través de esta misión, Taiwán, que tiene una experiencia exitosa en materia de desarrollo económico y es considerado uno de los tigres asiáticos, por su rápido crecimiento, envía técnicos a Nicaragua que enseñan a los productores sobre ​nuevas herramientas tecnológicas de cultivo en el área de arroz, frijoles y frutas.

Se ejecutaban unos 27 proyectos en áreas de producción de alimentos, cultivos de frutales y cría de cerdos de calidad superior, entre otros, por valor de entre 30 millones y 50 millones de dólares, según datos del Gobierno nicaragüense.

Fin al programa de becas

También se verá afectado el programa de becas que el Gobierno de Taiwán desarrollaba en Nicaragua desde el 2003 y que hasta ahora había beneficiado a más de 400 jóvenes, que viajaban con todos los gastos pagados a ese país para completar programas de estudios de maestría y universitarios. Solo este año 18 jóvenes fueron enviados a la isla.

De hecho, el 15 de agosto el régimen de Ortega presionó a Taiwán para que se le cancelara este beneficio a jóvenes que habían participado en las protestas de abril del 2018 y además asumió el control de las becas. No está claro cómo quedarán los jóvenes que aún permanecen en la isla cursando estudios de este tipo.

Estados Unidos emitió anoche mismo un comunicado donde cuestionó que Ortega con su decisión haya privado a los nicaragüenses de tener un socio “firme en su crecimiento democrático y económico”.

“Las relaciones de Taiwán con socios diplomáticos en el hemisferio occidental brindan importantes beneficios económicos y de seguridad a los ciudadanos de esos países. Alentamos a todos los países que valoran las instituciones democráticas, la transparencia, el estado de derecho y la promoción de la prosperidad económica para sus ciudadanos a ampliar el compromiso con Taiwán”, dijo Estados Unidos.

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