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Para poder cruzar la frontera entre México y Estados Unidos, los migrantes deben cruzar el río Bravo. LA PRENSA/ AFP

Foto de referencia. Para poder cruzar la frontera entre México y Estados Unidos, los migrantes deben cruzar el río Bravo. LA PRENSA/ AFP

A medida que incrementa la migración de nicaragüenses a EE. UU. también suben las deportaciones

El año fiscal 2021 cerró con más de 50 mil nicaragüenses encontrados de forma irregular en las fronteras estadounidenses. El año fiscal 2022, que inició el pasado octubre, lleva la misma tendencia

Mientras miles de nicaragüenses huyen de su país a raíz de la agudización de la crisis sociopolítica y de derechos humanos ejecutada por el régimen de Daniel Ortega, el Gobierno de Estados Unidos, liderado por el presidente Joe Biden, ha comenzado a deportar a un número récord de migrantes nicas, según datos revisados por la agencia de noticias Reuters.

Reuters indica que el número de casos de inmigrantes nicaragüenses que esperan ser escuchados por los jueces estadounidenses ascendieron de 4,145 en 2018 a más de 34,000 en octubre pasado, según datos proporcionados por Transactional Records Access Clearinghouse of Syracuse (TRACS), un grupo de investigación en la Universidad de Syracuse. También explica que más de 19,000 de los casos fueron agregados durante este año, no obstante, advierte que la mayoría de ellos terminan en deportación.

«Estas decisiones de deportación coinciden con la situación de represión en que se encuentra el país. Muchos de esos casos corresponden a solicitudes de asilo en estado de rezago de hasta diez años, sin embargo, la salida de cualquier nicaragüense que solicitó asilo recientemente los pone en riesgo», asegura Manuel Orozco, Director del programa de Migración y Desarrollo en Dialogo Inter-Americano.

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Documentos oficiales de Estados Unidos actualizados hasta el 2020 indican que en ese año un total de 1,416 nicaragüenses fueron deportados de ese país. Durante el 2018 se registró la cifra más baja de deportaciones que fue de 879 connacionales, sin embargo, el mayor número fue el de 2019, cuando 2,240 ciudadanos fueron deportados.

Recientemente el mandatario estadounidense Biden, en repuesta a la reelección de Ortega tras la celebración de las polémicas elecciones las que él tildó como «pantomima», endureció su política exterior contra toda la cúpula del régimen orteguista. Prohibió la entrada a EE. UU. a todos los funcionarios del gobierno, empezando por Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo.

2021 cierra con números altos y 2022 sigue la tendencia

De acuerdo con números oficiales del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos, de octubre de 2020 a septiembre de 2021 (un año fiscal completo), la cantidad de nicas capturados mientras cruzaban ilegalmente la frontera de ese país aumentó fue de 50,722, un incremento de más de 1,500 % comparado al año fiscal 2020 cuando fueron hallados 3,164.

Datos del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos

Aunque en 2020 la situación fue diferente debido a la crisis sanitaria del coronavirus y a las restricciones que empezaron a implementarse desde que el virus se esparció por el mundo, algunos meses del año fiscal 2020 fueron en 2019, cuando la pandemia aún no había iniciado.

Para el año fiscal 2022, que inició el pasado mes de octubre, los números no dan tregua: 9,256 nicaragüenses encontrados de forma irregular en las fronteras estadounidenses. Esto representa casi 1,900 más personas que el mes anterior y se convirtió en el tercer mes de todo el año calendario 2021 con más encuentros, solo superado por julio con 13,509 y por agosto con 10,024.

El éxodo de nicaragüenses incrementó desde el 2018, tras la brutal represión que ejecutó la dictadura de Daniel Ortega contra ciudadanos opositores, pero este 2021 el flujo migratorio aumentó aceleradamente tras la ola de secuestros a líderes políticos y ciudadanos que se oponen al régimen, la falta de oportunidades laborales, la crisis económica y la incertidumbre de lo que pudiera ocurrir en este año electoral.

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Incrementa migración, incrementan deportaciones

Astrid Montealegre, abogada de Migración y especialista en Derechos Humanos, sostiene que el incremento de las deportaciones de nicaragüenses no es una nueva política de los EE. UU., debido a que «este incremento está vinculado de exiliados que están viniendo al país sin tener sus casos de asilo preparados».

Añade que muchos nicaragüenses emigran pensando que solo por el hecho de ser nicaragüenses y por la situación política que vive el país «van a tener derecho de solicitar asilo, pero desafortunadamente no es así, tienen que tener un caso de asilo y tener pruebas comprobando de que son víctimas de persecución o que es probable que si se regresan a su país van a sufrir algún tipo de tortura». De no cumplir con los requisitos, son «automáticamente deportables».

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Montealegre considera que el incremento abrupto de las detenciones de ciudadanos nicaragüenses que pretendían ingresar a EE. UU. está vinculado directamente con el resultado electoral de Nicaragua y el incremento de sanciones a funcionarios del régimen orteguista.

«Como tenemos esa crisis de nicaragüenses que están buscando como exiliarse en EE. UU. proporcionalmente incrementan las deportaciones. Esto se debe directamente a las acciones de Daniel Ortega, no de la Administración de Biden porque son continuación de las políticas de Donald Trump —expresidente norteamericano— que hasta ha sido criticado por eso, por no hacer las reformas que él prometió durante su campaña», sostiene Montealegre.

La abogada y experta enumeró que hay dos políticas en EE. UU., que están afectando directamente a los nicas: la primera es el Programa de Protocolos de Protección al Migrante (MPP) que obliga a los migrantes a permanecer en México mientras esperan la solicitud de asilo; y el Título 42, en vista a la pandemia de covid-19, el gobierno norteamericano durante el último año y medio ha ejecutado casi 1.3 millones de expulsiones de migrantes en la frontera sin ofrecerles la oportunidad de solicitar asilo u otras protecciones humanitarias.

¿Cómo categorizar a los migrantes nicaragüenses?

Para Tiziano Breda, analista para América Central del International Crisis Group, el aumento de las deportaciones de nicas por parte de EE. UU., es algo «natural» partiendo del incremento de los connacionales a la frontera sur del país norteamericano. «Con ellas desafortunadamente empiezan aumentar las deportaciones, es un poco para descomprimir, bajarle la presión a las zonas fronterizas y en particular las estructuras donde se quedan los migrantes mientras piden asilo», indica Breda.

No obstante, a su criterio en la actualidad existe un problema que la Administración Biden debería de abordar partiendo del reconocimiento y la gravedad de la situación de Nicaragua, y es «cómo considerar» a las personas que cada vez más intentan llegar a EE. UU por tierra, debido a que huyen de la situación de la crisis sociopolítica, económica y humanitaria.

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«La Administración Biden teme que partiendo de ese supuesto —crisis Nicaragua— se estableciera un especie de trato ‘preferencial’ a los nicaragüenses permitiéndoles más acceso a las peticiones de asilo o aumentando la posibilidad que las ganen u otros mecanismo. Creo que la Administración teme que esto podría provocar un especie de efecto-llamada —la posible llegada masiva de nuevos inmigrantes en condición ilegal— provocar la expectativas de que hay más posibilidades en EE. UU., y alimentar un flujo que ya está en su pico histórico, está alimentando una crisis fronteriza muy fuerte que tiene un costo político», refiere el analista.

Para Manuel Orozco, «es una alerta importante» que todas estas salidas de nicaragüenses están ocurriendo en medio de la represión que vive el país. «Se puede observar que la migración hacia Estados Unidos crece en coincidencia con la ola represiva».

«El gobierno de Estados Unidos estará evaluando más de cerca estas solicitudes y contextualizando los casos en relación con lo que ocurre en el país. Ya las tasas de aprobación de asilo están creciendo», dice, lo que es un indicador que confirma que las razones para salir de Nicaragua corresponden al temor de ser perseguidos por sus creencias políticas, o religiosas, «como lo que está ocurriendo en Nicaragua».

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