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Desde que las instalaciones de LA PRENSA fueron tomadas y nuestro gerente general, Juan Lorenzo Holmann, fue detenido. ¡LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD!

Católicos, justicia social y diálogo

Dos importantes congresos católicos se realizaron recientemente en forma virtual. Uno fue la Conferencia de Teólogos Juan XXIII, con quienes en muchos temas no comparto su posición, aunque sí en algunos. Me pareció interesante la bella exégesis (interpretación) que se presentó sobre la multiplicación de los panes. Dijo un expositor que cuando conmovido por el hambre de la gente Jesús dijo “denles ustedes de comer”, los discípulos de Jesús empezaron a compartir lo poco que llevaban; el ejemplo movió a los demás a hacer lo mismo, y al final todos comieron y sobró. “No hubo magia —dijo— pero sí hubo milagro”. Esa interpretación me parece válida e interesante. ¡Pudo haber sido así!

Se expusieron algunas realidades que motivan a reflexionar seriamente. Como que unos 811 millones de personas pasan hambre en el mundo. Casi 6 millones mueren de hambre cada año, 16 mil personas cada día. ¿Acaso no hay suficientes recursos en la Tierra? Si dividimos el PIB mundial (calculado en 84 billones de dólares) entre los 7,200 millones de seres humanos del planeta, llegaríamos al valor anual de 11,667 dólares “per capita”; o sea, casi mil dólares al mes por cada ser humano. Significa que recursos hay de sobra, pero mal distribuidos por falta de justicia social.

La justicia en nuestra doctrina social no promueve repartir o regalar lo ajeno. No se trata de “igualitarismo” proclamando una igualdad artificial, ni de despojar a unos para beneficiar a otros, ni de que se reciban bienes sin trabajar ni merecer (excepto niños, damnificados o refugiados). Tampoco se trata de condenar las normales diferencias económicas según las diferentes capacidades y méritos que las personas tienen por naturaleza ni de condenar lo justamente adquirido. ¡Es que no se trata de “comunismo” sino de justicia social! ¡No confundamos las cosas!

Como se dijo, hay un grandísimo abismo de desigualdad en el goce de los recursos que Dios destinó para toda la humanidad. Evidentemente hace falta justicia social, solidaridad y amor al prójimo que venzan la indiferencia, la codicia, la avaricia y el egoísmo. Hay que pagar precios y remuneraciones justas y establecer condiciones apropiadas para el trabajo digno; terminar con el empobrecimiento de los pueblos por prácticas comerciales internacionales injustas; lograr el acceso de toda persona a los recursos naturales; promover una mejor distribución de las ganancias brutas equilibrando el lucro razonable con el financiamiento de programas sociales; combatir la corrupción, preservar el medioambiente y acabar con las guerras.

El otro congreso fue el de Católicos en la Política, realizado en Madrid y seguido virtualmente. Destacó la conferencia del secretario de Estado de la Santa Sede, cardenal Pietro Parolin, basada en el mensaje del papa Francisco sobre la Cultura del Encuentro expuesta en la “Fratelli Tutti”. Enseñanza básica para guiarnos a los católicos en la forma de ver y actuar en política. Parolin aludió a lo dicho por Francisco: que fieles al Evangelio de Jesucristo debemos promover el único camino para solucionar los conflictos, que es el diálogo, el perdón y la reconciliación, con la mayor justicia y reparación posibles para todas las partes afectadas. Que no debemos renunciar jamás al diálogo ni a las soluciones pacíficas.

Se expuso que el mundo vive guerras y graves confrontaciones políticas donde existen odio, violencia y violaciones de derechos humanos. Que debemos reconocer que las situaciones violentas no se pueden acabar con más violencia ni se debe caer en el desaliento renunciando a toda esperanza. Que 100 millones de personas en 23 países sufren por guerras o por situaciones políticas conflictivas y tensas. Que el diálogo no siempre acabará con las guerras o con los conflictos políticos, pero aun así debe promoverse en búsqueda de acuerdos que permitan lograr avances hacia posibles soluciones y alivien las situaciones tensas que agravan los conflictos, teniendo como motivación principal evitar el sufrimiento de las personas.   

El autor es abogado y comentarista de temas políticos y religiosos

www.adolfomirandasaenz.blogspot.com

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