A pesar de un incremento de casos de covid-19 en Nicaragua, que, según versiones médicas, ha llevado a rebasar la capacidad de algunos hospitales del país, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo sigue negándose a decretar una cuarentena que ayude a controlar el repunte de contagios.
Al contrario, promueve “salir a la calle” y participar en eventos en los que se forman grandes aglomeraciones, con el argumento de que la actividad económica del país no se puede detener. La economía de Nicaragua ya resultó afectada en los últimos años por la crisis sociopolítica y la misma crisis sanitaria, pero el gobierno culpa de ello a sus opositores. Cada vez y cuando refiere que este país es pobre y no aguantaría un paro por la pandemia.
Organismos independientes, como el Observatorio Ciudadano Covid-19 Nicaragua, han recomendado la cuarentena como mecanismo de ayuda para frenar el contagio.
Últimamente, al ver la negativa de las autoridades, el Observatorio instó a la ciudadanía a hacer una autocuarentena al menos durante el mes de septiembre, cuando el régimen más bien declaró una semana de vacaciones para los trabajadores del Estado y promovió la exoneración del IVA en establecimientos turísticos, para que la población salga “a disfrutar”.
Ese tipo de actividades multitudinarias que promueven la propagación del virus, van en contra de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Economía versus la vida
El Gobierno ha priorizado la economía por encima de la salud y la vida de la población. Por ejemplo, en lugar de presentar un plan para contrarrestar los efectos de la covid-19, el 15 de abril del año pasado, Ortega apareció en cadena nacional obligatoria de radio y televisión y dijo que si en Nicaragua se dejaba de trabajar, el país se moriría. «Y si el país se muere, el pueblo se muere. Imagínense si mandamos a la Policía a aislarse y al Ejército a aislarse… desaparece el país”, manifestó en ese momento.
Bajo esa lógica, que sigue manteniendo en la actualidad, pese al incremento acelerado de las últimas semanas, Ortega no declaró ningún tipo de cuarentena, como lo hicieron los demás países del mundo.
En las últimas semanas, Nicaragua ha contabilizado las cifras más altas de contagio, según los mismos reportes oficiales, entre el período que se estableció el virus en el país, el año pasado, a la fecha.
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Lo que Ortega no menciona es que están muriendo más nicaragüenses con sintomatología asociada a la covid-19 ni el Minsa reconoce en sus reportes. De acuerdo con el informe del Observatorio Ciudadano, la última semana fallecieron 329 personas por sospecha de covid-19.
El régimen ayuda al régimen cubano
En Nicaragua, un país con un índice de informalidad de aproximadamente el 75 por ciento, la población tendría que ser apoyada por el Gobierno al establecerse un mecanismo de cuarentena. El régimen orteguista se quejó al principio de no contar con ayuda internacional, ya que los organismos financieros le cerraron las puertas como consecuencia de la represión gubernamental contra manifestaciones civiles en el 2018. Pero estos volvieron a brindarle recursos a partir del año pasado, cuando los huracanes Eta y Iota azotaron al país.
El caso es que Ortega se sigue negando a brindar ayuda a los nicaragüenses, para que puedan quedarse en casa al menos por un tiempo prudencial, para contrarrestar la pandemia, con el mismo argumento de que el país no se puede detener para no afectar a la economía ni la gente puede dejar de trabajar, porque es una economía informal, pero manda ayuda en barcos al régimen cubano, en manos de Miguel Díaz-Canel.
La noche del 6 de septiembre, el barco Augusto C. Sandino arribó al puerto de Mariel con un cargamento de alimentos, compuesto por 25 contenedores con granos y cinco con aceite vegetal. Es el segundo envío de provisiones que realiza a ese régimen, en menos de un mes, según el medio oficialista El 19 Digital.
“Agradecemos al hermano pueblo nicaragüense y a su presidente Daniel Ortega por la valiosa carga solidaria de alimentos para nuestro pueblo, que llegó al puerto Mariel en el barco Sandino. Gracias Nicaragua, por la solidaridad invariable. Cuba No Está Sola”, expresó Díaz-Canel a través de su cuenta de Twitter.
Ante este hecho, el sociólogo y economista Óscar René Vargas dijo que el Gobierno está actuando bajo su lógica. “Ellos están, hasta cierto punto, compensando la ayuda que reciben de Cuba. ¿Cuál es? No sabemos, pero posiblemente sea apoyo de tipo de inteligencia militar, de coordinación diplomática, etcétera”, analizó Vargas.
El ejemplos de El Salvador
El Salvador fue el primer país de Centroamérica en decretar cuarentena en su territorio.
En mayo de 2020, el gobierno de Nayib Bukele dio marcha al Programa de Emergencia Sanitaria (PES), el cual tenía como propósito entregar paquetes alimentarios a los hogares salvadoreños que fueron afectados económicamente por la pandemia. En la primera entrega el gobierno favoreció a 3.4 millones de familias.
Dichos paquetes contenían arroz, frijoles, harina, gelatina, leche, papel higiénico, aceite, avena, pastas, entre otros productos, según el gobierno salvadoreño. Hasta la fecha, las autoridades mantienen las actividades de entrega en los 262 municipios del país.
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El pasado 5 de julio, Bukele reveló en sus redes sociales que para una sola entrega se necesitaban 14 millones de libras de frijol, 14 millones de libras de arroz, 17 millones de litros de leche, entre otros productos. Asimismo, explicó que gran parte de estos productos se estaban importando para no afectar los precios internos.
¿Qué pasó con los fondos para atender la emergencia sanitaria?
Desde el año pasado, el régimen Ortega Murillo ha estado recibiendo fondos de organismos multilaterales para apoyar la lucha contra la pandemia. Por ejemplo, a finales de noviembre del 2020, el Fondo Monetario Internacional (FMI) le aprobó a Nicaragua un préstamo por 186.8 millones de dólares para atender la emergencia sanitaria y oxigenar las reservas internacionales del país.
Asimismo, el lunes 23 de agosto del corriente, el país recibió 353.5 millones de dólares del mismo organismo para hacer frente al impacto económico generado por la pandemia, según informó el Banco Central de Nicaragua (BCN).
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El economista y sociólogo, Vargas, señaló que parte de esos fondos podrían ser destinados para apoyar a la población en caso de que se estableciera una cuarentena en el país, pero cree que «el Gobierno está dejando pasar el tiempo para después poder utilizar ese dinero en otros rubros».
“Si la pandemia se sigue desarrollando a la velocidad con la que va, evidentemente va a terminar afectando más la economía, independientemente de que sea una economía informal. El contagio ya está afectando a personas que trabajan en los bancos”, ejemplificó.
Recientemente, la gerencia general del banco Lafise instó a sus trabajadores elevar con urgencia la guardia frente a la covid-19, luego que la semana pasada cuatro de sus empleados fallecieran en este contexto.
“El número de personas que fallecen y que se contagian cada día es mayor, tanto desde el punto de vista de la gente que va a los hospitales como de los que se quedan en sus casas cuidándose. Si la pandemia se extiende más, va a afectar la economía, la prueba de ello es que han cerrado bares, restaurantes y estoy seguro de que también pequeñas empresas”, concluyó Vargas.