Mientras a diario la vocera del régimen, Rosario Murillo, en un claro desafío a la medida del distanciamiento físico —principal recomendación para evitar la propagación del Covid-19—, insta a los nicaragüenses a participar en ferias, desfiles y otras actividades masivas que organizan alcaldías y otras instituciones gubernamentales, su esposo, el dictador Daniel Ortega admitió este jueves que la pandemia está provocando una devastación.
Durante su discurso por el 42 aniversario de fundación del Ejército de Nicaragua, Ortega expresó sus muestras de dolor a la ministra de Defensa, Rosa Adelina Barahona Castro, cuyo hijo falleció hace pocas semanas a causa de la enfermedad. Luego admitió la gravedad de la crisis de salud y sus consecuencias económicas por la pérdida de empleos.
«Compartimos con Rosa Adelina el dolor, el dolor de la pérdida de su hijo hace pocas semanas, el virus, el virus que anda llevando dolor y muerte en todo el planeta. Que provoca millones de víctimas ya en nuestro planeta. Víctimas porque fallecieron, víctimas porque han ido al desempleo porque han cerrado las empresas y las fábricas que se han enriquecido a lo largo de los años y que ahora han cerrado y no hay acompañamiento para esos trabajadores que han ido al desempleo y estoy hablando de los países en vías de desarrollo», dijo Ortega.
Le puede interesar: Régimen dice que «estamos llenos de actividades» por celebración de Fiestas Patrias, en pleno repunte de casos de Covid-19
Ayuda de países ricos para enfrenar la pandemia es «ínfima», reniega
Añadió que se están desarrollando algunos programas, pero que son ínfimos frente a los desafíos que la pandemia le está planteando al mundo. Según Ortega, para enfrentar la pandemia es «fundamental» entender de una vez por todas que se «debe tratar» al prójimo como a uno mismo.
Desde marzo de 2020, cuando se anunció el primer caso de Covid-19 en el país, el régimen de Ortega no ha implementado ninguna estrategia nacional para evitar la propagación de la pandemia. Por el contrario, fue uno de los pocos países del mundo que no suspendió las clases presenciales en el sistema público y cada semana las 153 alcaldías del país, el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) y otras instituciones gubernamentales promueven miles de ferias, desfiles, concursos y otras actividades masivas, en las que es imposible guardar el distanciamiento físico que se recomienda para evitar el contagio. Esas actividades son promovidas por Murillo en sus alocuciones diarias a través de los medios oficialistas.
Murillo incluso acusó recientemente a organizaciones y médicos independientes de hacer «terrorismo pandémico», por el simple hecho de instar a la población a usar mascarilla, guardar el distanciamiento físico y evitar en la medida de lo posible participar en actividades masivas para evitar la propagación del virus. Y aunque el Ministerio de Salud (Minsa) reportó que en la última semana de agosto se registraron 568 casos de Covid-19, siendo esta la cifra semanal más alta desde que la pandemia llegó a Nicaragua, las actividades masivas no se suspenden. Precisamente este miércoles el régimen aprobó exonerar del IVA a bares, restaurantes y otros establecimientos para promover que los nicaragüenses salgan a hacer turismo durante las vacaciones por las Fiestas Patrias.
«Falta el espíritu cristiano en este planeta»
Durante su discurso, Ortega criticó la falta de solidaridad de los países ricos en medio de las necesidades de asistencia médica, equipamiento y vacunas que enfrentan los países en desarrollo en medio de la pandemia.
«No hay disposición de volcar recursos en la forma en que lo demandan los organismos internacionales que están al frente de los organismos de salud a nivel mundial y regional. Los ricos más ricos de nuestro planeta sencillamente piensan nada más en hacerse cada vez más ricos, incluso, haciendo negocio con la pandemia… falta el espíritu cristiano en este planeta, falta ese espíritu cristiano, ese espíritu solidario y ya no digamos la falta de respeto para la humanidad, para los pueblos, las familias que en sus propios países están padeciendo de los efectos devastadores de la pandemia», criticó Ortega en un claro reclamo a la falta de apoyo financiero para enfrentar la pandemia.
Efectivamente, Nicaragua es uno de los países de la región que menos recursos ha recibido para hacer frente a la pandemia. Sin embargo, eso es producto de la condena mundial surgida a raíz de las graves violaciones a los derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad, que según organismos de derechos humanos adscritos a la Organización de Estados Americanos (OEA) y las Naciones Unidas (ONU) cometió el régimen para sofocar las protestas que estallaron en abril de 2018 y que generaron una crisis política que aún persiste.
Lea también: Familiares logran ver por primera vez a opositores detenidos desde hace meses en el Chipote
Pese a que la crisis de derechos humanos provocó el retiro de gran parte de la cooperación externa y que debido a la presión internacional se le han cerrado diversas fuentes de financiamiento, en la segunda mitad de 2020 Ortega logró reunir unos 1,366 millones de dólares, una parte de ellos en donaciones otorgadas por organismos multilaterales, como el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco Mundial y programas de Fondos, para ejecutar proyectos sociales, ambientales y de reactivación económica, así como de respuesta a la pandemia del Covid-19.
La mayoría de los recursos destinados para atender el impacto de la pandemia fueron entregados bajo estrictas condiciones, que establecen entre otras, que los recursos sean canalizados a través de una organización de Naciones Unidas y que la ejecución de los proyectos sea supervisada estrictamente.
Otra contradicción en el discurso de Ortega es que mientras insta al mundo a «tratar al prójimo como a uno mismo», él está en el foco de la comunidad internacional por sus constantes violaciones a los derechos humanos. Para garantizar su tercera reelección para un cuarto periodo continuo, encarceló a siete de los diez aspirantes a la candidatura presidencial de la oposición; también a 25 dirigentes políticos, sociales y empresariales. Algunos de ellos ya tenían más de noventa días desaparecidos y fue hasta esta semana que se les permitió a sus familiares que los visitaran.
Los 32 presos políticos denunciaron los malos tratos y tortura psicológica a la que son sometidos en la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), conocida como el nuevo Chipote. Este grupo de presos políticos se sumó a otros 150 que en su mayoría ya están condenados.
Ejército reafirma lealtad
Como ya es costumbre, durante el resto de su discurso Ortega dedicó gran parte del tiempo a criticar al imperialismo yanqui y su política intervencionista. De manera especial se enfocó en la «derrota» que acaba de sufrir Estados Unidos en Afganistán y los errores que cometió durante los veinte años de intervención.
Por su parte, el jefe del Ejército, general Julio César Avilés, agradeció a Ortega y a Murillo por el apoyo que le otorgan a la institución para cumplir sus funciones y reiteró el compromiso de la institución para defender la soberanía nacional de la injerencia extranjera.
«En este 42 aniversario de constitución del Ejército de Nicaragua y a pocos días de cumplirse doscientos años de la firma del Acta de nuestra Independencia, los miembros del Ejército de Nicaragua reafirmamos nuestro firme e inclaudicable compromiso con el derecho de tener patria. Patria con independencia, patria con soberanía, patria con autodeterminación nacional para conducir nuestros propios destinos sin la injerencia extranjera… Amar a Nicaragua es rechazar firmemente todos los actos y posiciones contrarias a los sagrados intereses de la nación y tener conciencia plena de quererla siempre libre, digna, justa y próspera… La patria es solamente nuestra y no de ajenos», expresó Avilés.