La pareja de detectives evita ser fotografiada porque son discretos para poder realizar sus investigaciones. LA PRENSA/Istockphoto/Imagen referencial

Un matrimonio fuera de lo común: detectives privados a la caza de infieles

Son expolicías y hace cuatro años decidieron abrir su oficina de investigadores privados

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El mundo novelístico, cinematográfico y televisivo ha llevado a la fama a Sherlock Holmes, Sam Spade, Hércules Poirot, Phillip Marlowe y Perry Mason, pero la discrecionalidad de un detective  es más bien un elemento importante en su labor investigativa, antes que la popularidad.

Tras las pistas de estos personajes, nos encontramos a Mildred Gómez y Jorge Meza, dos nicas que no salieron de la tinta en la pluma de Agatha Christie o Arthur Conan Doyle. Ellos son detectives de carne y hueso, aguzados, detallistas y ajustados a las nuevas tecnologías para resolver los casos que les encomiendan.

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A cuatro años de haber abierto su oficina de detectives y servicios jurídicos, Mildred Gómez y Jorge Meza revelan que la mayoría de los casos de investigación para los que son contratados, son  para averiguar casos de infieles.

75% por adelantado

“Quienes nos buscan para que le sigamos los pasos a su pareja, de quien sospechan le es infiel, son personas con comodidad económica que tienen para pagar este tipo de servicios”, dice la también abogada Mildred Gómez.

A diferencia de los servicios legales donde los abogados suelen cobrar entre el 40 y 50 por ciento de sus honorarios al ser contratados, para los servicios de detective el cliente debe cancelar el 75 por ciento del valor del trabajo por adelantado.

Gómez explica que esto se debe a que el trabajo de campo requiere de mucha inversión en recurso. “Si andamos tras los paseos de una persona infiel y esa persona ingresa a una discoteca, un restaurante, un motel, también nosotros tenemos que hacerlo para lograr obtener la evidencia o prueba”, explica la detective.

Todo vale

Para lograr su objetivo Gómez y Meza muchas veces han tenido que disfrazarse de mendigo, o bien de hacerse pasar como trabajadores de una empresa prestataria de servicios públicos.

“En el trabajo de investigación ninguna información sobre lo que uno busca debe ser desestimada; muchas veces la persona que uno menos imagina tiene la información que se anda buscando”, señala Jorge Meza, quien también es abogado, así como su esposa Mildred Gómez.

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Al igual que muchos de sus excompañeros de trabajo en la Policía, la pareja una vez que salió de la institución policial, donde obtuvieron su licenciatura en investigaciones criminales, ahora se ganan la vida haciendo lo mismo que realizaron en la institución guardadora del orden público, pero de manera privada.

Los dos abogados fueron policías y ahora usan sus conocimientos para la labor privada. LA PRENSA/Pixabay

Padres, buenos clientes

En Nicaragua las oficinas de detectives privados también brindan servicio de ubicación de prófugos de la justicia, vehículos robados, revisión de antecedentes penales. Además “siguen los pasos” a jóvenes cuyos padres sospechan que andan por caminos tortuosos.

En su experiencia como investigadores privados Meza y  Gómez también han esclarecido robos en empresas, pero los resultados de sus investigaciones son entregados a quienes los han contratado y luego quienes los contratan deciden si ponen o no de la denuncia ante las autoridades policiales.

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En los últimos meses las oficinas de detectives, como la de los entrevistados, han tenido entre sus principales  clientes a padres de familia que les piden seguir los pasos de sus hijos, porque sospechan que andan con malas amistades, revela Meza.

“Muchos padres nos buscan para que investiguemos por qué sus hijos están llegando en las madrugadas o con aliento a bebidas alcohólicas”, añade.

No hay marco legal

En Nicaragua no existe un registro de cuántas oficinas o empresas de detectives privados hay. En Managua existen al menos 10 de estos negocios que no están regidos por ninguna ley, pero que tampoco son ilegales.

“La ley dice que el órgano investigador es la Policía, pero a nadie le está prohibido por la ley investigar de manera privada”, señala  Meza.

Mildred Gómez asegura que en la oficina de detectives que fundó con su pareja hace cuatro años, están capacitados para investigar todo tipo de delitos, pues cada uno de ellos tiene acumulados al menos 15 años de experiencia en este delicado y riesgoso trabajo, donde la claves es la discreción.
Es tanta la discreción, que para esta entrevista la pareja se negó a ser fotografiada para no ser reconocida.

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