Hace tres años, los empresarios nicaragüenses se atrevieron a realizar el primer paro nacional como forma de protesta pacífica, pero contundente, en contra el régimen de Daniel Ortega. En ese momento, ya casi se cumplían dos meses de una brutal represión a través del cuerpo policial y grupos irregulares, cobrando la vida de unas 150 personas. El paro duró 24 horas y apuntaba a presionar más a Ortega para que permitiera una salida pacífica a la crisis del país.
Ese paro se llevó a cabo un jueves, 14 de junio de 2018, y de acuerdo con la cobertura realizada por LA PRENSA, desde las primeras horas de ese día, fue evidente la paralización de la actividad comercial en el país, con sucursales bancarias, centros comerciales, restaurantes y estaciones de gasolineras cerradas y las calles desoladas. Solo el Estado, transporte público y los privados que ofrecen servicios de primera necesidad y preservación de la vida continuaron con su atención normal.
«Instamos a todos los dueños de negocios, a pequeños y medianos empresarios, profesionales independientes y negocios por cuenta propia a cerrar sus establecimientos y cesar actividades. Este es un paro cívico, nacional y pacífico, que abarca a todo el país y todas las actividades económicas, salvo aquellas relacionadas con la preservación de la vida y la cobertura de servicios básicos para la población», anunció José Adán Aguerri, quien para entonces era presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) y actualmente está detenido en la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), junto a otros líderes opositores.
Después de ese primer paro, se realizaron tres más, pero menos empresas privadas se sumaron, por el temor a sufrir represalias del régimen por apoyar este tipo de protestas. Para la mayoría de manifestantes que se mantenían en las calles, era necesario un paro indefinido, hasta que Ortega mostrara voluntad de ponerle fin al conflicto en el país.

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Las manifestaciones contra Ortega estallaron el 18 de abril de 2018, luego de que aprobó de forma unilateral una reforma al Seguro Social. Ante el rechazo popular, el régimen respondió con represión. Pero, contrario a años anteriores, los ciudadanos no renunciaron a su legítima protesta y continuaron haciéndolo. Ortega elevó la parada, empujando al país a una crisis de la cual no termina de salir y, a menos de cinco meses para las elecciones presidenciales, la situación se agrava.
Nicaragua había tenido un paro nacional desde los tiempos de la dictadura somocista. El último había sido realizado el 4 de junio de 1979 y duró 46 días.