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La migración nicaragüense se ha acentuado a medida que se profundiza la crisis que atraviesa el país. LA PRENSA/ Archivo

Migración irregular de nicas a EE. UU. aumentó 670 % de enero a mayo de 2021

En mayo de 2021 la cantidad de nicaragüenses detenidos mientras cruzaban ilegalmente la frontera de Estados Unidos se disparó a 4,427. Muchos son originarios de Wiwilí, un pueblo que está quedando vacío

En Wiwilí, Jinotega, todos tienen un familiar que se fue “mojado” a Estados Unidos, cuando no se ha ido la familia entera. Desde abril de 2018 el pueblo y sus alrededores van quedando vacíos, pero en los últimos meses las migraciones han sido cada vez más grandes y más frecuentes. Las calles se ven solitarias, las abarroterías casi no tienen clientes.

La situación del municipio jinotegano, cada vez más desolado, es una muestra del aumento generalizado de la migración nicaragüense, como respuesta a una crisis política que no ha hecho más que profundizarse.

De acuerdo con números oficiales del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos, de enero a mayo de 2021 la cantidad de nicas capturados mientras cruzaban ilegalmente la frontera de ese país aumentó en 669.9 por ciento.

En enero fueron detenidos 575 nicaragüenses que cruzaban de forma irregular, mientras que en mayo la cifra fue de 4,427.

Así se ve el aumento de nicas encontrados en situación irregular en Estados Unidos en lo que va de 2021. Datos del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos

El miércoles 9 de junio de 2021, un grupo de aproximadamente treinta personas abandonó Wiwilí, rumbo a Estados Unidos, afirma una fuente que solicitó se omitiera su nombre. “Los coyotes los vienen a traer”, detalla. “Van de ambos bandos, opositores y sandinistas. Es parejo. Quincenal uno se informa de que se fue fulano, de que iban diez, iban doce, iban quince. En el último grupo iban dos extrabajadores de la alcaldía”.

Las noticias corren rápido, pero son tantos los que emigran que a veces pasan inadvertidos. De pronto un día alguien ya no amanece en el pueblo y en las calles corre el rumor de que “se fue fulano”. O alguien llega a buscar a una vecina de toda la vida y pregunta desde la puerta:

—¿Está la fulana?
—No, se fue.
—Ideay, ¿para dónde?
—Para los Estados.

Este era Wiwilí, Jinotega, en noviembre de 2017, cuando el PLC ganó la alcaldía del municipio, para ser despojado de ella en 2020. Ahora, cuatro años más tarde, las calles lucen cada vez más desoladas.

Persecución

Sindy Herrera se fue mucho antes de que arreciara la ola migratoria. La joven, hoy de 26 años, salió de Nicaragua el 11 de septiembre de 2018, cuando su familia comenzaba a sufrir persecución política, luego de que el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) ganara la alcaldía de Wiwilí.

Menos de un mes más tarde, el 7 de octubre, fue asesinado su tío Óscar Noel Herrera, asesor legal de la alcaldía del municipio, por un sujeto encapuchado que le disparó dos veces en el pecho. El 22 de marzo de 2020 fue ultimado a balazos su primo Rommel Hernández Vega, de 24 años, también trabajador de la comuna. Más tarde, en agosto de ese mismo año, su tía Reyna Hernández, alcaldesa de Wiwilí, fue inhabilitada mediante una sentencia especial.

Actualmente toda la familia de Sindy está exiliada, incluida la alcaldesa. La joven se encuentra en un pueblo montañoso de Colorado, al que ella llama “Wiwilí 2” porque ahí se han ido asentando sus coterráneos, al punto de que ya parece una extensión del municipio nicaragüense.

“Yo salí hace tres años, cuando todo empezó; pero ahora la situación está mucho más terrible”, comenta. No se arrepiente de haber cruzado la frontera estadounidense para entregarse a Migración, pero sueña con volver a Nicaragua algún día.

“Wiwilí está quedando solo”, dice, y asegura que en la zona en la que ella vive, allá en Estados Unidos, se están instalando incluso partidarios del régimen Ortega Murillo. De hecho, afirma, en ese país está “exiliado” el hombre que mató a su primo Rommel.

De acuerdo con Enoc Montenegro, parte de una familia opositora de Wiwilí, cuyos miembros han sido perseguidos, apresados y asesinados, “la persecución ha ocasionado el exilio de una buena cantidad de personas”.

“Imagínese que casi todos los extrabajadores de la alcaldía que ocupó el FSLN se fueron hacia otro país. Ahora de último se está yendo la gente que ya no ve oportunidades de trabajo. Se han ido hasta sandinistas que han formado parte de grupos paramilitares”, sostiene Montenegro.

Lea también: La historia de los Montenegro, perseguidos y cazados por pensar diferente 

En agosto de 2017 cincuenta migrantes nicaragüenses fueron encontrados en Costa Rica, a bordo de un camión frutero. Hoy día la migración nica ha incrementado. LA PRENSA/ Archivo

Somoto se va a España

En el caso del municipio de Somoto, departamento de Madriz, “la mayor parte de la migración es hacia España y generalmente son las mujeres quienes se van”, señala Marlon Caldera, miembro de la organización Bloque Democrático Somoto Grande.

“En España es más fácil conseguir plazas de trabajo para las mujeres. En muchos de los casos las mujeres se van, sus compañeros quedan a cargo de los niños y ellas se van a trabajar para poder enviar las remesas”, señala. “Algunos hombres se han ido, pero son muy pocos y algunos de los que están allá no tienen trabajo”.

Según Caldera, generalmente las somoteñas viven en Bilbao, Barcelona y San Sebastián. Hay gente que se ha ido a Estados Unidos, pero en el caso de Somoto, a diferencia de Wiwilí, “no ha sido a granel”.

La mayoría de los que emigran a Estados Unidos se van ilegalmente, por las dificultades que representan el costo del pasaje y la obtención de la visa estadounidense, a lo que ahora se suma la escasez de vuelos y los requisitos impuestos debido a la pandemia de Covid-19.

«Salir por avión en estas circunstancias es muy complicado», señaló, por su parte, la abogada Martha Molina, quien se encuentra en Estados Unidos por razones médicas.  «Sin el apoyo de mi familia y bajo las condiciones económicas que me encuentro (sin trabajo fijo desde 2018) y con hijos que alimentar y educar, mi viaje habría sido imposible».

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