Cheyling Rachelly Munguía Sobalvarro, de 21 años, fue golpeada y acuchillada la noche del lunes 7 de junio, aparentemente por su novio René Alexander Maltez Rivas de 22 años. Los hechos sucedieron en la casa del femicida, en el residencial Monte Cielo en el kilómetro 12.9 de carretera Masaya. Su familia aseguró que nunca vieron indicios de que Maltez Rivas fuera agresivo con Cheyling, sin embargo mencionaron que era posesivo.
La sala de los Munguía Sobalvarro se ha convertido en un velatorio, en el centro se encuentra colocado un altar con la foto de graduación de secundaria de Cheyling y abajo de ésta reposan sus anteojos, mismos que había ido a retirar el día de su asesinato.

Su familia quiere recordarla como una joven dedicada al estudio, que le gustaba pasar tiempo con sus hermanas viendo series y como una joven dispuesta a ayudar a los demás sin recibir nada a cambio.
Cheyling era la mayor de cuatro hermanos; le siguen Kevin, de 20 años, y dos menores de edad. Tenía una relación de mucha confianza con sus padres. Su hermano Kevin Munguía cuenta que “Cheyling era la adoración, los ojos de su papá”. Al ser una familia tan unida, la noticia fue un duro golpe para ellos. Todos siguen consternados por cómo ocurrió su muerte. “Parecía un sueño del que queríamos despertar”, menciona Munguía.

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“La doc”
A Cheyling le apasionaba la Medicina. Desde pequeña había expresado su sueño por convertirse en médica y sus amistades le llamaban “la doc” de cariño. Ya estaba cursando el cuarto año de la carrera de Medicina y haciendo sus prácticas preprofesionales.

Kevin expone que por esa razón “no la mirábamos, si podía tomar los dos turnos en el hospital, lo hacía”. Además, deseaba especializarse en oncología, a raíz del diagnóstico de cáncer de su madre.
Munguía cuenta que cuando su hermana entró a primer año de la carrera en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), solo se dedicaba a estudiar. “Ella siempre fue callada, y cuando clasificó solo era estudiar y estudiar. No dormía ni dejaba dormir por estar estudiando”, agrega.
Su amor por ayudar a los demás a través de la medicina extrapoló a otros niveles; ella se sumó a las protestas pacíficas de abril para atender a los heridos debido a la represión. Decidió atrincherarse en la UNAN-Managua y ayudar en los puestos médicos.
“La primera vez que la vi andaba su pijama de médico y fue durante uno de los ataques al portón 5 (de la UNAN). Ella siempre actuó excelente con todos nosotros. Estaba pendiente de que nuestra salud estuviera lo mejor posible debido a lo que estábamos viviendo”, dice una fuente que prefiere no ser mencionada. “Durante el ataque a la Divina Misericordia, el día 13, ella recibió un impacto de bala en su pierna. Siempre la vimos fuerte, ella te daba ánimos de seguir”, agrega.
Caricaturas en la piel
La primera foto que circuló en las redes sociales sobre la noticia del femicidio de Cheyling, fue una selfie donde en primer plano se apreciaba su rostro joven, de fondo se notaban algunos de los tatuajes que tenía en su pierna derecha. Esos detalles personales de su cuerpo fueron combustible para las críticas y juicios. La acusaron de ser satánica, de consumir drogas y de no ser una “joven de bien”, acusaciones basadas en estereotipos, pero todas orientadas a culparla de su propia muerte.
Su hermano confiesa que él trata de no leer esos comentarios, sin embargo le es imposible, dice que estos juicios solo le provocan tristeza. Los tatuajes de Cheyling a él siempre le traerán buenos recuerdos porque en su mayoría eran caricaturas que ellos miraban juntos cuando eran niños. “El que más me gustaba era uno de una de nuestras series favoritas, no recuerdo bien su nombre pero se parecía a Hora de Aventura. La mirábamos juntos y era muy bonito su tatuaje”, recuerda Kevin Munguia.
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Trámites legales
Munguía afirma que inicialmente se habían atrasado para poder conseguir el acta de defunción de Cheyling, para poder iniciar los trámites de la funeraria, pero que hasta el momento todo el proceso ha avanzado con relativa normalidad.
La mamá de los Munguía se ha visto con complicaciones en su salud debido al shock y al estrés que le provocó el asesinato de su hija. La vela de Cheyling está prevista a realizarse este domingo 13 de junio, esperando que su padre ya se encuentre en el país. Él viajó desde un rincón de África, donde trabaja, para poder venir a darle el último adiós a su hija.