A lo largo de la vida, vivimos distintas etapas maquilladas de diversos colores, algunas relucientes y otras grises; cada una de ellas tienen su distintiva delineación, estas vivencias son inconstantes realidades naturales del ser humano, en los sentimientos constantemente suceden momentos de plural colorante, cada día vivido con indudable significado notamos esos tintes y ampliamente descubrimos la fascinación de su fragancia.
Hay un texto que es contenido inspirado en pormenores de la vida pasional, narrado poéticamente desde la pluma de una fulgente poetisa. Me refiero al poemario En la estación de mi silencio en el cual la autora se convierte en máxima representante de la mujer para expresar lo que muchas ahogan en ese melancólico e indescriptible silencio, con voz natural y honesta, exitosamente ha podido exponer ese cúmulo de sentimientos que tanto ella como otras desean gritarlo ansiosamente con toda la fuerza del alma.
Los temas que navegan con espíritu de múltiple resplandor en este pequeño poemario son variados; amor, pasión, soledad, añoranza, deseo y dulce romanticismo. En algunas de estas líneas posiblemente la autora con auténtica certeza esté narrando lo que tú hoy estás sintiendo, y que puede ser: recordar lo que has vivido, desear que ese alguien especial se presente instantáneamente cuando estés pensando en él para que mutuamente puedan desparramar sin límite ese loco deseo en torrenciales de besos, caricias y mucho más que solo dos cuerpos viven con grácil belleza cuando se aman tiernamente; también te encontrarás con algunos poemas que transmiten un mensaje oportuno para dedicarle al ser amado. El sabor lírico que tiene esta exquisita obra es excepcional.
Estas composiciones han sido escritas con genuino cariño, la decorada manifestación de amor de esta poeta es sensiblemente copiosa en cada verso, con apropiadas palabras enfatiza con ilustre elegancia el vivo recuerdo de los momentos paradisíacos que han quedado dibujados en nuestra mente, piel y corazón. A través de unos sensoriales versos, describe con perfección la sensualidad de lo que hemos vivido o deseamos vivir con la persona que adoramos por excelencia, aquí también respira ese amor que por enorme distancia no se puede concretar, ese amor cibernético que resplandece únicamente en la imaginación con gran vigor.
En la estación de mis silencios es un primoroso poemario en el que la autora con leal entonación de romanticismo enuncia libre e increíblemente sus emociones. Estos poemas son himnos donde la autora, Edith Hernández Villanueva cristaliza e inmortaliza con legítimo embeleso el pasado, presente y futuro de los numerosos estados emocionales que por índole todos poseemos.
Este ejemplar se divide en tres partes: la primera, en la estación (a la espera), segunda; el andén (cuándo ya no hay remedio) y tercera; sobre la vía (a alta velocidad), en cada fracción de manera evolutiva, hacen presencia acentuadamente sus confidentes sentimientos. El primer poema se titula: ¡Libérame! en el cual le recuerda a su amante que tiene autorización indefinida para hacer de su pasión un océano de eterna felicidad. Reproduzco la primera estrofa:
• Desnuda mi alma, haz que llueva poesía, / sé la razón de mi vigilia, / el ímpetu de mis sentidos, / la furia de mi despertar, / el resucitar de mis deseos.
¿Por qué leer este libro y a qué público está dirigido su contenido? Si acaso llega a tus manos simboliza que eres afortunado. En él, a través de cada línea podrán transitar libremente tus agradables y desapacibles momentos amorosos, comprenderás que no solo tú has protagonizado instantes dulces o grotescos, todos inesperadamente estamos expuestos a inundarnos de alegría o tristeza. Co n toda la libertad del mundo recomiendo la lectura de este libro, su contenido está dirigido para todo público.
Deseo que si lo lees disfrutes al máximo de este ramillete de poemas que seguramente le darán aroma a tu coexistir, sin importar tu actual situación emocional.
El autor es escritor y poeta.