Memoria para hacer justicia

En el marco de la conmemoración del tercer aniversario de la rebelión democrática de abril de 2018, la Asociación Madres de Abril presentó el libro interactivo AMA y construye la memoria, con el objetivo de seguir documentando la verdad y continuar exigiendo justicia.

El libro es gratuito, cualquier persona que posea un dispositivo electrónico conectado a internet puede tenerlo fácilmente. Allí se encuentra toda la información textual, fotográfica y videográfica sobre aquellos hechos históricos que se ha recogido hasta ahora, desde la perspectiva de las víctimas, incluyendo los nombres de todas las personas asesinadas por la dictadura en aquellos días gloriosos y trágicos. El objetivo principal de la obra, se dice en su presentación, es “contribuir a dignificar a las víctimas y honrar su memoria”, pero también para buscar justicia y recuperar la libertad y la democracia.

“Si aspiramos a vivir en democracia — asegura Francis Valdivia, presidenta de la Asociación Madres de Abril, AMA—, no podemos olvidar que nuestros familiares lucharon hasta el último minuto de sus vidas contra la opresión, contra un sistema autoritario donde el pensar diferente se castiga con el acoso, la amenaza, la cárcel, el exilio y en muchos casos la muerte”.

La memoria histórica es una poderosa herramienta política y cultural para establecer la verdad —y con ella mantener viva la demanda de justicia, reparación y no repetición—, en los países y sociedades desgarrados por graves y sangrientos conflictos. Y donde crueles dictaduras han cometido crímenes de lesa humanidad para mantenerse en el poder y se requieren procesos de transición democrática, fundados en la justicia transicional y la reconciliación nacional.

La memoria histórica juega un papel fundamental en el desarrollo de los procesos de democratización y reconciliación nacional, después de un sangriento conflicto armado o saliendo de una cruel dictadura. La memoria histórica es la base documental y moral para procurar justicia y reparación para las víctimas, como un derecho de ellas mismas pero también de toda la sociedad.

El eximio intelectual argentino Jorge Luis Borges, quien era de la opinión de que “el olvido es la única venganza y el único perdón”, después de hablar con una madre de víctimas de la represión y de asistir a un juicio de los militares argentinos acusados de cometer actos criminales contra los prisioneros políticos, declaró que “no juzgar y no condenar el crimen sería fomentar la impunidad y convertirse, en algún modo, en su cómplice”.

Sin embargo, para que la memoria histórica sirva para hacer justicia, y no para la venganza, tiene que ser construida muy cuidadosamente, verificando rigurosamente los hechos y los datos, sin dejarse llevar por rumores y especulaciones por muy emotivos que sean.

“La historia de ‘buenos y malos’, de ‘víctimas y verdugos’, puede servir como mero argumentario para reafirmar ideas políticas”, advierte Joaquín Prats, eminente catedrático de la Universidad de Barcelona. Para que la memoria histórica llegue a ser provechosa e inspiradora, agrega Prats, “el requisito fundamental es que sea pensada y verificada a través de la historia”. Es decir, basada en datos y hechos históricos veraces.

Este cuidado responsable inspira seguramente a las Madres de Abril, en su encomiable esfuerzo por construir la memoria de los hechos y víctimas de abril de 2018.

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