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Banco Mundial se distancia del optimismo económico del BCN y proyecta un crecimiento bajísimo para el 2021

Las nuevas estimaciones, ubican a Nicaragua como la economía que menos crecerá en Latinoamérica, sin incluir  el Caribe. Mientras que el PIB que más se expandirá en Centroamérica será Panamá, con 9.9 por ciento después de haber cerrado el 2020 con una caída del 17.9 por ciento.

El Banco Mundial (BM) se distanció este lunes del optimismo económico del Banco Central de Nicaragua (BCN) al  proyectar un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de apenas 0.9 por ciento para este año, muy por debajo del entre 2.5 y 3.5 por ciento que pronosticó la semana pasada el presidente del máximo emisor bancario local, Ovidio Reyes.

Las nuevas estimaciones ubican a Nicaragua como la economía que menos crecerá en Latinoamérica, sin incluir el Caribe. Mientras que el PIB que más se expandirá en Centroamérica será Panamá, con 9.9 por ciento, después de haber cerrado el 2020 con una caída del 17.9 por ciento.

Y aunque el Banco Mundial es una de las fuentes de recursos para el régimen de Daniel Ortega para atender la pandemia y apoyar el proceso de reconstrucción de los huracanes Iota y Eta, aun así el organismo estimó una recuperación lentísima comparado con otros países de la región, como Honduras, a la que le proyecta un crecimiento de 4.5 por ciento, la segunda tasa de mejor desempeño esperada en Centroamérica, seguida de El Salvador con 4.1 por ciento.

El Banco Central de Nicaragua, por su parte,  sustenta sus metas de crecimiento para este año en «la recuperación de la economía mundial que repercutiría positivamente sobre las exportaciones, las remesas y el turismo, el incremento en el Programa de Inversión Pública, producto de la ejecución de desembolsos para atender la pandemia y de la reconstrucción de la infraestructura dañada por los huracanes, así como la reactivación del crédito que dinamizará las actividades productivas».

El BM dice que hay señales de recuperación en las economías de Centroamérica, pero advierte que las perspectivas para este año siguen siendo inciertas, tomando en cuenta que el despliegue de la vacunación ha avanzado con lentitud en la región y puede haber una variante más agresiva del virus, lo que impactaría a las actividades económicas.

Ya en Nicaragua, cuando el BCN divulgó la semana pasada sus perspectivas 2021, diversos economistas habían señalado inconsistencias en las proyecciones, especialmente porque consideran que las mismas aún carecen de una explicación clara de cómo el máximo emisor bancario llegó a esa conclusión y qué esperaría en cada unas de las actividades económicas que encaminaría al PIB hacia un crecimiento de esa magnitud. Consideraron que sustentarlas en los proyectos que se ejecutarán con los recursos externos no era suficiente.

El Banco Mundial tampoco espera que Nicaragua tenga un crecimiento significativo en el 2022 y por ello estimó en 1.2 por ciento, la más baja de toda la región. El año pasado el Gobierno de Nicaragua se quejó de las proyecciones que los organismos financieros internacionales siempre planteaban para el país y tanto así, que según dijo Reyes, tenían discusiones técnicas con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Todos estos organismos estimaban caída para el 2020 mayor al cinco por ciento, pero al final el Banco Central dijo que fue dos por ciento, luego de que en el año pasado mantuviera casi todo el 2020 ocultas las cifras, las que se empezaron a divulgar en los últimos meses de ese año.

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Más allá de eso, lo cierto este año es que la recuperación económica de América Latina será más robusta que la de Nicaragua.  El organismo multilateral señala que  América Latina y el Caribe se enrumba a un crecimiento de 4.4 por ciento en 2021, tras el cierre de un año duro, cuando la economía mundial se derrumbó como consecuencia de la pandemia. No obstante, las proyecciones apuntan a una mejora con respecto a las proyecciones anteriores.

“Debido a la pandemia, el Producto Interno Bruto (PIB) en la región de América Latina y el Caribe (excepto Venezuela) cayó un 6.7 por ciento en 2020. Se prevé una vuelta al crecimiento de 4.4 por ciento para 2021. En comparación con las proyecciones del Banco a fines de 2020 de una caída de 7.9 por ciento para el 2020 y una expansión del PIB en un 4 por ciento para el 2021”, según el informe Volver a Crecer publicado este lunes por el organismo.

El economista Martín Rama, jefe del Banco Mundial para la región de América Latina y el Caribe, durante la exposición del informe sostuvo que hace un año se pensó que la región estaba preparada para atender la pandemia y que el mayor impacto lo iban a sentir los países menos desarrollados, pero la realidad fue otra.

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“Hoy, un año después, es evidente que América Latina y el Caribe ha sido la región más golpeada del mundo, en términos de cantidad de muertos y en pérdida económica, la caída del Producto Interno Bruto”, señaló Rama.

Aún perspectivas son un desafío

El informe indica que el pronóstico del crecimiento económico de América Latina y el Caribe en 2021 es un desafío, porque mucho depende de cómo se desarrolle la pandemia durante los próximos meses. Y además porque producto de la crisis sanitaria hubo una pérdida de capital humano, que se evidencia con el deterioro de la educación. Asimismo, se dio una drástica reducción del empleo mientras que el sobreendeudamiento de los países aumentó.

“Hay fuertes razones para creer que la crisis de Covid-19 tendrá un impacto duradero en la economía. Durante la mayor parte de 2020, los niños no asistieron a la escuela en toda la región y es posible que algunos nunca regresen. El distanciamiento social y la demanda laboral deprimida han reducido drásticamente el empleo, con mujeres afectadas de manera desproporcionada. Los niveles de deuda pública también han aumentado, y en muchos casos es posible que las empresas no puedan cumplir con sus obligaciones con los acreedores y proveedores. Menos aprendizaje y trabajo experiencia están destinados a reducir las ganancias en el futuro, mientras que el sobreendeudamiento puede crear estrés en el sector financiero y frenar la recuperación”, se explica.

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Lo positivo de la crisis sanitaria

Además, el informe ofrece la otra cara de la moneda, dando a conocer que en épocas anteriores después de una crisis venía un tiempo de crecimiento. “La Primera Guerra provocó una enorme pérdida de capital físico y humano; le siguió la gripe española, que fue incluso más letal que Covid-19. Y, sin embargo, lo que vino inmediatamente después fueron los locos años veinte (…) fue uno de los hechizos de crecimiento más largos y fuertes de la historia”, indica.

Pero además hace ver que el año pasado se dieron cambios significativos con la pandemia, como la transformación abrupta de la forma de trabajar impulsada por la digitalización.

“La mayor transformación, sin embargo, podría surgir de la digitalización acelerada provocada por la pandemia, que podría conducir a un mayor dinamismo en múltiples sectores. La digitalización podría impulsar las finanzas, servicios, especialmente sistemas de pago, un área en la que la región está rezagada. Las plataformas electrónicas podrían crear oportunidades de trabajo incluso para los no calificados y proporcionar información sobre las horas de trabajo e ingresos, podría apoyar la formalización del empleo. Finalmente, el comercio de bienes y servicios a través de internet ofrece una oportunidad para una mayor integración con la economía global”, indica el informe.

Otro impacto positivo es que el financiamiento externo aumentó fuertemente, lo que ayudó mucho a los países para mejorar su déficit fiscal. “Los préstamos en el extranjero aumentaron durante la pandemia, lo que contribuyó a políticas económicas de apoyo, a pesar del espacio fiscal limitado. La mayoría de los países de la región tienen déficit presupuestarios sustanciales desde el comienzo de la pandemia, con el gasto adicional dedicado a apuntalar los sistemas de salud, proporcionar transferencias a los hogares y ayudar a las empresas a hacer frente a la situación”, explica el documento.

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