Los Obispos de Nicaragual hicieron una jornada de oración por el pueblo venezolano el pasado 21 de mayo. LA PRENSA/ARCHIVO

Los Obispos de Nicaragua. LA PRENSA/ARCHIVO.

Iglesia Católica preocupada porque niegan labor de religiosos extranjeros en Nicaragua

"Nos preocupa que a varios hermanos de otros países que prestan valiosos servicios en el nuestro se les afecte limitándolos en su permanencia en Nicaragua", expresaron hoy en un comunicado.

La Comisión de Justicia y Paz de la Arquidiócesis de Managua, manifestó su preocupación sobre los mecanismos políticos, que ha estado usando el régimen de Daniel Ortega contra la Iglesia Católica, negando a religiosos de otros países cumplir con sus servicios sacerdotales, limitándolos en sus permanencia en Nicaragua.

Y es que en este reciente mes de febrero, la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME), negó el ingreso a Nicaragua a dos frailes franciscanos, de origen salvadoreño que tenían años de residir y cumplir su servicio sacerdotal en este país. El hecho ocurre mientras la DGME ha citado a cientos de residentes extranjeros y ha limitado o reducido la vigencia de sus carné, pese a estar vigentes.

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Sin embargo, las autoridades no brindan una explicación sobre las razones del bloqueo a los franciscanos, pero los sacerdotes han expresado que estos actos podrían estar relacionados a represalias por  las denuncias de injusticia y violaciones de derechos humanos realizadas por la Iglesia.

«Haciendo nuestras las palabras del Papa Francisco sobre mecanismos políticos que niegan a otros el derecho a existir y opinar, nos preocupa que a varios hermanos de otros países que prestan valiosos servicios en el nuestro se les afecte limitándolos en su permanencia en Nicaragua», expresó a través de un comunicado la Comisión de Justicia y Paz, este lunes 8 de marzo.

 

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Los religiosos salvadoreños a los que le régimen recientemente les ha negado la entrada al país son: Javier Lemus, de la Orden de Frailes Menores Franciscanos, quien desde el 19 de marzo de 2018 estuvo a cargo de la parroquia Inmaculado Corazón de María, en la Diócesis de Matagalpa, liderada por Monseñor Rolando Álvarez, y al fraile Santos Fabián Mejía, párroco y superior de la parroquia San Francisco de Asís de Juigalpa, Chontales.

Lemus, de 65 años, tenía más de 10 años de estar en Nicaragua, pero ahora fue nombrado en una parroquia en Honduras. Mientras que, Mejía tenía más de 12 años de laborar en parroquias nicaragüenses.

Otras expulsiones 

A inicios de septiembre de 2020, el régimen le redujo el tiempo de residencia al padre Julio César Melgar, también de origen salvadoreño, quien brindaba sus servicios sacerdotales en la Diócesis de Estelí, a cargo de monseñor Abelardo Mata. El padre Melgar tenía una residencia permanente que renovaba cada cinco años, y tenía vigencia por lo menos de tres años más, ya que hasta 2023 le correspondía hacer la nueva gestión.

Asimismo, 16 de octubre de pasado, el sacerdote colombiano Luis Arilio Carrillo- quien también trabajó durante cuatro años en la Diócesis de Estelí, tuvo que abandonar el país, por órdenes de la DGME. Un mes antes las autoridades le habían suspendido al religioso su residencia permanente que era valida por cinco años, y que de acuerdo con la legalidad del documento vencía hasta el 15 de enero de 2022.

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Por su parte, monseñor Juan Abelardo Mata, de 74 años, quien en los próximos meses entregará la Diócesis de Estelí, debido a su retiro de este cargo en la iglesia por su avanzada edad, en reiterada ocasiones ha lamentado que el régimen Ortega Murillo obligue a los sacerdotes y misioneros extranjeros a salir y que a otros les niegue el ingreso al país.

«Tenemos mucha gente extranjera, sobre todo femenina, que nos hemos topado con estos problemas de controles superexcesivos, rayando ya en lo que yo llamo lo esquizofrénico. Si es gente que ya tenía permiso de estar en el país, y ha sido por cinco años repetidamente aprobada su permanencia, a última hora se le quita ese derecho adquirido y se le reduce por unos meses», lamentó Mata.

Solidaridad con privados de libertad y periodistas

De igual manera se solidarizaron una vez más con los privados de libertad por razones políticas, con sus familias, medios de comunicación, con los periodistas y todas las personas que se ven afectadas y en algunos casos impedidas de emitir sus opiniones y brindar información objetiva y veraz. «Esto lesiona los derechos fundamentales sobre la libertad de pensamiento y de expresión», advierten.

La Comisión de Justicia y Paz, instó que en este tiempo de Cuaresma, y en las actuales circunstancias sociales, se tomen la oportunidad de meditar, reflexionar y cambiar para el bien de la sociedad nicaragüense, para erradicar los principales males como la violencia generalizada y la inseguridad en que vive cada ciudadano.

«En el actual contexto de preocupación en el que vivimos y en el que todo parece frágil e incierto, hablar de esperanza podría parecer un provocación. Pero, vivir una Cuaresma con esperanza significa recibir la esperanza de Cristo que entrega su vida en la Cruz y que Dios resucitó al tercer día», motivó la Iglesia en su comunicado.

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