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Las madres exigen justicia para sus hijos asesinados. LA PRENSA/Jader Flores

Régimen de Ortega ha pisoteado a las mujeres en Nicaragua, dicen defensoras. Les mató a sus hijos, las persigue y encarcela

En el Día Internacional de la Mujer, Madres de Abril y defensoras de los derechos humanos recuerdan los abusos que el régimen de Daniel Ortega ha cometido contra las mujeres y aseguran que el peor ha sido asesinar a sus hijos.

Asedio, persecución, impunidad, agresión y hasta cárcel es lo que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha recetado en contra de las mujeres nicaragüenses opositoras durante los últimos tres años de crisis sociopolítica, quienes en este Día Internacional de la Mujer, conmemoran su lucha inclaudicable por la justicia y la reivindicación de sus derechos, mismos que han sido cercenados desde que Ortega asumió el poder y que contradice al discurso de «dignificación y respeto» de los derechos de la mujer que pregona el régimen, dijeron ayer mujeres líderes en Nicaragua.

A tres años de la brutal represión ejecutada por los Ortega-Murillo contra el pueblo de Nicaragua, las mujeres han jugado un papel importante en las denuncias de las violaciones a los derechos humanos, porque han sido la voz de las más de 300 personas asesinadas por el régimen. Si bien estas han venido luchando históricamente por el respeto y cumplimiento de sus derechos e igualdad de género, en el país, desde abril de 2018 las madres de las víctimas, familiares de presos políticos, feministas y defensoras de derechos humanos han desenmascarado el discurso de «reivindicación» de los derechos del que habla Murillo.

Privar el derecho a la vida, a la verdad y justicia, a la salud, a la libre expresión, pensamiento y manifestación, son algunas de las violaciones que ha intensificado el régimen orteguista contra los nicaragüenses opositores, incluyendo a las mujeres.

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A criterio de la presidenta de la Asociación Madres de Abril (AMA), Francys Valdivia, durante estos últimos tres años se ha mantenido la «misma represión, hostigamiento y amenazas» en el país, aun para las mujeres, pero hasta ahora el daño más grave ha sido «el asesinato de nuestros familiares, hijos, esposos, hermanos».

«Ellos (Ortega-Murillo) son los principales violadores de las mujeres, desde su estructura política como tal, son los principales violadores de los derechos humanos. Los derechos humanos no son para unas cuantas sino para todas, desde tu partido hasta para los que están en la acera contraria», expresó Valdivia.

Impunidad reina

Guillermina Zapata Vanegas es una de las que ha sufrido en carne propia la violación del derecho a la vida por parte del régimen. Ella perdió a su hijo Francisco Reyes Zapata el 30 mayo de 2018, en la Marcha de las Madres de Abril. La muerte sigue en impunidad.

«Rosario (Murillo) todos los días habla de la paz y ella como mujer predica la paz, pero no la da. No hay nada que celebrar, hemos tenido atropellos como madre y mujer nicaragüense y nos han pisoteado nuestra dignidad, nuestros derechos», reclamó Zapata Vanegas.

«Como madre y mujer tenemos nuestras heridas abiertas, porque nos han asesinado a nuestros hijos», añadió.

Leyes, Ley de amnistía, Madres de Abril, represión
Los familiares de las víctimas de la represión agrupados en AMA siguen demandando justicia. LA PRENSA/ ARCHIVO

Un informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) sobre la situación durante abril-mayo de 2018 reveló que la dictadura orteguista cometió crímenes de lesa humanidad contra el pueblo nicaragüense. Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) registra más de 300 ciudadanos asesinados en el contexto de la represión en el país.

«La característica de toda dictadura es autoritaria y, en ese sentido, es el irrespeto total por las libertades fundamentales del ser humano, en este caso, de la mujer que históricamente hemos estado en las luchas desde la primera línea, sublevándonos en contra de esa opresión que ejerce el patriarcado», expresó Valdivia, quien enfatizó que pese al ambiente hostil que vive el país, no callarán las voces de AMA.

Régimen se burla de la justicia

La presidente de AMA, organización que reúne desde madres, hermanas, tías y hasta abuelas de las víctimas, señaló que el régimen no solo viola los derechos fundamentales del ciudadano, sino que bloquea el acceso a la justicia para las familias de los asesinados o víctimas de la represión.

«Somos parte del proceso y tenemos derecho a saber qué diligencias se han realizados, (pero) todos esos derechos humanos que tenemos han sido violentados por el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, hay falta del derecho a la información, de los procesos como tales», expuso Valdivia, quien lucha por justicia por la muerte de su hermano Franco Valdivia.

«La mujer no es solo una víctima, es una luchadora, de cada victimización de la que es objeto la mujer, se levanta una lucha por la solidaridad entre las mujeres», agregó.

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Tamara Morazán, coordinadora de AMA y a quien el régimen también le asesinó a su hermano, Jonathan Morazán, compartió que luego de la rebelión de abril de 2018, en el país las violaciones a los derechos humanos han aumentado e intensificado en contra de este grupo de mujeres con el objetivo de mantenerlas «acorraladas y silenciadas»; sin embargo, aseguró que no tienen miedo y no se callarán.

«El régimen quiere obviar lo que ha hecho y pretendió que nos íbamos a olvidar rápido. Creo que la lucha de las mujeres ha sido grande en este contexto político de 2018 a la fecha, porque las mujeres siempre han dado la cara y han estado a la vanguardia de esta lucha, comenzando con las Madres de Abril. Nos han privado el derecho a la verdad y la justicia, pero nuestro principal objetivo es conseguir justicia y la no repetición», declaró Morazán, quien dijo que este 8 de marzo «no hay nada que celebrar».

«Las mujeres en una lucha cuesta arriba»

Para la defensora de derechos humanos y directora del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, en la historia de Nicaragua —así como en el mundo— las mujeres han destacado en este tipo de lucha por la libertad y justicia, como sucedió con la dictadura de los Somoza. A diferencia que ahora, según la abogada, el régimen orteguista se ha ensañado más con las mujeres.

«La represión de abril encuentra a las mujeres inmersas en la realidad actual, lo que podemos ver es una instrumentalización de las leyes y de la supuesta igualdad 50/50 (de género), te encontrás con la manipulación por parte del Estado, profundizada en contra de las mujeres, su imagen; y por otro lado, te encontrás mujeres formando masa de nicaragüenses que definitivamente han jugado un rol importante en la lucha que se libra desde el 2018 y han resistido la represión del régimen dictatorial de Daniel Ortega (…) Las mujeres están inmersas en esta lucha aparentemente contradictoria, difícil y cuesta arriba que está librando Nicaragua», manifestó Núñez.

Un fanático del FSLN le pegó con un tubo en la cabeza a Juana Francisca Reyes Urbina, de 64 años, madre de un preso político. Reyes fue herida en el rostro. La imagen con el rostro ensangrentado de ella indignó a los nicaragüenses. LA PRENSA/J. FLORES

Esa lucha cuesta arriba de la que habla Núñez es la que está librando la presa política María Esperanza Sánchez, quien desde hace 13 meses fue detenida solo por pensar diferente al régimen. Su hija, Sherly Sánchez, compartió que pese a las torturas físicas y psicológicas que sufrió al inicio de su detención por parte de la Policía Orteguista, su convicción de ver una Nicaragua libre se mantiene firme.

Para Sherly Sánchez, este 8 de marzo no es una fecha de celebración, por el contrario, es un momento para recordarle al régimen que hay mujeres presas por diferir de su ideología. «Hay violación al derecho, a la salud, a la libertad, a su libre pensamiento, a la seguridad, a trabajar… (Ortega) defiende a las personas aliadas de su partido, pero a las personas que no estamos de acuerdo con su pensar, nos violan todos los derechos y toman represalias, se nos violentan de miles de manera”, reprochó la joven.

8 de marzo, pero sin dignificar a la mujer

La abogada y defensora de derechos humanos Yonarqui Martínez manifestó que las violaciones que han vivido tanto las madres de las víctimas, como de presos políticos y hasta ella misma, no solo son de parte de los adeptos y las autoridades orteguistas, sino también de parte de las instituciones públicas, lo que bota el discurso de Murillo de «reivindicar» los derechos de la mujer.

«Yo no exijo que me den un trato especial, yo exijo que se me trate como a todas las personas porque para nosotros los que defendemos a los opositores el trato es diferente, violatorio e inhumano», dijo Martínez, quien mencionó que la Policía la ha llamado terrorista y detenido en varias ocasiones como forma de asedio, además de las humillaciones que ha recibido de jueces y hasta burla de los guardas de seguridad.

«Tratemos de dar el ejemplo y no escribir en un papel el discurso, porque dignificar el trabajo o a la mujer implica varias áreas, y acá las mujeres muchas veces no tenemos el derecho a la salud en diferentes centros, sufrimos falta de atención médica… ¿Dónde está la dignificación si no me dan el derecho a la salud, a la seguridad? No hay ningún tipo de dignificación, puede ser con las mujeres adeptas al régimen, pero a nosotras no nos han dignificado. Para dignificar hay que aplicar justicia, liberar a los presos políticos, las madres que se fueron al exilio retornen con seguridad, que yo pueda declarar y no me traten de callar, que pueda denunciar sin que me digan que van a descuartizar a mis hijos», planteó la abogada.

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En este sentido, la representante del Cenidh aclaró que la dignificación es todo lo que rige los derechos humanos y que debe tener como eje central la dignidad de la persona, la realización plena de todos los derechos y valores que le corresponde, pero el régimen hace todo lo contrario, y a ello se suma la instrumentalización de las mujeres.

«Creen que usar una mujer de adorno en un lugar es dignificación, al contrario, es agredir su dignidad personal laboral,  la ha degradado (…) La persona no puede solo estar físicamente (en un puesto) sino tener una serie de valores intrínsecos donde pueda desarrollar toda sus potencialidades, no puede decir que una persona está con dignidad si está siendo sometida a manipulaciones constantemente», cuestionó Núñez.

Para la defensora, el régimen no solo ha «destruido» la Ley 779 y hace creer que en el país hay paridad de género, sino hay una «instrumentalización perversa» de la mujer que responde a los intereses de los Ortega-Murillo.

«En este 8 de marzo hay mucho que exigirle (al régimen), que reprochar, no hay que celebrar, sí conmemoraría a las mujeres que han dado su vida para que nosotras tuviésemos lo que este gobierno nos ha quitado», concluyó la abogada Martínez.

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