Daniel Ortega Saavedra, dictador de Nicaragua. LA PRENSA/Tomada de Presidencia.

Análisis | La sucesión de Daniel Ortega en el Frente Sandinista, ¿es posible?

¿Rosario Murillo? ¿Sus hijos? ¿Hay futuro para el FSLN sin Daniel Ortega? 

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Daniel Ortega ha tenido varias  mutaciones, desde el introvertido y parco hombre vestido de militar, con gruesos anteojos y poblado mostacho, para luego convertirse en un intento de líder rejuvenecido, sin gafas, con ajustados pantalones de mezclilla, botas vaqueras y camisas multicolor, y acto seguido colocarse un impecable uniforme de camisa blanca, sin cuello y con una banda sonora de amor y paz. Fueron sus imágenes en 1984, 1990 y 1996, las primeras tres ocasiones que se lanzó como candidato presidencial, en las dos últimas perdió.

Luego en 2001 el disfraz no fue tan evidente, cambió el blanco por otros colores, pero quiso poner su sello cargando niños en cada lugar que llegaba a hacer campaña, también perdió la contienda.

A partir del tercer intento por recuperar el poder, en 2006, Ortega se adueñó del cargo. Ganó frente a una oposición dividida y con una campaña que ofrecía «reconciliación, trabajo y paz», a cargo de su esposa Rosario Murillo. En las siguientes dos elecciones volvió a lanzarse, con la garantía de un triunfo asegurado: colocó en el Consejo Supremo Electoral (CSE), fichas de su plena confianza y demeritó la observación independiente en el proceso, así fue en 2011 y 2016.

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En enero de 2021, cumplió 14 años consecutivos en el poder y aunque no ha sido anunciado oficialmente que se reelegirá, ha dejado más que claro que su objetivo es permanecer en el poder a toda costa. Sería su octava vez. Busca su quinto mandato y tercera reelección consecutiva, pese a tener al país sumergido en una profunda crisis sociopolítica y económica desde abril de 2018.

Las elecciones generales en Nicaragua están previstas a realizarse en noviembre próximo. Cuatro opositores a la dictadura coincidieron, por separado, en que Ortega se prepara para correr en los comicios de este año, nuevamente junto a su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, como su compañera de fórmula, igual que en las elecciones anteriores (2016). Ella tiene un enorme alcance de mando en el régimen.

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La pareja dictatorial, Daniel Ortega y Rosario Murillo. LA PRENSA/TOMADA DE EL 19 DIGITAL

Sin embargo, el panorama electoral en el país es incierto, la oposición no ha logrado consolidar una unidad política contra la dictadura, el régimen ha aprobado una ley que prohíbe a los opositores ser candidatos y otras leyes de control y censura. Hay más de cien personas privadas de libertad por razones políticas, persiste la persecución, asedio y amenazas contra aquellos que son considerados opositores o que critiquen a la dictadura.

Además, el régimen está a tres meses de cumplir con el período establecido por la Organización de Estados Americanos (OEA), que lo emplazó hasta mayo de 2021 para que implemente en el país reformas electorales que permitan elecciones libres, justas y transparentes. De lo contrario, han advertido que su gobierno o cualquier otro que resulte ganador en las elecciones generales de noviembre sin estas condiciones, será considerado ilegítimo. No obstante, Ortega no ha dado señales de voluntad política para hacer estos cambios.

Aferrado al poder hasta la muerte 

De acuerdo con los opositores a la dictadura Ortega Murillo, el dictador no ha dado señales de cambios, porque está aferrado al poder «hasta la muerte». Pero, por el motivo o razón que sea, ¿quién podría ser el sucesor de Daniel Ortega en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN)?

«Este señor (Daniel Ortega) está en el poder desde 1979, desde la Junta de Gobierno, todo ese tiempo y no ha cedido. Este es un hombre aferrado al poder y no lo va a soltar», opinó Henry Ruiz, uno de los nueve comandantes del FSLN que dirigieron el país en los ochenta.

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La excomandante guerrillera Dora María Téllez aseguró que mientras Ortega esté vivo es imposible que haya un sucesor en el Frente Sandinista. «Eso es imposible, es una hipótesis improbable, a menos que esté muerto. Él va a seguir siendo (el presidente y/o candidato a la presidencia por el FSLN). Porque en el momento que él deje de serlo, cede el poder y Daniel Ortega no está dispuesto a eso. Ortega va a seguir manejando su partido hasta que se muera, ese es su modelo», dijo Téllez.

Asimismo, el sociólogo e historiador Óscar René Vargas coincidió con la excomandante guerrillera. «Creo que esa hipótesis es totalmente imposible, porque Ortega no va a dejar el poder hasta que se muera», manifestó.

Murillo y la destrucción del FSLN 

Por su parte, el político opositor Edmundo Jarquín considera que el posible sucesor de Ortega en el partido sería Rosario Murillo, pero avizora que esto significaría la destrucción del FSLN y el fin de la reelección.

Y es que entre diciembre de 2013 y enero de 2014, el dictador a través de la Asamblea Nacional, institución dominada por los 70 diputados orteguistas y sus partidos aliados, aprobó un paquete de reformas a la Constitución Política, entre ellas está la enmienda del artículo 147, que hace posible la reelección continua e indefinida del jefe de gobierno.

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Sin embargo, en noviembre de 2011, Ortega logró la reelección después de participar en la elección de ese año violando la Constitución, que establecía que no podía ser presidente quien ocupara el cargo o lo haya sido en dos ocasiones, lo que chocaba con las ambiciones del dictador, ya que él había gobernado durante 1985-1990 y 2007-2011. Pero, aprovechando su influencia y dominio en el Consejo Supremo Electoral (CSE) y la Corte Suprema de Justicia (CSJ), exigió a los magistrados que emitieran un fallo para levantar esa prohibición. El fallo establecía que los candados constitucionales eran inconstitucionales para Ortega. Desde entonces, ha permanecido 14 años consecutivos en el poder.

«No tengo la menor duda de que sería Rosario, si él no fuese candidato por el FSLN, pero lo que ocurre es que si él pone a Rosario, difícilmente mantiene unido al FSLN, de tal manera que la hipótesis de reelección se cae. Porque si es Rosario la candidata, estalla más el conflicto entre los históricos y la argolla de ella», expresó Jarquín.

Rosario Murillo
Rosario Murillo, primera dama y vicepresidenta del país. LA PRENSA/Tomada de los medios oficialistas

Al respecto, Ruiz señaló que el disgusto entre Ortega y su hermano, el general en retiro del Ejército de Nicaragua, Humberto Ortega, fue precisamente porque este le dijo que no hiciera de Murillo su sucesión y la respuesta de Ortega fue hacerla vicepresidenta. Por tanto, coincide también en que Murillo podría ser en un futuro tal vez no muy lejano la sucesora de Ortega.

«Ese es el poder de una fuerza política, que además está fortalecida por una especie de taquezales que son sus hijos, su familia, el jefe de la Policía, el jefe del Ejército; una fuerza corporativa muy potente, no hay en el país una fuerza como esa. Entonces la sucesión, si se tratara de eso para las próximas elecciones, sería Murillo. Lo que a veces he sospechado es que la Rosario está como pinchándolo, para decir en caso: esta va a ser la sucesora, porque esta es pariente de Rosario, que fue abuela de Rubén Darío, pariente de Sandino, por la vía no sé cuánto. Le quieren dar una cantidad de adjetivaciones, de epítetos, que esa es la que sigue», precisó Ruiz.

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«Ahora (Murillo) es una mujer de poder, de carácter, inteligente, pero es obcecada, con su radicalismo de derecha, más fuerte que cualquier partido de derecha y ya ve para donde va cerrando los espacios políticos», agregó el antiguo compañero de armas de Ortega.

Aunque Ruiz también advierte que ese movimiento podría ocasionar un conflicto interno en el FSLN. «Ahí va a haber pleito, eso téngalo por seguro, yo me imagino que va a salir Gustavo Porras, el de la Alcaldía (Fidel Moreno), algunos viejos, a lo mejor sale Lenín Cerna, que dicen que ha regresado a las filas, y al saber cuántos escondidos más. Todos esos que han estado implementando este cuadro de política represiva interna en el país», señaló.

Vargas también valoró que si Murillo es la sucesora de Ortega en el Frente Sandinista, «la fisura que hay al interior del partido sandinista se puede transformar en grietas. La tendencia sería de que si Murillo es presidenta en el partido, se van a abrir grietas».

Sanciones de EE. UU. inhabilitan a Murillo 

Por otro lado, el político opositor Moisés Hassan, quien fue compañero de Ortega en la Junta de Gobierno, manifestó que los Ortega Murillo son personas sumamente desconfiadas y paranoicas, de manera que para ellos no hay ningún aliado que pueda ser sucesor de Ortega en el Frente Sandinista, a menos que sea alguien de la familia y así cumplir con el plan dinástico, proyectado por Ortega. Sin embargo, señala que ni Murillo ni sus hijos están capacitados en estos momentos para asumir la herencia del dictador.

Hassan recordó que en Nicaragua la dinastía Somoza tuvo que eliminar a dos presidentes que habían puesto, porque estos no se dejaron «mangonear» (Leonardo Arguello y René Schick). De modo que esas experiencias le dan vuelta a Ortega en la cabeza, de a quién deja o pone al frente del FSLN.

«Te voy a dar dos ejemplos: En 1947 Somoza García puso de presidente al señor Leonardo Argüello, pensando que lo iba a manejar, pero Leonardo a los pocos días le estaba diciendo que el que mandaba era él y que Somoza  ya no. Y por supuesto, como este tenía al Ejército, lo botó de la presidencia. El segundo ejemplo es don René Schick (1963), que tal vez no de una manera tan directa como lo hizo Argüello, no se dejó mangonear por Anastasio Somoza Debayle y al final murió», detalló Hassan.

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En el caso de dejar a Murillo, Hassan advierte que representa varios problemas, ya que Murillo fue incluida en la lista de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) en noviembre de 2018. Estados Unidos sancionó a la vicepresidenta por su  “responsabilidad” y “complicidad” con los “serios” abusos a los derechos humanos en Nicaragua, a raíz de la represión oficial desatada por el régimen orteguista, que suma al menos 328 muertos confirmados desde abril pasado a la fecha.

Murillo está impedida de entrar a Estados Unidos y tiene prohibido hacer transacciones con empresas y ciudadanos estadounidenses. Todos los “bienes”, “intereses” y cuentas bancarias de Murillo en EE. UU. “están bloqueados y no pueden ser transferidos, pagados, exportados, retirados o tratados de otra manera”.

«Primero, las sanciones sobre ella la inhabilitan de hacer cualquier gestión internacional y un presidente tiene que relacionarse con el mundo, de manera que esta señora que no puede relacionarse con el mundo por las sanciones, y la manera en la que es visualizada como una persona corrupta, es difícil.  Y segundo, que doña Rosario no es querida por nadie, salvo por el grupito que ella ha ido impulsando y colocando en posiciones, pero en general ella tiene más rechazo de la población y del propio Frente», manifestó Hassan.

La lógica de la dinastía 

No obstante, Vargas reiteró que la fórmula electoral del Frente Sandinista en estas elecciones será otra vez Ortega y Murillo, como presidente y vicepresidenta, respectivamente.Y no descarta que dos de los hijos de la pareja dictatorial, ya sea Laureano y Juan Carlos, ambos sancionados por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, por vincularlos en actos de corrupción y violaciones a los derechos humanos, corran como candidatos a diputados.

«Lo que creo es que la fórmula electoral del Frente va a ser Ortega y Murillo otra vez, porque él quiere crear una dinastía, entonces, no puede poner a nadie más que a su familia. Y Murillo tiene aspiraciones de ser presidenta, entonces se juntan ambos deseos. Y por eso yo creo que en esta elección los hijos van a ir como candidatos a diputados, al menos dos de ellos, que es Laureano y Juan Carlos», precisó el sociólogo.

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«En la lógica de la dinastía, tiene que preparar la sucesión de los dos mayores, porque tanto la Chayo (Rosario) como Ortega tienen más de 70 años, entonces van a preparar la sucesión y tiene que haber sucesores, tanto de inmediato como posteriores y los posteriores son los hijos, por eso es que no veo a Ortega fuera de la presidencia», añadió Vargas.

Ortega recién cumplió 75 y Murillo cumplirá 70 en junio.

Mientras tanto, Jarquín señala que aunque el control familiar y personal de Ortega sobre el FSLN es total, este no ve a los hijos de los dictadores actualmente en cargos políticos, menos asumiendo una presidencia. «Los hijos no tienen posibilidades de asumir, me parece a mí en las condiciones actuales», comentó el político.

Hijos sin talento político

«Creo que Ortega no duerme pensando a quién deja en su lugar para que la familia siga en el poder. De manera que me imagino que no hay nadie en estos momentos. Ellos (Ortega y Murillo) han creado una serie de chavalos vaguitos que andan derrochando y tirando plata por todas partes, uno se la quiere dar de cantante, gastando un montón de plata para pagarle a orquestas que lo acompañen. La otra (Camila Ortega) con cosas de moda. Tengo la impresión que no encuentra entre sus hijos gente que valga la pena y que sea capaz de manejar la cosa en algún momento. O sea, no hay alguien que tenga cierta categoría, cierto nivel…», opinó Hassan.

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Un elemento que llama la atención del sociólogo son las giras musicales y las presentaciones artísticas que los hijos de la pareja dictatorial están impulsando a nivel nacional. «Esa es una estrategia para promocionarlos ante el público sandinista y que sean aceptados como candidatos a diputados. Uno puede ir primero a candidato por Managua y el otro por nacional. Para asegurar su elección van a repetir la misma lógica que repitió Somoza García, el viejo que puso a los hijos. Luis Somoza fue diputado en la elección de 1950, por eso cuando murió Somoza García (padre), la Cámara de diputados eligió a Luis Somoza como sucesor», recordó Vargas.

Juan Carlos y Laureano Ortega Murillo, ambos sancionados por Estados Unidos, por vincularlos en actos de corrupción y violaciones a los derechos humanos. LA PRENSA

Aunque Ruiz señaló que los hijos de Ortega y Murillo «son una plantilla de mediocridad, ahí no hay quien pueda agarrar la batuta, la política es difícil, no es fácil».

Hassan considera que a los hijos del dictador les falta liderazgo. «Con Somoza García vimos a Luis y Anastasio Somoza con un liderazgo inmediatamente, pero estos muchachos (los Ortega Murillo) han llevado la vida loca y la gente que lleva la vida loca no puede asumir los problemas serios que les tocaría asumir como herederos de su padre», expresó el político opositor.

«Somoza sí, sus hijos eran talentosos como políticos: Luis Somoza era un hombre talentoso, Anastasio también. Lo que pasa es que se equivocó al final, nos lo puso a los nicaragüenses muy fea, porque había una continuidad militar y amenazaba después que podía seguir su hijo; ahí sí la rebelión armada fue correcta y esa fue la que resolvió. ¿Qué es lo que pasa ahora? Después de trescientos y pico de muertos y una cantidad de desaparecidos, la gente tiene miedo de salir a la calle, porque ahí salen con el pecho cubierto nada más con su camisa. En el tiempo de nosotros, la Guardia sí nos tenía miedo, porque sabía que éramos un grupo armado y que le entrábamos a los tiros porque teníamos arma», revivió Ruiz, refiriéndose al porqué la población no puede protestar en contra de la dinastía Ortega Murillo.

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