La Cruz de Río Grande y El Cuá no paran de sufrir. Estos dos municipios del país fueron afectados con el huracán Iota, pero por ser administraciones regidas por gobiernos opositores al régimen de Daniel Ortega, no han recibido ayuda gubernamental. De esto dan fe sus autoridades locales, quienes lamentan esa indiferencia y señalan que los perjudicados al final son los pobladores.
A La Cruz de Río Grande, ubicada en la Región Autónoma del Caribe Sur y donde la Alcaldía está en manos del Partido Liberal Constitucionalista (PLC). Llegaron 3,600 láminas de zinc, pero según su alcalde Juan Ramón Espinoza, la mayoría fueron entregadas a simpatizantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) porque sus secretarios políticos se encargaron de la distribución. «No nos tomaron en cuenta, ni nos informaron. Cuando vimos, es que estaban tres rastras con el zinc y después averiguamos que muchas familias que no fueron afectadas con el huracán igual recibieron», aseguró.
De acuerdo con Espinoza, esta es la única respuesta que ha llegado de Managua, pese a que es evidente la necesidad de comida para decenas de familias de la zona. Han paliado la situación recurriendo a la poca cosecha que se salvó y una ayuda que se logró conseguir de la Alcaldía de Muelle de los Bueyes.
Misma tónica represiva en El Cuá
En El Cuá, Jinotega, el alcalde es Isidro Irías, del partido Ciudadanos por la Libertad (CxL), quien también denunció al FSLN de politizar la entrega de las láminas de zinc. «Dicen que trajeron 2,000 láminas de zinc y se rumora que repartieron solo 500 y que el resto lo tiene alzado, imagino que para la campaña (política)», indicó.
Iota pasó por el país a mediados de noviembre —a menos de 15 días de haberlo hecho el huracán Eta— y según la Alcaldía de El Cuá afectó cinco puentes y varios kilómetros de caminos en la zona. «Con lo poquito que tenemos, andamos bacheando las pasadas más malas que hay. Con el chingaste (de dinero) que tenemos, porque la transferencia que nos entrega el Gobierno central para proyectos es de apenas 2,380,000 córdobas».
En el caso de La Cruz de Río Grande, su alcaldesa piensa comprar zinc con el dinero que le llegue en concepto de transferencia de capital y repartirlo entre las personas afectadas por Iota. Solo que no sabe a cuántas familias abarcaría, porque desde 2018 el régimen les ha recortado las asignaciones. Para 2019 y 2020, la dictadura solo entregó 1,140,000 córdobas.