La emergencia humanitaria por los huracanes Eta y Iota en Nicaragua, no dio tregua para que el régimen de Daniel Ortega desistiera de censurar y amedrentar a los hombres y mujeres de prensa independiente del país en su labor de informar a la población nicaragüense. En noviembre, la Fundación Violeta Barrios de Chamorro (FVBCH) documentó 26 violaciones a la Libertad de Prensa perpetrado por oficiales de la Policía Orteguista.
«Es abominable registrar que en el mes de noviembre, aún en medio de las tragedias naturales el Gobierno siga con su escalada represiva y el predominio de la cultura del secreto estatal como política de comunicación estatal», denuncia la Fundación en su informe «Ni las tragedias detienen al Gobierno para amedrentar y censurar a la prensa independiente».
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Del total de las 26 violaciones, 9 fueron identificadas como obstaculización al acceso a la información, 11 agresiones y ataques, 2 detenciones, 2 discurso estimagtizantes, y 2 procesos judiciales. De los cuales 22 fueron consumados contra periodistas, fotógrafos, directores de medios, camarógrafos y jefes de prensa y 4 casos contra medios de comunicación.
Además, el informe detalla que se logró comprobar que hubo censura periodística en la cobertura de los daños causados en el Caribe Norte del país, y específicamente en los centros de albergues donde se encontraban personas
damnificadas en la Costa Caribe Norte. «No se les permitió el ingreso de la prensa independiente bajo el pretexto de que solo podían acceder funcionarios del gobierno. Estos hechos confirman que el Gobierno politiza hasta la tragedia».
Agentes estatales, principales agresores
Los agentes estatales – Policía Orteguista – continúan siendo los principales agresores de la Libertad de Prensa en Nicaragua, de los 26 casos el 94 de las violaciones fueron perpetrados por agentes estatales y solo el 8 por ciento fue imposible de identificar, pero según la Fundación «las evidencias y el tipo de las agresiones, hace suponer que fueron cometidos por grupos paraestatales, según los afectados».
En ese sentido, destacan los asedios, hostigamientos policiales de los que es víctima la jefa de prensa de Radio La Costeñísima en Bluefields. «En el mes de noviembre continúo el implacable y enfermizo acoso policial en contra de la periodista Kalúa Salazar, quien en los últimos 4 meses ha sido víctima de asedio y hostigamiento domiciliar en 13 oportunidades», cita el informe.
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Durante el mes de noviembre, cita la Fundación, los periodistas o reporteros fueron principales víctimas de ataques y agresiones, y en segundo lugar se ubican los medios de comunicación como instituciones jurídicas.
También indica que en los 11 meses que se ha sistematizado las agresiones, la Policía Orteguista «puntea como la institución más alérgica a garantizar el respeto y brindar plenas garantías para el libre ejercicio de la Libertad de expresión y de Prensa. A pesar que por mandato constitucional está obligada a ser garante de estos derechos constitucionales», señala.

También indica que en los 11 meses que se ha sistematizado las agresiones, la Policía Orteguista «puntea como la institución más alérgica a garantizar el respeto y brindar plenas garantías para el libre ejercicio de la Libertad de expresión y de Prensa. A pesar que por mandato constitucional está obligada a ser garante de estos derechos constitucionales», señala.
Matagalpa, centro de agresiones
De acuerdo a lo documentado, Matagalpa se convirtió en el departamento donde se registró más de la mitad de las violaciones, es decir 15 agresiones se dieron en ese lugar. Seguido de Región Autónoma de la Costa Caribe Sur (RACCS) donde ocurrieron 5 incidentes, en la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte (RACCN) con 4 agresiones y Managua solo reportó 2.
«En Matagalpa se registra en el mes de noviembre como el departamento donde más se presentaron casos de violaciones a la Libertad de Prensa. El 57.7 % marca la actitud hostil documentada por los agentes de la Policía Nacional en el deslave del macizo de Peñas Blancas, donde los agentes del orden no permitieron el acceso a cobertura periodística a un grupo de comunicadores que viajaron desde Managua», sostiene la Fundación.