A escasas horas del desafuero y despojo de la condición de diputada de María Fernanda Flores de Alemán, hecho ocurrido este veinte y seis de noviembre en la Asamblea Nacional, las especulaciones de hacia dónde dirigirá al Partido Liberal Constitucionalista (PLC) su presidenta y diputada María Haydée Ozuna, es la comidilla en las redes sociales. Para nadie es un secreto que en la Asamblea Nacional no se mueve una hoja si no lo ordena Daniel Ortega, esta es una realidad política que no admite discusión alguna.
Por ello cualquier análisis que se haga de hacia dónde se dirige el PLC, forzosamente hay que hacerlo sin perder de vista las razones que el señor Ortega haya tenido para permitir ese desafuero exprés. Lo primero que se me ocurre es que a pesar que todavía no se conoce la resolución del Consejo Supremo Electoral (CSE) sobre la litis de ese partido, debemos dar por descontado que la orden de fallar en favor de la señora María Haydee Osuna ya está dada.
Hace mucho tiempo, aprendí que en política si piensas mal de seguro acertarás. Con eso en mente antes de aplaudir la desardonalización del PLC, debemos analizar las razones que Ortega haya tenido para hacerlo. Si me lo preguntan, solo se me ocurren dos motivos. El primero: se están creando las condiciones para vender un partido supuestamente renovado, libre de arnoldismo y de arnoldistas (esto último pago por verlo). Esto atraería a aquellos liberales que hoy conforman parte del setenta y uno por ciento que a la fecha no se casan con ningún partido, pero que no hay duda de que siguen siendo opositores al régimen. Segundo: el paso siguiente será vender con bombos y platillos la unidad del liberalismo, por lo que, bajo este punto de vista, el partido Ciudadanos por la Libertad (Kitty Monterrey) estaría esperándolos pues habrá “desaparecido” el obstáculo para la unidad liberal que significaba el expresidente Arnoldo Alemán y su consorte. Este movimiento se volvió necesario después del desplome de la aceptación popular de la Alianza Cívica por los errores políticos de Juan Sebastián Chamorro. No pierdan de vista que la Alianza, sigue siendo la cabeza de playa de la empresa privada para incursionar en política. Razón por la que estoy más que convencido que tanto el PLC como los CXL, terminarán representando los intereses de ese sector (empresarios), los que no están lejos de los intereses económicos y políticos del régimen.
Lo que me preocupa, y mucho, es que tengo rato de ver cómo la dictadura está moviendo sus fichas, preparándolas para otra elección al mejor estilo del defenestrado Roberto Rivas y no veo que la Coalición Nacional se dé por enterada. Pues siguen en una carrera desaforada por convertirse en una oposición eminentemente puestívora, ya que para nadie es un secreto que a la fecha la mayor preocupación de sus dirigentes es ubicarse en la mejor posición posible para candidatearse. Lo anterior de ninguna manera debe desanimar al pueblo y mucho menos creerse el discurso de ciertos agoreros a sueldo del régimen, que andan pregonando la victoria del orteguismo en las próximas elecciones. Pues si la Coalición actual, resulta no ser la respuesta que los opositores esperamos, esta tendrá que sufrir los cambios que sean necesarios, pero tengan la seguridad que si aquí adquirimos el compromiso solemne de exigir requisitos mínimos para aceptar asistir a unas elecciones con la seguridad que nuestro voto se contará, so pena de denunciarlas de ilegítimas y fraudulentas. La suerte de este régimen estará echada. Cuando esos requisitos de ineludible cumplimiento estén redactados y confrontados ante los diferentes actores políticos y sociales, aquel que no los suscriba o que intente capear el bulto para no hacerlo, quedará desenmascarado ante el pueblo como gobiernista y zancudo.
Para finalizar les vaticino que sin importar las estratagemas que intente la dictadura y sus cómplices, nuestro pueblo y la comunidad internacional estamos decididos a sacudirnos este régimen y lo haremos. En estas fechas no olvidemos que Nicaragua es de María y María será siempre de Nicaragua.
El autor es comentarista político.