Al régimen orteguista le urge la «normalidad» en las zonas golpeadas por el huracán Iota. Tan apresurada está la dictadura que la vicepresidenta designada, Rosario Murillo, informó en su intervención acostumbrada en medios de la propaganda oficialista, que la tarde de este jueves esperan regresar a sus comunidades a las 35,490 personas que aún están en albergues a más tardar este fin de semana,
Como la mayoría de los albergues son escuelas, al sacar a las familias damnificadas por Iota, Murillo dijo que esto les permitirá restablecer las clases del programa a distancia en los municipios de la Costa Caribe de Nicaragua. Según Murillo, el retorno a las comunidades de origen lo están pidiendo los afectados.
«Las familias lo primero que nos piden es poder retornar a sus hogares, a sus casas, a sus comunidades. Y en cuanto es seguro se garantiza el traslado. Tenemos a estas alturas 7,098 familias albergadas, (que) representan 35,490 personas que esta tarde seguirán saliendo a sus lugares, a sus comunidades, asegurándoles que vayan con Dios», informó la también vocera del régimen y esposa del dictador Daniel Ortega.
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El número actualizado es que más de 160 mil personas fueron evacuadas de sus hogares debido al impacto del huracán Iota, que dejó una estela de destrucción en la mayoría de los municipios de Nicaragua. Hay lugares costeros como Bilwi, Prinzapolka y Haulover en la Costa Caribe Norte, donde las viviendas y demás infraestructura fueron arrasadas por los fuertes vientos y las inundaciones causados por el huracán Iota. En el resto de la tarde de este 19 de noviembre Murillo actualizará el reporte de daños por el huracán Iota.
Al final de su intervención, Murillo dijo que «apelarán» a la comunidad y organismos internacionales por ayuda financiera para atender la emergencia. Sin embargo, reiteró que la recibirán bajo las condiciones del régimen que es «una cooperación solidaria y respetuosa».
Nicaragua fue golpeada por dos huracanes de categoría 4, Iota y Eta en un lapso de once días. Eta fue más destructivo en el Triángulo Minero, Puerto Cabezas, así como Nueva Segovia, Jinotega y Rivas. Sin embargo, el huracán Iota que golpeó el territorio en cartegoría 5 y se fue degradando en su avance afectó a nivel nacional, causando la crecida de ríos que aún mantienen incomunicados a municipios, puentes cortados, el sistema eléctrico, de agua potable y de telecomunicaciones también fue seriamente afectado en gran parte del país.
Escuelas abren el fin de semana
A pesar de que los estragos aún siguen contándose y son miles de nicaragüenses que lo perdieron todo, la dictadura acelera su estrategia para imponer la «normalidad» en las zonas devastadas por Iota. Han empezado a limpiar las escuelas que usaron como albergues, para que el próximo sábado y domingo se normalicen las clases.
«Garantizando que las 124 escuelas que fueron utilizadas para seguridad de nuestros hermanos que tuvieron que albergarse, puedan disponerse este fin de semana porque tenemos los programas de primaria y secundaria a distancia en el campo, para volver a funcionar», informó Murillo.
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En esta oportunidad Murillo no mencionó la tragedia del deslave en Peñas Blancas, en el departamento de Matagalpa, donde murieron once personas. En su intervención insistió en que «no se debe perder la alegría», a pesar de que miles de nicaragüenses han perdido sus viviendas y 18 murieron por efecto de los huracanes.
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El huracán Eta dejó 10 mil viviendas dañadas, pero el número sería mayor tras el impacto del ciclón Iota. El recuento sería parte del reporte de esta tarde.
Luego de más de dos semanas de que Eta pasó por Nicaragua, será hasta la tarde de este jueves que el régimen enviará 11,250 láminas de zinc a las comunidades caribeñas. Murillo dijo que es parte del «plan techo». Además enviarán 14 rastras con 30 toneladas de arroz, 30 toneladas de frijoles y otro cantidad que no detalló de maíz y aceite que fueron donadas por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), que hoy serían enviados a Prinzapolka, Rosita, Bonanza y Siuna.