Pobladores relatan que no han recibido ayuda de el gobierno.

«El gobierno no nos ha ayudado en nada. Gracias a Dios nos salvamos», dicen pobladores de Bilwi

En un recorrido que realizó LA PRENSA por los barrios de Bilwi, se constató que los pobladores se muestran molestos porque dicen que el régimen de Daniel Ortega no está actuando rápidamente y los mantiene en el olvido desde el paso del huracán Eta

A más de 12 de horas de que el huracán Iota pasara por territorio nicaragüense, la población de la ciudad de Bilwi, en la Costa Caribe Norte, inició desde las primeras horas de este miércoles el proceso de levantamiento de escombros, limpieza y reparación de sus viviendas.

En un recorrido que realizó LA PRENSA por los barrios de Bilwi, se constató que los habitantes se muestran molestos porque dicen que el régimen de Daniel Ortega no está actuando rápidamente y los mantiene en el olvido desde el paso del huracán Eta, también de categoría 4, que impactó la madrugada del 3 de noviembre.

“El gobierno no nos ha ayudado en nada, no nos ha traído nada”, expresó en tono molesto doña Virginia Morazán, una de las ciudadanas que perdió su casa debido a Iota, ubicada en la zona costera, y ahora está en un refugio que dispuso una iglesia mormona.

En ese lugar, hay varias familias y unos 30 niños, aseguró Morazán, y hasta ahora solo han recibido dos bolsas de arroz y una botella de aceite. “Le pedimos al gobierno que nos dé un tuco (un terreno) a los que no tenemos donde ir, porque mi miedo es que nos quedemos en el aire (sin ayuda)”, compartió la ciudadana.

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De acuerdo con otra albergada en la misma iglesia, las autoridades “solo hacen censo para traer comida y nada”, y son los niños los que principalmente están sufriendo.

Doña Magda Reyes Mejía, quien estaba en reparaciones de su casa ubicada en el barrio El Muelle, cerca de la costa, luego del paso de Eta, hizo un llamado al gobierno porque los niños están sedientos y con hambre.

«No hay comida ni leche, no tenemos ni para darles agua con azúcar a los niños, todas estábamos viviendo en la costa pero ahora es pura arena», dijo Reyes, quien agregó que en el albergue hay una persona con los síntomas de la malaria.

Censos sin efecto de ayuda

En el barrio La Libertad, de Bilwi, una habitante llamada Victoria señaló que la primera necesidad que tienen la población es el agua y láminas de zinc, principalmente porque en cada vivienda habitan varias familias y hay muchos niños.

En la casa de doña Virginia viven varias familias y unos nueve niños. No tiene energía eléctrica, pero eso no le preocupa, dice, porque el problema es la falta de agua y zinc. LA PRENSA/WILMER LÓPEZ

Doña Victoria compartió que están «sufriendo» porque nadie los ha llegado a visitar y necesitan agua y leche para los niños. «Yo quiero que ayude el gobierno, gracias a Dios nos salvamos», dijo.

La ciudadana declaró que desde el domingo 15 de noviembre no tienen energía eléctrica y se están alumbrando con focos.

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En otro barrio cercano a la zona costera, el escenario de destrucción es más dramático aún, pero la reacción es la misma.  Una pobladora compartió que en su casa habitan por el momento seis familias, más de 20 personas, porque las personas que vivían en la costa perdieron todo.

En el barrio El Muelle, a la orilla de la costa, una de las familias que están a la intemperie, expresó que escuchan que hay donaciones pero «ninguna de las cosas recibimos».

«No hay agua y hay bastante niños que tienen diarrea… están haciendo censo», dijo Jim Brown, aunque aclaró que hasta esta mañana recibió unas 10 libras de arroz, cuatro libras de frijoles, dos sopas Maggi y aceite. Sin embargo, agregó: «No sabemos cuándo vendrán de vuelta».

De la casa de Jim Brown no quedó nada. Estaba ubicada frente a la playa y ahora improvisó un techo de plástico para cubrir a su familia del sol. LA PRENSA/WILMER LÓPEZ

Limpian y reparan con los escombros

Durante el recorrido realizado se pudo ver la cantidad de árboles y tendido eléctrico caídos por los potentes vientos de Iota, que se suman a la destrucción que dejó Eta, lo que ha dificultado el tránsito de vehículos por las calles.

Asimismo, la población está limpiando los patios de sus casas y recogiendo las tablas o los trozos de techo para volver a reparar sus viviendas.

La población coincidió en su clamor de que necesita que la ayuda anunciada por el régimen orteguista llegue a sus manos. «Techo, ayuda, solidaridad, y los que están gobernando que apoyen (…)  Esperemos que cumplan con el apoyo», fueron las palabras de Félix Ortega, quien aprovechó la visita del equipo de este diario a esas zonas afectadas.

Las casas que quedaron en pie luego del paso del huracán Eta, sucumbieron ante el devastador Iota. LA PRENSA/WILMER LÓPEZ

Iota se llevó los alimentos

El señor Lauro González perdió toda su casa: techo, letrina, baño, así como los árboles de limón, fruta de pan y guanábana. «Todo se llevó, lo que me ayudaba a mí a comer», lamentó.

El ciudadano compartió que en un primer momento se quedó junto a su familia en su casa mientras se acercaba la furia de Iota, pero sintió temor de perder la vida, por la potencia de las ráfagas de viento. Entonces, se vio obligado a movilizarse hacia una casa segura.

Sin rastros de La Bocana

Los pocos negocios que quedaron en pie en el centro recreativo La Bocana, cerca de la zona costera de Bilwi, tras el paso de Eta, terminaron de ser destruidos por Iota. Las olas y los fuertes vientos socavaron parte de los suelos de ese lugar.

Algunas personas se movilizaron hacia ese lugar para buscar en la bahía, y entre el pasto o la basura que arrojó el mar, mecate y madera para reparar sus casas, o el caballito de mar, para posteriormente venderlo a unos 40 dólares.

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