A nadie se le escapa que la Ley de Delitos Cibernéticos, o nueva “ley mordaza” como se le llama popularmente, ha sido aprobada para ser usada como instrumento legal de censura, de ataque a la libertad de expresión y de represión al derecho de los ciudadanos a la información.
Inclusive algunos diputados oficialistas en la Asamblea Nacional de la dictadura, a los que sus señores les permiten hablar de vez en cuando, durante la aprobación de la nueva “ley mordaza” declararon en un alarde de cinismo o prepotencia que su objetivo es castigar a las personas que critican al gobierno y denuncian la corrupción y demás abusos gubernamentales, lo que para ellos es difundir falsa información.
Como ya se ha dicho y demostrado, con la nueva “ley mordaza” la dictadura de Daniel Ortega está copiando las legislaciones represivas y de censura de la libertad de expresión y de información de otros países con regímenes dictatoriales más “avanzados” que el de Nicaragua: Rusia, China, Corea del Norte, Vietnam, Cuba y Venezuela.
Con respecto a estos dos países latinoamericanos cuyas dictaduras son modelos de la de Daniel Ortega en Nicaragua, cabe recordar que en un informe de octubre de 2019 el Instituto Oxford de Internet reveló que en Cuba y Venezuela además de las leyes para controlar y censurar internet, operan “tropas cibernéticas” permanentes que se dedican a espiar en las redes sociales y las diversas plataformas virtuales; así como a “manipular y desinformar” difundiendo noticias falsas elaboradas por los gobiernos. En esos y otros regímenes autoritarios, se dijo en el informe de la institución británica, “la propaganda computacional se ha convertido en una herramienta de control de información estratégicamente usado en combinación con vigilancia, censura y amenazas de violencia”.
De manera que los delincuentes cibernéticos están ante todo en los gobiernos, son los operadores de las dictaduras que además de espiar y censurar, difaman, calumnian y acosan a los opositores y a todas aquellas personas que expresan en las redes sociales opiniones críticas y denuncias que no son del agrado oficial.
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), en su Declaración sobre Principios de Libertad de Expresión en la Era Digital aprobada en Salta, Argentina, en octubre de 2018, denuncia que la tecnología digital es utilizada por actores estatales y privados para difundir amenazas y ataques a la libertad de expresión y de prensa; y agrega que “los abusos y el mal uso” de las modernas tecnologías de la comunicación “han potenciado la censura, la vigilancia o el acoso contra usuarios y periodistas”.
La Declaración de Salta de la SIP complementa y actualiza la Declaración de Chapultepec sobre la Libertad de Prensa aprobada en marzo de 1994, la cual ha sido apoyada formalmente y firmada prácticamente por todos los políticos que han llegado a ser titulares del poder Ejecutivo. Inclusive Daniel Ortega la suscribió en 2001.
“Bajo esta Declaración de Principios y con el espíritu de la Declaración de Chapultepec”, proclamó la SIP en el mencionado documento de Salta de 2018, “reafirmamos que la lucha por las libertades de expresión y de prensa es esencial para la democracia y el bien común: Defenderlas día a día es honrar nuestra historia y dominar nuestro destino”. Esta es la lucha que estamos librando en Nicaragua día tras día, sin tregua ni descanso.