La Resolución de la OEA

El régimen de Daniel Ortega ha rechazado de plano la Resolución de la 50 Asamblea General Ordinaria de la OEA, que fue aprobada este miércoles 21 de octubre por una amplia mayoría de 20 votos a favor y solo 2 en contra, incluyendo el del representante de la dictadura de Nicaragua. 11 países se abstuvieron.

La dictadura de Nicaragua rechaza la Resolución de la OEA, con el alegato de que es una violación a los principios de la soberanía y la autodeterminación nacional, y una injerencia extranjera. Daniel Ortega entiende esos principios como su “derecho” a violar atrozmente los derechos humanos e inclusive cometer crímenes de lesa humanidad contra los nicaragüenses pacíficos e inermes, sin que nadie de afuera pueda intervenir ni acudir en defensa de las víctimas.

Por otra parte, da tristeza reconocerlo pero es la verdad, esta posición de la dictadura de Nicaragua es apañada por los gobiernos de un par de países grandes de América Latina, que aunque no se atrevieron a votar contra la Resolución, se abstuvieron por la misma retórica no intervencionista de Daniel Ortega.

Pero además, la Resolución de la Asamblea General de la OEA que condena a la dictadura de Nicaragua, no ha sido satisfactoria para algunos sectores de la oposición que la consideran retórica, aguada e ineficaz. Pero la verdad es que no se podía ni se debía esperar algo más de esta Asamblea General de la OEA. Aunque en teoría la OEA podría hacer más para ayudar al pueblo de Nicaragua, en la práctica no le ha sido posible por falta de más votos y por las ataduras jurídicas y las limitaciones políticas que tiene esa organización, la cual, no hay que olvidarlo, es una asociación de gobiernos y actúa según los cálculos políticos de quienes ejercen el poder en cada uno de los países Miembros.

En la OEA hay países cuyos gobiernos son más enérgicos y beligerantes que otros, contra las dictaduras de Nicaragua, Venezuela y Cuba. El Gobierno de Estados Unidos (EE.UU.) es el principal y más poderoso de ellos, aunque después de la elección presidencial que tendrá lugar el próximo 3 de noviembre, si la gana el candidato Joe Biden no hay seguridad de que esa política se podrá mantener igual.

Pero en cualquier caso, por muy enérgica que sea la actitud de EE.UU. contra las dictaduras se tiene que adecuar a las posiciones de los demás países miembros de la OEA, que en general actúan de acuerdo con la cautelosa actitud diplomática de “la política de los pequeños pasos (que) aunque no sean vistosos o no parezcan dar resultado, son pasos hacia adelante”, que se deben seguir dando hasta alcanzar el objetivo deseado.

La oposición de Nicaragua debería comprender esa complejidad de la OEA, aunque como es su deber siempre le pida más. Es cierto que la nueva Resolución de la OEA es básicamente igual que las anteriores, salvo el plazo hasta mayo de 2021 a Ortega para que apruebe una reforma electoral seria y creíble. Pero por eso mismo la Resolución mantiene en jaque a la dictadura. Y por inteligencia política la oposición debería apropiarse de ella y apoyarla de manera explícita.

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