LA PRENSA dedicó un amplio espacio de su edición de ayer, lunes 19 de octubre, a información y testimonios sobre la enfermedad del cáncer de mama en Nicaragua.
En muchas partes del mundo se ha conmemorado en esta fecha el Día Mundial contra el Cáncer de Mama, una iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se estima que el 16 por ciento de los cánceres que sufren las mujeres son de mama, cuya incidencia ha venido creciendo en el mundo. Una de cada ocho mujeres padecerá este cáncer a lo largo de su vida, según la OMS, pero la detección temprana y un tratamiento adecuado reducen su letalidad.
En Nicaragua, de acuerdo con las cifras citadas ayer por LA PRENSA este cáncer es la segunda causa de muerte entre las mujeres, se presentan cada año entre 900 y 1,000 casos y las mujeres mayores de 50 años son más propensas a padecerlo, aunque también muchas jóvenes son víctimas de la terrible enfermedad.
Existe un gran consenso mundial acerca de la necesidad de hacer conciencia sobre esta enfermedad, alentar a su prevención temprana y tratamiento adecuado mediante diversas actividades, en las que participan no solo mujeres sino también muchos hombres conscientes y responsables, organizaciones de la sociedad civil, cuerpos médicos, instituciones de salud particularmente oncológicas y gobiernos de todas las tendencias políticas.
De manera que en octubre el mundo y las conciencias y los corazones de muchísimas personas se tiñen de rosa, el color que una empresa transnacional de productos cosméticos para la mujer escogió como símbolo de la campaña contra el cáncer de mama, y creó una fundación que ha donado centenares de millones de dólares para atender a las víctimas de la enfermedad y a fin de prevenirla.
A propósito de la participación de la empresa privada y las entidades civiles humanitarias en la campaña contra el cáncer de mama, la información publicada ayer por LA PRENSA ofreció un dato significativo que no debería pasar desapercibido. Algunas sobrevivientes del cáncer de mama revelan que en el sistema de salud pública fueron atendidas con mucho retraso, no se les proporcionó los medicamentos indispensables e inclusive el tratamiento personal dejó mucho que desear. Lo cual no sorprende, pues este mismo sistema público de salud es el que negó la asistencia médica a muchas víctimas de la represión de abril y meses siguientes de 2018, por lo cual falleció el menor Alvarito Conrado devenido en símbolo de la resistencia democrática y la inhumanidad de la dictadura.
Es probable que otras pacientes de cáncer de mama hayan sido bien atendidas en los centros hospitalarios públicos. Pero lo que queremos destacar es la actitud de la iniciativa privada y la sociedad civil, como por ejemplo la Fundación Ortiz Gurdián, que de acuerdo con la información atiende a una buena parte de los casos que se detectan en el país y da atención rápida, completa y eficaz a las pacientes de cáncer de mama que le toca atender.
La verdad es que el servicio de la iniciativa privada, organismos civiles humanitarios e instituciones religiosas de caridad, es siempre superior al del Estado y sobre todo cuando este ha sido pervertido por una dictadura.