Sabemos que los niños de hoy utilizan a la perfección los dispositivos móviles o laptops, son expertos en los juegos en línea como Free Fire, Roblox, Fortnite y muchos otros, pero surge la interrogante: ¿Eso significa que están preparados para el mundo digital? La respuesta puede ser bastante obvia. Por eso, quisiera abordar rápidamente algunos de los retos que enfrentamos como papás y mamás cuando se trata de nuestros hijos y el uso de la tecnología.
En principio, necesitamos formar niñas y niños que sean ciudadanos digitales. Para muchos este concepto les puede sonar familiar, pero si no, se trata de un conocimiento clave que necesitamos fomentar incluso antes de pensar en dar acceso a nuestros hijos a los dispositivos tecnológicos. Podemos pensar que la simple acción de usar internet o saber descargar aplicaciones nos convierte en automático en ciudadanos del revolucionario y maravilloso mundo digital. Lo cierto es que la ciudadanía digital se trata no solo de comprender su uso técnico, sino de nuestra capacidad para usar las tecnologías como las redes sociales y el internet de manera responsable, ética, legal y segura.
Lo interesante de abordar este tema justo ahora es que el Covid-19 ha hecho estragos en el comportamiento de nuestros hijos respecto a la tecnología.
“Más de 1.500 millones de niños y jóvenes están afectados por el cierre de las escuelas en todo el mundo. Muchos de estos estudiantes toman sus clases y socializan cada vez más a través de internet. Pasar más tiempo en las plataformas virtuales puede exponer en mayor medida a los niños a la explotación sexual y el acoso en línea, ya que los depredadores buscan aprovecharse de la situación creada por la pandemia”, explicaba Unicef el 15 de abril de este año.
Esto quiere decir que el escenario digital está sufriendo una evolución drástica y rápida. Por ejemplo, tan solo veamos el sector educativo. La educación en línea ha tomado una enorme importancia y vino para establecerse en esta nueva normalidad y es justo por eso que como madres y padres de familia debemos asumir un rol más proactivo y velar para que las niñas y niños tengan también acceso a una educación orientada en prepararlos para retos del mundo digital, por ejemplo: que los niños sean capaces de gestionar grandes cantidades de información, discriminar de la información veraz y objetiva de las noticias falsas, la capacidad del autoestudio fundamentado en fuentes confiables y la disciplina suficiente para evitar el plagio, también la habilidad de navegar con cautela en internet, protegiendo su información privada y cuidando de su reputación digital, la que seguramente tendrá un impacto importante para el futuro.
Ayudar a las y los niños a convertirse en ciudadanos digitales supone entonces proveerles de herramientas necesarias para vivir, trabajar y crear en el siglo XXI. También es sumamente clave proveerles información que les permita protegerse de todas aquellas situaciones de riesgos que puedan encontrar en el mundo conectado, situaciones que eran inimaginables en nuestra niñez, pero que hoy están presentes cuando juegan o interactúan en las redes sociales y son enormes los desafíos.
¿Y a qué se exponen los niños cuando están conectados?
El tema es amplio y complejo, pero las situaciones más comunes que podemos encontrar son: navegar en sitios peligrosos, problemas para mantener la información personal segura, ser presa de acosadores o ciberbullying, exclusión social digital, problema de adicción a la tecnología y la lista pica y se extiende.
El primer paso es entender como madres, padres y tutores que se debe buscar información sobre cómo usar la tecnología de manera responsable y transmitir estas ideas a nuestros hijos, estableciendo un código de conducta familiar al navegar en internet. Entender también la importancia de que las niñas y niños tengan una relación equilibrada con tecnología, lo que implica tener zonas libres de conectividad/wifi y brindarles otras opciones para que puedan aprender y estimularse de maneras diferentes en el mundo fuera de línea.
La recompensa de esta gestión es prometedora; y es una nueva generación de jóvenes, seguramente más empáticos y preparados para la constante evolución digital.
La autora es comunicadora y experta en Marketing Digital.
Creadora de Be smart Academy. Google for education Certified.