Degradación universitaria

Las autoridades universitarias sandinistas eliminaron los exámenes de admisión para quienes solicitan estudiar en las universidades públicas. Esta medida ha sido calificada por un experto en la materia como “golpe maestro” a la educación superior. Así lo dijo a LA PRENSA el educador independiente Cefas Asensio Flores.

La justificación pública del Consejo Nacional de Universidades (CNU) ha sido muy pobre, impropia de personas que representan la máxima autoridad académica el país y que supuestamente tienen el más alto nivel de capacidad intelectual, pensamiento racional y dominio de la temática universitaria.

En efecto, la presidenta del CNU —que también es rectora de la UNAN-Managua—, Ramona Rodríguez, dijo que con la eliminación de las pruebas de admisión la educación superior “no pierde calidad”, porque según ella “el examen no es para determinar calidad, es para asignar cupos en aquellas carreras que tienen alta demanda”. Sin embargo, Asensio Flores contradijo a la rectora sandinista al señalar que el examen de admisión es un procedimiento fundamental que “refuerza el proceso de selección del estudiante porque revela los conocimientos, habilidades, competencia de raciocinio y análisis y nivel de vocación del joven” estudiante.

También el expresidente del CNU y ex rector de la UNAN-León y de la Universidad Americana (UAM), doctor Ernesto Medina, critica la eliminación de los exámenes de admisión. Advierte que “es un atentado y un retroceso” a la educación de calidad y señala que “el examen es necesario para mantener el debido proceso de selección, porque se beneficiaría al estudiante mejor calificado y, por lo tanto, esto arrojaría mejores resultados académicos y mejores profesionales”.

En realidad, como lo recordó el doctor Ernesto Medina, el examen de admisión se estableció no solo porque la demanda de cupos en las universidades públicas creció demasiado, sino también para elevar la calidad de los profesionales que egresan de las distintas carreras universitarias; y para medir y mejorar el nivel de la educación secundaria y primaria en la que se sustentan y preparan los estudiantes que pasan a la universidad. Esas son las mismas razones por las cuales las pruebas de admisión existen en muchas partes del mundo, particularmente en aquellos países que tienen mayor nivel educativo porque entre otras cosas las instituciones universitarias son rigurosas en la selección de sus estudiantes.

Pero el populismo no entiende de buena calidad en la educación, ni en ninguna otra dimensión de la sociedad, salvo la perfección de la fuerza bruta que utiliza para sostenerse en el poder. La decadencia de la universidad pública de Nicaragua comenzó con la pérdida de la autonomía universitaria para someterla a la dictadura, se agravó con el despido de profesores de mejor calidad por no ser adictos al régimen y ha continuado ahora con la eliminación de las pruebas de admisión.

Una institución de educación superior debe estar comprometida con la calidad y con la libertad de expresión, de intercambio de ideas e investigación. Pero esto no vale para una dictadura que lo pervierte todo. Nada escapa a su degradación, y menos la educación cuya misión es desvirtuada por la dictadura que la utiliza para formar borregos de desfile, en vez de ciudadanos, como muy bien lo dijera Salomón de la Selva.

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