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Rosario Murillo

Rosario Murillo durante un acto gubernamental. LA PRENSA/Tomado de El 19 Digital

Cómo los discursos de odio de Rosario Murillo estarían en parte detrás de la tragedia de más de 170 mujeres en tres años

Defensoras de mujeres analizan el impacto de los "mensajes de odio" de la dictadura en el incremento del número de femicidios en Nicaragua.

Los cuatro femicidios que ocurrieron en el país el jueves 17 de septiembre elevó a 58 el número de mujeres asesinadas en lo que va de año, según el registro del observatorio de Católicas por el Derecho a Decidir (CDD), que además refleja un alarmante aumento en los últimos tres años: 178 mujeres asesinadas de forma violenta.

Ante esta problemática que ha llenado de consternación a la sociedad nicaragüense, tanto Mirna Blandón, del Movimiento Feminista de Nicaragua como Maricé Mejía, de la Red de Mujeres contra la Violencia y Martha Flores, de CDD, coinciden en que el incremento en el número de femicidios es consecuencia de la intolerancia que hay en la sociedad y que es promovida por el régimen orteguista a través de su vocera, Rosario Murillo con lo que consideran “discursos de odio”.

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El último mensaje de Murillo dirigido a los movimiento de mujeres fue el pasado viernes, cuando las acusó de ser iguales a los femicidas. “En qué se diferencia uno de estos personajes (feministas) con ese criminal que quitó la vida a una mujer embarazada de siete meses. ¡imagínense!, por eso decimos comisaria de la mujer para defender y proteger la vida, no para profanarla”, dijo Murillo, quien un día antes señaló a las mismas feministas de promover el aborto a través de las Comisarías, argumentando que eso fue lo que motivó al régimen a cerrarlas en 2016.

“El lenguaje de violencia y de odio con la que el régimen Ortega Murillo, particularmente doña Rosario Murillo ha venido haciendo público, no favorece a un clima de tolerancia hacia cuerpos de mujeres en cualquiera de sus edades, sea niñas, jóvenes o adolescentes. Hay una intolerancia de la sociedad, una ausencia de Estado y una profundización del machismo”, argumentó Blandón.

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Maricé Mejía considera que este año ha sido el peor en cuanto a femicidios por el elevado número y advirtió que de seguir así, con tantos crímenes de crueldad y odio, “se puede duplicar la cifra”. “Claramente se debe a los mensajes de odio y la impunidad en el país con miles de indultos, dándole permiso a los agresores a matar o violar mujeres y niñas”, señaló Mejía.

La curva en las cifras de femicidios ocurridos en los últimos cuatro años refleja un incremento consecutivo en este tipo de crímenes. Y es que en 2017 ocurrieron 51 femicidios, en 2018 se registraron 57; en 2019 se contabilizaron 63 y hasta septiembre de este 2020 van 58, cifra que tiende a subir teniendo en cuenta que faltan tres meses para culminar el año.

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Mirna Blandón atribuyó el incremento de las cifras de femicidio con el desmantelamiento de las Comisarías de la Mujer, las reformas arbitrarias que se hicieron a la Ley 779, la falta de recursos para prevenir y sancionar la violencia y la cultura de impunidad con los agresores y que además son elementos que “han demostrado que el régimen Ortega Murillo ha sido un gobierno más que cómplice que estimula, que sostiene y que reproduce la violencia”.

Más denuncias en redes sociales

A criterio de Martha Flores, de Católicas por el Derecho a Decidir, a pesar de que los femicidios siempre han ocurrido, en las últimas semanas se ha percibido un aumento sustancial. Flores atribuye esta percepción al hecho de que la población está utilizando más las redes sociales para hacer públicos estos casos.

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“Hay más denuncias públicas y las redes sociales también nos están ayudando a visibilizar y a darnos cuenta inmediatamente de estos femicidios, las personas están avisando de que hay un femicidio, porque años atrás pudieron haber otras mujeres asesinadas en las zonas rurales y no se supo, quedaron en el olvido porque no hubo denuncia ni de la víctima ni de la población cercana”, expuso Flores.

Flores destacó que el poco avance que han logrado con el trabajo de fiscalización de estos crímenes respecto a generar conciencia en la población, “pero con estos discursos que está dando la señora vicepresidenta está abonando a desvirtuar el trabajo de los movimientos de mujeres”.

¿Problemas de salud mental?

A criterio del doctor José Antonio Delgado, máster en salud pública, el incremento de los femicidios es parte del entorno que engloba un problema de violencia social asociados a la salud mental de la sociedad. “Cuando alguien es femicida, asesina y viola, debe tener también problemas de salud mental. Esta es una lucha constante con los grupos que trabajan en femicidios porque dicen: bueno como ya lo catalogaste que tiene problemas mentales entonces va a salir libre o no va a caer preso, o la pena va a ser menor. El problema es que hay una realidad de problemas de salud mental”, expuso.

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Delgado señaló que los traumas no superados de guerra vividos por los nicaragüenses en los años 80 inciden en el comportamiento de la sociedad, que viene acumulando problemas de violencia social que estallaron en 2018 y que en definitiva también representa un problema de salud pública que no está siendo atendido por las autoridades.

“El contexto de violencia social que tenemos de femicidios, homicidios, asesinatos y robos con homicidio es el producto de situaciones que tenemos de décadas atrás. Arrastramos una herencia de violencia de diez años de guerra con familias que no se trataron, que vivieron la guerra, que vivieron el servicio militar y que todavía tienen traumas no resueltos, entonces eso se va heredando a las generaciones que vienen”, señaló Delgado.

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Por otra parte, Delgado indicó que aunque es verdad que los discursos de odio del régimen orteguista influyen en la sociedad para que se den este tipo de crímenes como los femicidios, esto no el la causa principal del problema.

“Lo que hace el gobierno (discursos de odio) es una chispa que enciende un fuego que ya estaba encendido, porque si lo que dice el gobierno es la causa de los femicidios, yo quitando al gobierno resuelvo el problema y eso no es cierto. Este gobierno se cambia hoy y el problema va a seguir”, argumentó Delgado, mientras señaló que la no coordinación de las instituciones del Estado con los organismos de mujeres agrava este problema de salud pública como es el femicidio.

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Delgado advirtió que el resentimiento de la población por la falta de justicia de las autoridades contra estos crímenes puede derivar en otro problema mayor: “hacer justicia por su propia cuenta”.

“La gente como ya no cree en las instituciones va a tomar la justicia por sus propias manos, entonces si en mi casa se mete un ladrón ya no voy a llamar a la Policía sino que voy a hacer justicia”, indicó, y puso como ejemplo el caso donde un padre le cortó el miembro a un sujeto que se encontraba violando a su niña en Bosawas, el pasado 18 de septiembre.

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