La economía de Estados Unidos creció a una tasa anual moderada de 2.1 por ciento durante el verano, un poco más rápido de lo que se estimó por primera vez, según informó el gobierno el miércoles.
Aun así, economistas dicen que creen que el crecimiento se está desacelerando bruscamente en el trimestre actual.
La tasa de crecimiento de julio a septiembre en el producto interno bruto, la producción total de bienes y servicios de la economía, excedió la estimación inicial del Departamento de Comercio de una tasa anual de 1.9 por ciento, y la razón clave es que las empresas no redujeron el gasto de inversión tanto como se estimó en un inicio.
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La economía había comenzado el año con una tasa del PIB del 3.1 por ciento, impulsada en gran medida por los efectos ahora desvanecidos de los recortes de impuestos y el aumento del gasto público.
Diversos analistas han estimado que el crecimiento del PIB se está debilitando en el actual trimestre de octubre-diciembre a una tasa anual de 1.4 por ciento o menos, indica la agencia AP.
Sin embargo, se espera que la temporada de compras navideñas sea relativamente saludable dado el sólido crecimiento del empleo y el gasto del consumidor.
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Para el trimestre julio-septiembre, el gasto del consumidor se expandió a una tasa sólida de 2.9 por ciento. Se espera que esa fortaleza continúe, con hogares que disfrutan de ingresos crecientes y casi la tasa de desempleo más baja en medio siglo.
La economía estadounidense creció a una tasa de 2 por ciento en el periodo de abril a junio, y economistas encuestados por Reuters habían previsto que el avance del PIB del tercer trimestre sería confirmado en un 1.9 por ciento interanual, sin revisiones.
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El economista Leonardo Feldman señala que los resultados del crecimiento económico hasta el verano significan que la economía de EE. UU. no está al borde de una recesión.