El diario Prensa Libre, de Guatemala, publicó este viernes una llamativa caricatura alusiva a la XXVI Cumbre Iberoamericana que se celebró en estos días en Ciudad Antigua, y la decisión de Daniel Ortega de no participar en ella.
En la caricatura, bajo el rótulo Cumbre de presidentes se ve a un grupo de jefes de Estado, incluyendo al rey de España, Felipe VI, subidos en la cumbre de un volcán que alude al famoso Volcán de Fuego, cuya hermosa figura cónica se yergue al lado de la histórica ciudad guatemalteca que es Patrimonio de la Humanidad.
Al lado del gran volcán en cuya cumbre se encuentran los mandatarios de Iberoamérica, aparece Daniel Ortega en la cima de un cerro de calaveras y huesos humanos, que figurativamente es Nicaragua, diciendo: “Mejor me quedo aquí”.
El caso es que el dictador nicaragüense decidió finalmente no asistir a la Cumbre de Guatemala, sin ofrecer ninguna explicación.
Algunos observadores políticos consideran que Ortega se derrotó a sí mismo al desaprovechar la oportunidad de exponer personalmente ante la Cumbre Iberoamericana, su versión particular sobre los acontecimientos trágicos de Nicaragua en los cuales la represión ha dejado más de quinientos muertos, más de dos mil heridos y centenares de secuestrados, encarcelados y judicializados.
Pero la verdad es que Ortega no tenía ninguna posibilidad de engañar a los mandatarios iberoamericanos, con su cuento de que en Nicaragua hubo un intento de golpe de Estado financiado por los Estados Unidos (EE. UU.), ante lo cual él actuó defensivamente.
Además, Ortega rompió cualquier posibilidad de que su relato fuese apreciado, cuando el recién pasado 7 de noviembre arremetió contra todos los gobiernos democráticos latinoamericanos y europeos, porque han condenado la horrenda represión de la Policía y las fuerzas parapoliciales orteguistas, y lo han instado a buscar una salida democrática de la crisis en el Diálogo Nacional.
Es probable que a pesar de su habitual desconexión con la realidad, Ortega tuviera claro que su presencia no sería bien acogida en Guatemala, que los participantes en la Cumbre solo la aceptarían y lo escucharían forzados por la obligación protocolaria.
Por otro lado, grupos de nicaragüenses que han debido refugiarse en Guatemala huyendo de la represión, esperaban al odiado dictador con manifestaciones de rechazo. Y representando el sentir de la sociedad guatemalteca, el diario elPeriódico protestó con expresiones excepcionalmente duras por la posible presencia de Ortega en Guatemala.
Lo cierto es que no se debería permitir que ningún dictador participe en eventos como la Cumbre Iberoamericana, que por su propia naturaleza, definición e ideales, son esencialmente democráticos y tienen como misión la promoción de la democracia y la protección incondicional de los derechos humanos.