La Organización de las Naciones para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) impulsa cada 2 de noviembre la campaña “La Verdad Nunca Muere”, como parte del Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra los Periodistas.
Al sumarse a esta conmemoración y llamar a sus afiliados a participar en ella, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) expresó por medio de su presidenta, María Elvira Domínguez, que esta asociación de más de 1,300 periódicos y otros medios de comunicación de las Américas, mantiene como prioridad “el tema de la impunidad que rodea a muchos crímenes contra periodistas, la búsqueda de justicia y que se implementen cada vez más medidas estatales que garanticen a los periodistas trabajar en ambientes seguros”.
El capítulo nicaragüense de PEN Internacional, que también honra el 2 de noviembre la memoria de los periodistas asesinados en todo el mundo, presentó ayer en conjunto con la Fundación Violeta Barrios de Chamorro el documental realizado en México, No se mata la verdad, “que —según se dijo en la invitación— impacta tanto por la realidad mexicana como por la conexión con los peligros que corren los periodistas en Nicaragua en estos momentos”.
En realidad, la conmemoración en Nicaragua de la jornada internacional La verdad nunca muere debe ser dedicada hoy de manera especial al periodista Ángel Gahona, asesinado el 21 de abril pasado en la ciudad de Bluefields mientras reportaba las protestas cívicas que fueron reprimidas con armas de guerra por la Policía y las fuerzas paramilitares del régimen.
Pero además, en este Día de Difuntos se debe rendir homenaje a todas las personas caídas durante la rebelión popular cívica de los últimos meses, que han sido 325 según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), pero hasta 528 en los registros de organismos nacionales de Derechos Humanos.
Y no solo hoy, por ser Día de los Difuntos, hay que honrar la memoria de las personas muertas durante la rebelión contra la dictadura. Todo el tiempo, día tras día se les debe recordar con devoción, lo mismo que exigir castigo para sus asesinos y seguir luchando para hacer realidad los ideales de libertad y democracia por los que ellos dieron sus vidas; del mismo modo que recordamos siempre al doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y honramos su memoria.
Monseñor Silvio José Báez ha exhortado a los nicaragüenses a cultivar la memoria histórica. “No hay que olvidar —ha dicho el valeroso obispo que sufre acoso de la dictadura por su prédica de la verdad y clamor de justicia—, precisamente para que las formas caudillistas, autoritarias y criminales de ejercer el poder, que se han dado en nuestra patria, sean eliminadas para siempre”.
Ciertamente, nada de lo ocurrido y nadie de las víctimas debe ser jamás olvidado. El recuerdo imperecedero de los asesinados por la dictadura es esencial para la memoria histórica que deben cultivar los nicaragüenses.