Hilas y las ninfas desnudas

El premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, dice en un artículo titulado Nuevas inquisiciones, que “ahora el más resuelto enemigo de la literatura, que pretende descontaminarla de machismo, prejuicios múltiples e inmoralidades es el feminismo. No todas las feministas, desde luego, pero sí las más radicales, y tras ellas, amplios sectores que, paralizados por el temor de ser considerados reaccionarios, ultras y falócratas, apoyan abiertamente esta ofensiva antiliteraria y anticultural”.

El artículo de Vargas Llosa fue publicado a mediados de marzo de este año en El País, de España, y reproducido en otros periódicos iberoamericanos —incluyendo LA PRENSA, de Nicaragua— que pagan los derechos de reproducción.

Según Vargas Llosa, este fenómeno es consecuencia colateral de la campaña contra el acoso sexual hacia las mujeres, que sin duda es justa y necesaria, pero algunas personas radicales la llevan al extremo, como exigir la censura literaria. Y menciona el llamado “decálogo feminista” de sindicalistas españoles “que pide eliminar en las clases escolares a autores tan rabiosamente machistas como Pablo Neruda, Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte”.

En otros campos de la cultura también fluye actualmente una corriente de censura. En su edición del 1 de febrero de 2018, el periódico español ABC publicó un artículo informativo titulado El debate del #MeToo lleva a un museo inglés a retirar unas ninfas desnudas. #MeToo, como sabemos, es el hashtag o etiqueta de un movimiento contra el acoso y el abuso sexual en los Estados Unidos (EE.UU.), originado en las denuncias de algunas artistas de Hollywood de que un poderoso productor cinematográfico llamado Harvey Weinstein, las acosó sexualmente.

La nota informativa de ABC se refería a que la Galería de Arte de Manchester, Inglaterra, retiró de una exposición el cuadro Hilas y las ninfas, obra del pintor inglés John William Waterhouse (1849-1917), en el que aparecen unas bellas muchachas desnudas de la cintura hacia arriba, seduciendo a un joven varón y atrayéndolo hacia las aguas de un estanque. La explicación que se dio por el retiro de la pintura, estimada por los críticos como una obra maestra, es que expone a la mujer como objeto sexual.

Otras pinturas de esta clase, en otras galerías y países, también han sido objeto de la censura al desnudo artístico, lo que Vargas Llosa teme podría derivar a una nueva inquisición, ahora no por motivos religiosos, sino ideológicos y culturales.
El mito de Hilas y las ninfas se relaciona con Hércules. De paso hacia la Cólquide, en busca del Vellocino de Oro, los argonautas —entre los cuales iba Hércules— pasaron por el país de los Dríopes y mataron a Tiodamante, su rey. Hilas, hijo de Tiodamante, salvó la vida porque Hércules lo protegió.

Los argonautas siguieron su viaje y más adelante desembarcaron en Misia (en la actual Turquía) para abastecerse de agua y alimentos. Puestos en tierra, Hilas se adentró en el bosque en busca de agua dulce.
Hilas encontró un estanque de aguas cristalinas en el que habitaban varias ninfas, que, según la explicación del mitógrafo español José Antonio Pérez-Rioja, eran “deidades mitológicas de rango inferior que habitaban en grutas, bosques y cavernas o en fuentes, arroyos y ríos”… a las que “se les representa como muchachas bellísimas, con la cabellera de color verde mar y enteramente desnudas”.

Las ninfas que vivían en el estanque al que se aproximó Hilas se enamoraron de él, lo halaron hacia ellas y lo hundieron en el agua para darle inmortalidad.

Pasaba el tiempo sin que Hilas volviera y entonces Hércules fue a buscarlo al bosque. Al no poder encontrarlo desistió de continuar el viaje con los argonautas, empeñando en encontrar a su protegido. Creía Hércules que Hilas había sido secuestrado por los misios, de modo que capturó a algunos de ellos y los amenazó y les advirtió que solo los soltaría si confesaban dónde estaba el muchacho.

Cansado de buscar infructuosamente Hércules se marchó por fin, pero antes los misios le prometieron que seguirían buscando a Hilas una parte de cada año. Según algunos mitógrafos, el significado de este mito radica en que Hilas era un antiguo dios que simbolizaba la vegetación, la cual desaparece en invierno y reaparece en primavera.

Opinión Mario Vargas Llosa archivo
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