templos vivos, Dios, Jesús, Iglesia Católica
Óscar Chavarría

Las trampas de la vida

Imponer el orden no es fácil: ¡Qué difícil se nos hace poner las cosas en su sitio y darle a cada uno el puesto que se merece, cuando de por medio hay intereses corruptos! Hay personas que no les gusta que se ponga orden, por eso buscan sacar del juego a quien les increpa su mal proceder. (Mt. 22,15-21).

Dos enemigos, religión y política, fariseos y herodianos, se ponen de acuerdo para hacerle una especie de encerrona a Jesús y así poder tener razones para poder condenarle a muerte (Mt. 22,15). Para ello se valen de un problema político-económico que afectaba al pueblo. Fariseos y herodianos, pues, se acercan a Jesús y le dicen: “Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza… Dinos: ¿Es lícito pagar tributo al César o no?” (Mt. 22,16-17).

Era fácil caer en la trampa: por una parte los fariseos, como casi todo el pueblo judío en general, estaban hartos de ver en sus manos una moneda en la que estaba impresa la imagen del César, que ofendía permanentemente a su único Dios, el único Dios verdadero, y además el tener que pagar tributos a un gobierno extranjero, el imperio romano, que le tenía dominado y oprimido. Al decir Jesús que había que pagar el impuesto, al César, era, pues, lo mismo que estar en contra de Yahvé y su pueblo. Pero a su vez, si les dice que no paguen los impuestos, está Jesús provocando un delito contra el gobierno, cosa que les valdrían para acusarlo ante el César.

Por otra parte los herodianos, partidarios de Herodes y, lógicamente, adictos a la autoridad romana por intereses políticos y económicos corruptos, no iban a permitir que Jesús animara al pueblo a no pagar los impuestos. Tampoco iban a aceptar que los pagaran porque, sin duda, le pondrían contra el pueblo. Pero Jesús, que sabía muy bien quienes eran unos y otros, no cae en sus trampas y su respuesta, llena de sabiduría, la convierte en una dura crítica a ambos, fariseos y herodianos: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mt. 22,21).

Con esta respuesta Jesús critica duramente a los fariseos que son unos auténticos corruptos. Aún religiosamente hablando, ellos se creen los grandes defensores de Dios; pero apoyan y permiten que los responsables de la fe del pueblo y del templo vivan de un culto vacío a Dios y solo buscan a través de esos cultos corruptos sus intereses económicos y puestos de poder: han convertido el templo “en cueva de bandidos” (Lc. 19,46). Por eso, les dice Jesús: “Devuelvan a Dios lo que es de Dios” (Mt. 22,21). Asimismo, a los herodianos, solo buscaban aparentar ser fieles al poder invasor y vivir a costa de la política de una manera corrupta, traicionando también a su Dios y a su pueblo, Jesús les dice: “Lo del César denlo al César” (Mt. 22,21).

La respuesta de Jesús, pues, se convierte en una dura denuncia a los fariseos y herodianos que habían corrompido la religión y la política. Así que todos tenemos que reflexionar, porque todos podemos caer en la actitud corrupta de los fariseos y herodianos. La corrupción se mete fácilmente por todos los rincones, donde vea la más mínima rendija para poder entrar.

Los políticos y quienes juegan a políticos con intenciones malsanas, tienen demasiadas puertas abiertas que facilitan la corrupción y el caer en ella. El pueblo no es tonto y se da cuenta de ello. Se necesita mucha honradez para no caer en el mundo de la corrupción que tanto rechaza el pueblo.

El autor es sacerdote.

Opinión corrupción Jesús reflexión archivo

COMENTARIOS

  1. Eddy
    Hace 9 años

    Como siempre, hermosa reflexion y sobre algo que carcome a la sociedad, la corrupción.gracias y Dios le bendiga.

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