La semana pasada me refería a lo que desde Cosep hemos hecho para promover la transparencia a través de la prevención, denuncia y combate a la corrupción. Enumeraba algunas de las acciones que hemos realizado y los objetivos que estas persiguen.
En nuestro actuar buscamos no solo acompañar el caso individual que una determinada empresa nos presenta, sino que nos hemos propuesto también evitar que nuevas empresas sean afectadas al atacar las raíces que dan origen a los problemas presentados.
Cabe señalar aquí que no solo nos hemos limitados a los temas empresariales, sino que hemos participado en otras áreas de la vida nacional como ha sido por ejemplo nuestro involucramiento permanente en la demanda de una mayor transparencia de los procesos electorales.
Quiero remarcar el actuar de Cosep en el ámbito empresarial que nos compete directamente porque hemos querido ir más allá de simplemente denunciar el problema. Denunciar es correcto, pero no suficiente. Hay que ser proactivos.
Es importante que producto de la denuncia el resultado que se alcance permita resarcir el daño a la empresa, o castigar al funcionario que hace el daño, pero es más importante aún buscar que esta situación no vuelva a ocurrir.
La falta de transparencia es un problema sistémico y recurrente a nivel mundial. Eso hace que no sea un tema únicamente de un sector en lo particular. Ningún sector de la sociedad es inmune, por eso la encontramos tanto en el sector público como en el sector privado, la sociedad civil y en los propios medios de comunicación. No existe un sector que sea mejor que los demás.
Por eso es tan importante trabajar no solo en el marco legal para combatirla sino en el mismo sistema educativo para ir trabajando en los valores de todas las personas para poder aspirar a erradicarla. Las leyes son aplicadas por las personas. Las empresas son manejadas por personas. Las iglesias son dirigidas por personas.
No obstante lo anterior, a continuación, me referiré a varias de las acciones que en lo particular hemos desarrollado y sobre las que podemos mostrar resultados concretos, incluyendo esfuerzos para mejorar en las dos instituciones en donde más se percibe este problema como son la DGA y la DGI.
En el ámbito internacional participamos activamente en la definición y consenso de la posición país del Acuerdo sobre Facilitación de Comercio de la Organización Mundial de Comercio a lo largo de varios años.
Este acuerdo que se conoce como el Acuerdo de Bali y que fue ratificado por 159 países al suscribirse consiste, entre otros objetivos, en la simplificación de trámites en las aduanas para agilizar el paso de bienes y hacer los procesos más transparentes. El acuerdo prescribe muchas medidas para mejorar la transparencia y previsibilidad del comercio transfronterizo y crear un entorno comercial menos discriminatorio.
Nicaragua fue el primer país de Centroamérica en ratificarlo.
Estas medidas incluyen mejoras en la disponibilidad y la publicación de información sobre los procedimientos y las prácticas transfronterizas, mejores derechos de recursos para los comerciantes, menores tasas y procesos de despacho más rápidos y mejores condiciones para la libertad de tránsito de las mercancías.
Una de las medidas que hemos priorizado con el Gobierno y el BID ha sido la implementación de la Ventanilla Única de Comercio Exterior que ya está a nivel de programa piloto para iniciar su operación en el segundo semestre de este año y que permitirá a las empresas presentar ante las autoridades en un punto único de entrada toda la documentación e información exigidas para la exportación, importación o tránsito de mercancías.
En este ámbito hemos impulsado desde Cosep la conformación de la Comisión de Pasos Terrestres en donde hemos buscado y logrado avances en la atención no solo del tránsito de mercancías sino de los pasajeros con la mejora de infraestructura y procesos.
Pero más importante aún es el esfuerzo que hemos liderado desde el Comité Consultivo de la Integración Económica alrededor de la modernización de los pasos fronterizos de la región centroamericana. Nicaragua está a la cabeza de este proceso a través de procesos transparentemente licitados.
Los resultados no solo son públicos, sino que son visibles.
Adicionalmente, todo lo anterior ya está resultando en una menor intervención y discrecionalidad de los funcionarios de aduanas en los procesos y por lo tanto una menor posibilidad de estos en fomentar acciones de corrupción en perjuicio de las empresas, los usuarios y los consumidores.
El autor es presidente del Cosep.