Desde hace algún tiempo se ha venido manteniendo una campaña mediática contra LA PRENSA, a la que acusan —sin razón— de estar actuando contra el sector privado. Dicha campaña es personalizada en contra del editor en jefe de LA PRENSA, Eduardo Enríquez.
Es evidente que el objetivo de esa campaña es minar la credibilidad de LA PRENSA, con una campaña que además de infundada es inverosímil porque LA PRENSA es parte del sector privado y siempre ha sido defensora de la economía de mercado.
Desde su fundación, en 1926, LA PRENSA es una empresa privada. Como tal y parte de la empresa privada LA PRENSA resistió a la dictadura somocista, que distorsionaba el sistema económico de libre empresa para favorecer con los recursos del poder sus propios negocios y los de sus allegados.
Junto con el sector privado soportamos la agresión de la dictadura sandinista de los años ochenta, que no solo pretendía liquidar la libertad de prensa y evitar la democracia, sino que también acosaba a las empresas privadas independientes para socavarlas con el objetivo de crear una economía estatista y socialista de tipo marxista.
La identificación de LA PRENSA con el sector privado se funda además en principios fundamentales legados por su director mártir, el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.
“En Nicaragua el periodismo independiente y honesto es parte de la iniciativa privada”, escribió el doctor Chamorro Cardenal. “Periódicos, radioperiódicos y espacios noticiosos de la televisión, cuyas directrices van encaminadas a la exposición de la verdad, al reclamo de un régimen de justicia, al equilibrio social y a una justa distribución de la riqueza, tanto en el campo productivo como en el de las cargas tributarias, son parte del sector privado”, dijo en el editorial del 27 de febrero de 1974.
Agregó el doctor Chamorro Cardenal que los medios de comunicación son “pequeñas, medianas o regulares empresas. Algunas de ellas están formadas por la mínima asociación de dos personas, pero son empresas en el verdadero sentido de la palabra y además están dentro del sector privado, por contraposición a quienes son empleados a sueldo del sistema, o reciben de este regalías para convertir la misión de informar, en la de hacer propaganda”.
A nuestro juicio eso es lo que quieren detractores de LA PRENSA, que sea propagandista del “modelo” orteguista, de su régimen autoritario, sus negocios y sus alianzas.
Pero el fin primordial de LA PRENSA —siendo parte del sector privado—, es buscar y diseminar la verdad, informar con independencia y opinar responsabilidad, luchar por la democracia, denunciar la corrupción y todo abuso de poder, abogar por la justicia, defender la libertad de empresa garantizada por un Estado de derecho y seguridad jurídica para todos.
Eso es lo que ha hecho siempre LA PRENSA y lo seguirá haciendo en lo sucesivo. Somos abiertos a la crítica de los errores que cometemos, para corregirlos y tolerantes con las opiniones distintas a las que expresamos. Pero rechazamos resueltamente las difamaciones lanzadas contra LA PRENSA con fines inconfesables.