Denis Silva García

Hijos huérfanos de padres vivos

El síndrome de alienación parental (SAP) es un desorden psicopatológico en el cual un niño, un adolescente, denigra e insulta sin justificación alguna a uno de sus progenitores, generalmente, pero no exclusivamente, el padre se niega a tener contacto con él. Es un proceso muy utilizado por grupos feministas de la ideología de género, por el cual un progenitor, mediante distintas estrategias, realizaría una especie de “lavado de cerebro” para transformar la conciencia de sus hijos con el objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progenitor hasta hacerlo contradictorio. Se trata de progenitores que están profundamente obsesionados con el odio hacia sus excónyuges.

Este odio aparece luego de la ruptura del matrimonio, en el contexto de un juicio de divorcio o por la custodia de los hijos, en los casos más graves, a menudo comparten fantasías paranoides con la familia, amigos de ambos y profesores, muchos llegan al extremo de ser presas del pánico ante la perspectiva de tener que visitar en muchos de los casos a su progenitor. Los hijos que sufren este síndrome desarrollan un odio patológico e injustificado hacia el progenitor “alienado” que tiene consecuencias devastadoras en el desarrollo psicológico de estos. Algunas veces, el SAP provoca en el niño un deterioro de la imagen que tiene del progenitor “alienado”, como resultando con menos valor sentimental o social que la que cualquier niño o adolescente tiene y necesita de sus progenitores, consecuentemente el niño no se siente orgulloso del progenitor “alienado”, no lo admira como otros niños. Es una forma muy sutil, que se servirá de la omisión-negación de todo lo referente a la persona “alienada” (padre o madre), producirá daños en su desarrollo cognoscitivo y de aprendizaje, (bajo nivel escolar) y cuando en la edad adulta ejerzan su rol de progenitores.

Existen indicadores: impedimento por parte de uno de los progenitores a que el otro progenitor vea a sus hijos o pueda convivir con ellos (navidades, vacaciones, etc.). Desvalorizar e insultar al otro progenitor en presencia de amistades o la familia y del hijo. Implicar al propio entorno familiar y a los amigos en los ataques al excónyuge. Subestimar o ridiculizar los sentimientos de los niños o adolescentes hacia el otro progenitor. Incentivar o premiar la conducta despectiva y de rechazo hacia el otro progenitor. Influir en los niños con mentiras sobre el otro progenitor llegando a asustarlos. Conquistarlos con objetos materiales o bien permisos y viajes que no se han ganado. En los niños puede detectarse cuando estos no pueden dar razones o dan explicaciones absurdas e incoherentes para justificar el rechazo al progenitor “alienado”; y también si utilizan frases o palabras impropias de su edad, como diálogos similares o idénticos al del progenitor “alienador”, llegando incluso a inventar y mencionar situaciones de abuso infantil o maltrato que jamás han sucedido. Casos en que abuelos obtengan por hecho y no por derecho, el rol de padre o de madre. Los hijos no se divorcian, la ideología de género promueve el SAP, el aborto, dan asistencia a muchas madres en los juicios en los juzgados de la familia, y con engaños evitan el trámite conciliatorio de esta ley ilegal.

Es difícil vivir cuando te quitan el amor y la convivencia de un hijo, como padre o madre queremos ser parte del desarrollo de valores como integridad, honestidad, humildad amor a tu prójimo, ¡amar a Dios! caerte y levantarte siempre… ¡No el cajero automático o proveedor material, somos familia “déjenme hacerlo” solo tengo esta vida para ellos.
El autor es catedrático universitario.

Opinión
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