Fernando Bárcenas

Llamarle pan al pan y vino al vino

Qué difícil, desgraciadamente, para quienes viven en torno a las religiones, llamar al pan, pan, y al vino, vino. La vaguedad y la metafísica permiten toda suerte de interpretaciones simbólicas, como los sueños que nacen de compulsiones psíquicas profundas, a nivel inconsciente.

La Conferencia Episcopal emitió un breve comunicado, en ocasión del proceso electoral profundamente desprestigiado por Ortega. Pero, su brevedad, no por expresividad lacónica, sino, por poquedad, ha motivado que dos teólogas intenten darle mayor contenido, a fuerza de interpretar la vaguedad y el silencio.

Cuando los obispos dicen situaciones de hecho, dice una intérprete teológica (como si el mensaje estuviese encriptado), significa ilegalidades creadas por decisiones irregulares. ¿Por qué no podían los obispos decirlo directamente? ¿Habrá un siguiente intérprete, aguas abajo, que nos explique qué significa decisiones irregulares? Hasta que, al fin, con el último traductor de una interminable secuencia kafkiana de intérpretes, oigamos llamar al pan, pan, y al vino, vino; o hasta que el mensaje, desgastado en tantas reinterpretaciones, termine por llamar pan al vino, y vino al pan.

Los obispos han dicho, hasta donde han podido, dado los miedos, temores, presiones y distintos puntos de vista que hay entre ellos, afirma una de las teólogas. Si los obispos no han podido decir nada, por miedo, por presiones… nadie está autorizado a rellenar sus frases vacías. Y menos aún, con otras frases vacías.

Ahora, la Conferencia Episcopal, puesta en una encrucijada por contradicciones internas, necesita intérpretes de sus mensajes. ¿Qué hace pensar a las teólogas que sean ellas —estudiosas de la divinidad— quienes poseen el algoritmo que usan los obispos en la actualidad?

Los obispos, frente a la táctica represiva de Ortega (que elimina el proceso electoral como forma de delegación del poder), se limitan a señalar que cada quién haga lo que le parezca respecto a las elecciones. Los obispos dicen: No sabemos qué decirles. ¡Allá ustedes!

Esta posición indiferente de los obispos, interpretan las teólogas, es respetuosa de la decisión que tome cada nicaragüense. Así, la falta de posición, la indecisión de los obispos, la pérdida de la capacidad de reflexión autónoma, las teólogas la traducen como actitud respetuosa.

Dicen los obispos: Francisco nos ha recordado que hay que vencer la indiferencia para conquistar la paz. Pero, la indiferencia es la esencia del documento. ¿O no es indiferencia dejar a la decisión de cada quien qué hacer frente a la eliminación del proceso electoral?

Recalcan los obispos: Ni se puede ser indiferentes pensando que no podemos hacer nada por mejorar la realidad. Sin embargo, los obispos no opinan qué se pueda hacer para transformar la realidad irregular. Decida cada quien en su fuero interno. Y callan sobre la represión a los inmigrantes africanos y haitianos. Y ven para otro lado, cuando Ortega encarcela y pone ante los tribunales a una maestra solidaria, que da muestras extraordinarias de humanidad con una africana abandonada a su suerte con su hija de meses enferma de neumonía.

Luego, agregan: No hay que ser espectadores de la historia, sino protagonistas de la misma. ¿Cómo se es protagonista? No ciertamente, de forma individual, cada quien en su fuero interno.

Eso es tremendamente novedoso —dice una de las teólogas— encierra un llamado a discernir y actuar para construir la ciudadanía nicaragüense. La autocensura, ciertamente es tremenda, pero, no novedosa. Ni votar o no votar construye —simultáneamente, desde cualquiera de las alternativas— la ciudadanía. Las soluciones individuales, internas, son propias de la religión. La política ofrece soluciones colectivas, en el fuero de la sociedad. Todas las luchas históricas por la libertad parten de una conciencia colectiva. Son las soluciones sociales las que construyen ciudadanía.

Piden valorar si la decisión personal, sobre votar o no votar, abona al pluralismo y la democracia. Las luchas sociales abonan al pluralismo y a la democracia. Atender el problema de los inmigrantes, es una forma concreta de ser protagonistas de la historia, y de construir una democracia real.

No obstante, las teólogas afirman que el mensaje de los obispos es fuerte y claro. Lo que es fuerte y claro es el cambio vacilante experimentado por la Conferencia Episcopal, de mayo del 2014 a esta parte.

El autor es ingeniero eléctrico.

COMENTARIOS

  1. TutoSalvajes
    Hace 10 años

    Al pan pan y vino vino y tu culo en mi pepino.

  2. Salvador
    Hace 10 años

    Es probable que un análisis teológico mas profundo, arroje que la conferencia episcopal ha hablado como cristiana, socialista y solidaria.

  3. Pepe Turcon
    Hace 10 años

    Brillante articulo, no hay mas que decir.
    Por dicha el sentido común, a como él mismo se indica, tiene su propio curso y como el agua, siempre llega al mar.

  4. Denso
    Hace 10 años

    Otro que le echa la culpa a los obispos por el rumbo que lleva Nicaragua,,,porque no dieron una declaracion mas feroz,,,con gritos de zafarrancho de combate,,,,al menos a mi no tengo que esperar que es lo que piensan los obispos,,,para saber que el pais esta patas arriba por culpa de este nefasto gobierno dirigido desde el carmen,,tambien se ,,que es lo que se tiene que hacer para deshacernos de estas lacras,,,y sin duda,,usted lo sabe tambien,asi que no culpe a los obispos

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