La tecnología apareció en nuestras vidas y nos permite desplazarnos por el mundo al instante. Maravillosa época en la que las redes sociales han invadido a la familia, las amistades, las parejas, nos acercan pero estamos distantes a la vez, es algo muy controversial.
El uso y manejo de las redes sociales se ha disparado al grado que se ha convertido en un dilema casi imposible de manejar. Centrémonos en las parejas y cómo el uso del celular separa la relación, ya que cada uno tiene sus propias amistades, familias, nexos de trabajo, y se ha llegado al abuso del uso creando un cisma entre ambos pues se ha vuelto más atractivo y/o adictivo estar comunicados con los demás que con la persona con la que compartimos la vida.
La neurocomplacencia de recibir mensajes pueriles o divertidos del “ me gusta” han hecho un asalto a las neuronas que se apodera más que de la relación que existe en ese vínculo de amor, que tiende a disiparse. Es un peligro que se pierdan las caricias, las que se envían en una comunicación cara a cara, pues las miradas son caricias como el tacto y las palabras dichas y escuchadas en vivo.
El peligro amenaza cuando las redes sociales obligan a las parejas, además, a tener que afrontar otros problemas: desconfianza ante las relaciones que la pareja puede tener en sus perfiles, el tiempo que dedica a interaccionar a través de Facebook, o de otros, y se ha llegado a un punto donde lo virtual suple lo real y es necesario comprender hasta qué punto el manejo de las redes sociales afecta o beneficia nuestra relación de pareja.
¡Mucho cuidado con la pasión y el deseo por tu amante que se quede enredado en las redes, sociales!
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