La leche es un alimento nutricionalmente completo y culinariamente versátil.
Se puede consumir sola, sin preparación alguna, a distintas temperaturas: fría, tibia, caliente o congelada.
Es ingrediente para preparaciones dulces y saladas. Puede utilizarse fluida, evaporada, condensada, en polvo, en yogur o queso para aumentar el valor nutritivo de las preparaciones de alimentos especialmente para niños y ancianos con poco apetito que necesitan mejorar su alimentación.
Añadir productos lácteos a purés, pastas, guisos, sopas es agregar sabor y nutrición.
Si quiere controlar el peso y niveles de colesterol y triglicéridos use leche, yogurt o quesos bajos en grasa. Sustituya la crema por leche o yogur en preparaciones como canelones, salsas, para comer con frijoles o gallopinto, puede alternar con leche agria.
Por su contenido de proteínas, carbohidratos, vitaminas y minerales es ideal para combinar con frutas y cereales naturales como avena en hojuelas, arroz, cebada, pinolillo, semilla de jícaro, pozol y otros.
Prepare helados caseros o posicles.
Ideal para merendar: yogur, cajitas de leche ultrapasteurizadas (UHT) con o sin sabor o trocitos de queso.
Es recomendable consumirla pasteurizada o ultrapasteurizada, esta no contiene preservantes, por el tipo de pasteurización y el empaque especial que se emplea se conserva sin refrigeración hasta seis meses, sin abrir el envase.
Escríbame a [email protected]