A Roberto Miguel Corea Hernández, de 49 años, no le importa estar purgando una pena de 13 años y medio de prisión, por violencia intrafamiliar en perjuicio de su ex pareja Karla Esquivel, sino que desde la cárcel continuó las amenazas de muerte contra esta y su hija de 13 años, para que le hiciera la visita conyugal.
El acusado es reincidente en violencia intrafamiliar, fue condenado en septiembre del 2013, desde entonces inició un nuevo ciclo de violencia contra su ex pareja, a través de llamadas al celular, mensajes de texto y notas que le envía en papel higiénico, donde la insulta y la amenaza de mandarla a matar sino se presenta a las visitas de pareja, según acusó el Ministerio Público.
La victima cansada de las amenazas y del estres en que vive, decidió a no acceder a los caprichos del reo en mayo del 2014 y no fue a realizar la visita conyugal. Esto llenó de irá al procesado, quien la llamó insistentemente al celular reclamándole y exigiendo una explicación, pero la perjudicada le dijo que estaba trabajando.
En junio pasó lo mismo, Karla Esquivel no fue a la visita a la cárcel, por lo que el procesado llamó a su hija de 13 años para preguntarle por su mamá, pero esta la justificó diciéndole que estaba enferma. En julio pasó igual. En agosto la víctima decide enfrentarlo y le dice que ya no seguirá llegando a las visitas conyugales.
“El acusado reaccionó de forma agresiva diciendole palabras groseras, ofensivas, denigrantes en contra de la víctima y su integridad moral y la vuelve a amenazar de muerte”, dijo la fiscal Sandra Isabel Dinarte.
Desde entonces, las llamadas ya no fueron a la víctima Karla, sino al celular de la hija adolescente que tienen en común. La comunicación vía telefónica era constante, para insultar a su mamá y decirle que “era una zorra, puta, que tenía otro querido y que le informara de todos los movientos de su mamá, sino lo hacía era una mala hija”, dijo la fiscal.
Cuando la niña no le daba razones de su mamá la insultaba, diciéndole “gorda, aguada, anteojuda, encubridora de su mamá. La niña vivía estresada y dejó de contestarle el celular”, agregó la fiscal.
Esta situación de estres y amenazas han provocado en la víctima un estado ansioso que requiere atención psicoterapeutica.
Por estos hechos, el condenado fue acusado nuevamente, esta vez por violencia psicologíca e intimidación o amenazas contra la mujer en perjuicio de su hija de 13 años y Karla Esquivel Mairena.
La causa se ventila en el juzgado Tercero Especializado en Violencia, ante el juez Edén Aguilar, quien ayer realizó una audiencia de ampliación de prueba.
LETRA LO DELATA
El Ministerio Público ofreció un peritaje caligráfico de 14 trozos de papel higiénico y ocho hojas de papel a raya, que indica que todos los mensajes fueron realizados por el acusado.
La defensa pública del procesado dijo que esa prueba era extemporánea pues el juicio está programado para mañana (hoy) y la ley dice que debe ser ofrecida al menos 10 días antes del juicio.
Sin embargo, el judicial admitió la prueba y argumentó que esta llegó a manos de la Fiscalía el 13 de mayo y la ofreció el 16 de mayo, pero que la programación de la audiencia de ampliación se dio ayer, un día antes del juicio precisamente para que la defensa se preparara respecto a la prueba sobrevenida. “Le pregunto a la defensa si quiere tiempo para prepararse de la nueva prueba, para reprogramar el juicio”, dijo Aguilar.
“No señor juez”, dijo la defensa pública.
Para hoy se espera, que inicie el juicio por estos nuevos hechos contra Roberto Miguel Corea Hernández.