Los 34 países de la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobaron este 1 de junio por consenso una declaración conciliadora sobre Venezuela negociada en una sesión de diez horas, que concluyó con el gesto insólito de negar la palabra al jefe de gabinete del secretario general, Luis Almagro.
A última hora de la tarde Venezuela se sumó, con algunas modificaciones de poco calado y tras un receso de más de tres horas, al texto que durante una semana habían negociado más de 20 Estados bajo el liderazgo de Argentina, una vía conciliadora alternativa al proceso de aplicación de la Carta Democrática activado por Almagro el martes.
El secretario general no asistió a la reunión para dejar claro que esta iniciativa es diferente de la suya y en su lugar acudió su jefe de gabinete, Gonzalo Koncke, a quien el presidente del Consejo Permanente, el embajador argentino Juan José Arcuri, negó la palabra al término de la reunión, una situación que los más veteranos de la OEA consideran insólita y que Koncke vivió con «desconcierto».
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La declaración fue adoptada por consenso, una fórmula poco comprometedora y de gran tradición en la OEA, aunque la misión de Paraguay quiso dejar claro que, pese a no obstruir el consenso, no puede apoyar el texto porque no incluye la «exhortación» al Gobierno de Venezuela para que permita la convocatoria del referendo revocatorio que promueve la oposición de ese país.
Paraguay, el único Estado que apoya abiertamente a Almagro en el proceso de la Carta Democrática, no fue el único que consideró que el texto aprobado se queda corto, también lo hicieron, con diferente contundencia, Canadá, Colombia, Estados Unidos y, paradójicamente, hasta la propia Argentina.
Canadá, uno de los patrocinadores de la declaración, admitió que su misión quería introducir «términos más duros» y que el texto aprobado es «blando, débil y mantiene silencio sobre los principios fundamentales básicos de derechos humanos».
Colombia dijo que «no contiene todos los elementos que uno pensaría que deben estar allí presentes», Estados Unidos señaló que el texto «no es perfecto» y Argentina, la misión que ha liderado este proceso, concluyó la sesión reconociendo las carencias de la declaración.
«Queríamos incluir más mensajes en el texto, más duros, estridentes, con más compromisos, pero lo más importante es que haya una declaración del Consejo Permanente que permita un diálogo», afirmó el representante alterno de Argentina, Julio César Ayala.
Venezuela, que empezó la sesión batallando cada punto con el apoyo de Nicaragua y Bolivia, terminó por sumarse, con añadidos que se limitan a defender la «soberanía» de Venezuela, al texto mayoritario al comprobar que esa declaración tenía el apoyo expreso de 21 países del organismo.
Su declaración inicial solo cosechó el apoyo de cuatro Estados (Bolivia y Nicaragua, más Ecuador y Dominica, que apoyaron las dos), un resultado que evidencia que Venezuela ha perdido parte de la abrumadora influencia que en años anteriores le llevó a ganar votaciones en la OEA sin batallar ni ceder, como tuvo que hacer hoy.
El texto aprobado por el Consejo Permanente de la OEA afirma «su fraternal ofrecimiento a la hermana República Bolivariana de Venezuela a fin de identificar, de común acuerdo, algún curso de acción que coayude a la búsqueda de soluciones a su situación mediante un dialogo abierto e incluyente entre el Gobierno, otras las autoridades constitucionales y todos los actores políticos y sociales de esa nación para preservar la paz y la seguridad en Venezuela con pleno respeto a su soberanía».
GOBIERNO DE VENEZUELA PROCLAMA VICTORIA
El gobierno de Venezuela proclamó como una victoria la declaración aprobada por la Organización de Estados Americanos (OEA) en apoyo a un diálogo para encontrar una solución a la profunda crisis que sufre el país.
«Venezuela logró victoria en la OEA al convocar Consejo Permanente para declaración en apoyo al diálogo, la Constitución y La Paz», escribió en su cuenta de Twitter la canciller Delcy Rodríguez.
«Esta victoria es un reconocimiento al gobierno constitucional del Presidente Nicolás Maduro y al sistema democrático de promoción de DDHH (derechos humanos)», agregó la jefa de la diplomacia venezolana.
Rodríguez agradeció a los países «que respaldan» la «plena soberanía» de Venezuela y señaló que «sólo el gobierno de derecha de Paraguay se apartó del consenso en apoyo al diálogo» entre Maduro y la oposición, que impulsa una comisión de expresidentes a instancias de Unasur.
RAMOS ALLUP ARREMETE CONTRA GOBIERNO ARGENTINO POR POSICIÓN EN OEA
El presidente del Parlamento de Venezuela, el férreo antichavista Henry Ramos Allup, arremetió contra el gobierno argentino de Mauricio Macri por no impulsar en una reunión extraordinaria de la OEA la aplicación de la Carta Democrática Interamericana en la crisis venezolana.
«Pena posición Argentina sesión OEA. Creíamos otra cosa después declaraciones sobre Vla (Venezuela) Macri recién electo. Cristina (Kirchner) al menos no era hipócrita», escribió el jefe parlamentario en su cuenta de Twitter.
Este 31 de mayo, el secretario general de Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, convocó a la sesión urgente al invocar la Carta Democrática -mecanismo para casos de ruptura del orden democrático-, lo que el presidente venezolano Nicolás Maduro consideró una «injerencia» y estrategia para provocar una intervención de Estados Unidos.
Pero la OEA adoptó este miércoles una declaración conciliatoria en apoyo a un «diálogo abierto» entre el gobierno y la oposición, propuesta por Argentina y en la que la delegación venezolana logró incluir una mención a que las iniciativas de mediación se realicen en «pleno respeto a la soberanía» del país suramericano.
«Después del cambiazo, opositores democráticos venezolanos que somos amplia mayoría escribiremos ‘micro’ en vez de macri», agregó Ramos Allup, al referirse a la meta de la oposición de sacar a Maduro del poder mediante un referendo revocatorio.
Poco antes de la aprobación del documento en la OEA, el representante alternativo de Argentina ante ese organismo, Julio César Ayala, calificó el proyecto de declaración de «conciliador y moderado».
En Buenos Aires, la canciller argentina, Susana Malcorra, aseguró que el gobierno de Macri prioriza el diálogo por encima de cualquier otro mecanismo para encontrar una salida a la crisis venezolana.
«No hay forma de resolver el problema de un país importando la solución desde afuera», señaló.
La oposición venezolana pidió en la OEA la activación de la Carta Democrática, en tanto que presiona a las autoridades electorales para que aceleren el proceso de activación de un referendo revocatorio del mandato Maduro.
Macri se había manifestado en favor de la aplicación de la Carta Democrática en el caso de Venezuela, cuando era candidato presidencial el año pasado.