Esforzándose para componer al partido después de meses de caos, Donald Trump y el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, se declararon el jueves “totalmente comprometidos” a trabajar juntos, después de una reunión personal para mejorar su mala relación.
Ryan dijo que Trump era “muy afectuoso y genuino”, y sugirió que después de una vacilación inicial, bien podría terminar apoyando al precandidato del Partido Republicano para la Presidencia.
“Tendremos disputas políticas… La pregunta es: ¿podemos estar unificados sobre los principios fundamentales comunes que conforman nuestro partido?”, cuestionó Ryan. “Y estoy muy alentado de que la respuesta a esa pregunta es sí”, agregó.
Trump, quien utilizó el día para lanzar una fuerte ofensiva de cautivación con miembros del Congreso, transmitió su propio entusiasmo a través de Twitter y de la televisión. “Realmente pienso que tuvimos una gran reunión hoy, y pienso que estuvimos de acuerdo en muchas cosas y que será un pequeño proceso pero saldrá bien. Estoy bastante seguro”, comentó en una entrevista grabada para el programa “Hannity” de Fox News Channel.
La sorpresiva muestra de unidad selló una semana notable que comenzó cuando Ryan, quien tiene el cargo de elección más alto dentro del Partido Republicano y fue su nominado a la Vicepresidencia en 2012, dio la espalda al precandidato presidencial republicano justo días después de que Trump prácticamente asegurara la nominación.
Ryan dijo entonces que no estaba listo para apoyar a Trump, quien había tenido éxito en la brutal temporada de elecciones primarias insultando a mujeres, latinos, personas discapacitadas y a muchos conservadores.
RECUPERA TERRENO
En los días recientes, muchos legisladores del Partido Republicano —y los mismos votantes— han hecho las paces con la realidad de que Donald Trump es su candidato y por lo tanto su única esperanza de derrotar a la probable candidata del Partido Demócrata, Hillary Clinton.
Aunque algunos en el Partido Republicano temen que Trump pudiera representar un desastre electoral y costar a los republicanos el control del Senado y escaños en la Cámara Baja, encuestas recientes muestran una contienda más cerrada, lo que ayuda a su nivel de consuelo.