La explicación oficial por la adquisición de 50 tanques de guerra rusos que cuestan 80 millones de dólares, es que se trata simplemente de una renovación de equipos militares equivalentes, que han quedado obsoletos. El vocero del Ejército, coronel Manuel Guevara Rocha, dijo al respecto que desde hace años han “realizado gestiones para la renovación de equipos que han dado su vida útil”.
Pero a partir de esa explicación cabe preguntarse que si los tanques eran necesarios cuando el país estaba en guerra, en los años ochenta, ¿para qué se les va a renovar ahora que hay paz y por lo tanto ya no hacen falta para nada? ¿Será que Daniel Ortega se está preparando para una nueva guerra? ¿O es un alarde militarista por delirio de grandeza, tan propio de los caudillos tercermundistas?
La verdad es que Ortega no es un pacifista. Nunca lo fue. Desde sus años mozos revolucionarios propugnó la guerra como única vía para derrocar a la dictadura somocista y descalificó todo intento de salir de ella por medios cívicos y pacíficos.
Ortega se involucró en las negociaciones de paz de los años ochenta, auspiciadas por la comunidad internacional, solo como una estrategia para ganar tiempo mientras trataba de aplastar militarmente a la Contra. Al final se sometió a los acuerdos de paz porque el país ya no podía soportar la guerra, después que la Unión Soviética le quitó el respaldo militar y económico al haber pactado con EE.UU. una salida no militar al conflicto de Nicaragua.
Ahora, el rearme de Nicaragua es resultado de una alianza estratégica con Rusia, que se comenzó a fraguar desde que Ortega se reinstaló en el poder presidencial en 2007. De inmediato reactivó las relaciones militares con Rusia y poco tiempo después se comenzó a hablar de que Nicaragua compraría no solo tanques rusos, sino también aviones de combate, lanchas lanza cohetes, misiles tierra-aire, lanchas patrulleras y otros equipos estratégicos ofensivos y defensivos.
Representantes de la oposición política y la sociedad civil nicaragüense han condenado la compra de los tanques rusos. Señalan que los 80 millones de dólares que se van a pagar a Rusia por esas máquinas de guerra, se deberían invertir en la solución de algunas de las muchas necesidades sociales que sufre la mayoría de los nicaragüenses.
LA PRENSA hizo ayer un ejercicio al respecto y mediante una información infográfica demostró que con ese dinero se podría, entre muchas otras cosas, construir un hospital de referencia nacional o 16,000 viviendas sociales, o comprar los equipos modernos que se necesitan para la lucha contra el cáncer.
Pero eso no le interesa a Ortega. Para él son más importantes los artefactos bélicos, aunque solo sea para satisfacer su ego y jugar a la guerra.