Guillermo Áreas Cabrera

Hay moros en la costa

En 1453 las fuerzas musulmanas, bajo la orden del sultán Mehmed II, toman Constantinopla y por orden de este sus soldados por tres días se dedican a violar, torturar, asesinar infieles etc. y convierten la Basílica de Santa Sofía, el centro espiritual del imperio bizantino, en una mezquita, igual que ha prometido hoy en día el Estado Islámico convertir la Basílica de San Pedro en Roma.

Para los años 1550 las fuerzas musulmanas ya han tomado Buda y Pest (Budapest) y sus fronteras están a 150 km de Viena y en el Mediterráneo dominan todos los países que son lindantes con el Mar Adriático, y toda la costa norte de África y en su objetivo de conquistar Occidente van apoderándose poco a poco de territorios cristianos.

Las correrías del islam mantuvieron en constante estado de alerta a España a tal punto que se construyeron torres de vigilancia a lo largo de las costas españolas en el Mediterráneo y la expresión “hay moros en la costa”, que significa que los moros estaban cerca y existía peligro es un vivo recuerdo de la inseguridad que se vivía en esa época a tal punto que los pueblos costeros se retiraron abandonando la zona del litoral.

El papa Pío V, a diferencia del actual, vio el peligro que “para la cristiandad y la civilización occidental significa el islam” y al tener conocimiento de la preparación de una armada musulmana en Lepanto (Corinto) llama a una Liga Santa y forman parte de ella España, República de Venecia y Estados Pontificios, República de Génova, Ducado de Saboya y Malta y se lanzan contra la armada otomana antes de que esta leve anclas hacia Bari, Italia e intentar un nuevo camino a Roma ya que nunca pudieron a través de Viena.

Los cristianos resultaron vencedores en Lepanto frenando en seco el expansionismo islámico por el Mediterráneo occidental y se rompió con la superioridad naval del Imperio Otomano y su mito de invencibilidad quedó olvidado para el resto de la historia.

La batalla de Lepanto fue un combate naval de capital importancia que tuvo lugar el 7 de octubre de 1571 en el golfo de Lepanto, frente a la ciudad de Naupacto (mal llamada Lepanto), situado entre el Peloponeso y Epiro, en la Grecia continental. Se enfrentaron en ella los turcos otomanos contra una coalición cristiana, llamada Liga Santa, formada por España, Venecia, Génova y los Estados Pontificios. Los cristianos resultaron vencedores, salvándose solo 30 galeras turcas. Se frenó así el expansionismo turco por el Mediterráneo occidental.

En esta batalla participó Miguel de Cervantes que resultó herido y perdió la movilidad de su mano izquierda, lo que le valió el sobrenombre de “Manco de Lepanto”. Este escritor calificó La Batalla de Lepanto como, “la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros”.

Al paso que vamos parece que tenía razón.

El autor es abogado.

Opinión Mediterráneo Viena archivo

COMENTARIOS

  1. Nica emigrante
    Hace 10 años

    La visita de Bernie Sanders, un candidato abiertamente socialista, al Vaticano nos dice mucho del tipo de papa que tenemos. Habemos papus se ha convertido en habemos socialapus. Y si el papus es infalible, y nos recomienda el socialismo, pues el socialismo no ha funcionado, vaya usted a saber.

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