El Canto X de La Ilíada, de Homero, poema épico en el que se narran los incidentes de 51 días del último año de la Guerra de Troya, se titula Dolonia. Deriva del nombre de Dolón (que significa “el que hace trampas”, según Robert Graves), un guerrero troyano que fue enviado a infiltrarse tras las líneas de los griegos para obtener información sobre sus fortalezas y debilidades.
El espionaje es tan antiguo como la sociedad y el Estado y en él ocupa un lugar especial la infiltración, la cual consiste en mandar agentes propios a introducirse entre el enemigo para conseguir información de valor táctico y estratégico. “Topos”, se les dice a los infiltrados en la jerga de la actual inteligencia y contrainteligencia militar y policial.
No hay acuerdo entre los historiadores acerca de las fechas en las que ocurrió la Guerra de Troya, ni cuándo fue compuesta La Ilíada. Algunos consideran que la Guerra de Troya habría ocurrido entre los años 1194 a 1184 antes de Cristo, pero otros estiman que fue entre el 1219 y el 1209 de la época precristiana. Y en cuanto a La Ilíada, hay quienes calculan que debe de haber sido compuesta a mediados del siglo VIII antes de Cristo, sin embargo otros estiman que fue en el siglo VI de esa misma época.
Pero también acerca del Canto X de La Ilíada, que como ya dije es titulado Dolonia, existe una controversia nunca resuelta pues algunos estudiosos de los textos homéricos opinan que este capítulo no es original, sino que fue introducido algún tiempo después. Sin embargo otros alegan su autenticidad.
De cualquier modo, lo que no admite discusión es que el espionaje por medio de la infiltración de “topos” en las filas enemigas es tan antiguo como la misma guerra. Y además, anterior a la Guerra de Troya.
En realidad, se estima que los hebreos fueron los primeros que habrían practicado el espionaje por medio de la infiltración. En la Biblia, Antiguo Testamento, libro de Números, se relata que Dios ordenó a Moisés enviar espías a Canaán, la tierra que le fue prometida al pueblo hebreo, para que pudiera obtener toda la información que se podría necesitar antes de ocuparla. En cumplimiento de la orden divina Moisés envió a los doce jefes de las doce tribus de Israel a que fueran a infiltrarse en las tierras cananeas.
Considerando que supuestamente Moisés vivió en el siglo XIV antes de Cristo, se puede deducir que el espionaje por medio de la infiltración que ordenó hacer en Canaán ocurrió por lo menos un siglo antes de la Guerra de Troya y de la infiltración de Dolón en los campamentos griegos.
Dolón era un guerrero troyano muy admirado porque a pesar de que su cuerpo era deforme, poseía una extraordinaria velocidad que lo hacía invencible en las carreras. Dolón amaba a los caballos y soñaba con poseer los de Aquiles: Xanto y Balio, dos corceles maravillosos que por ser hijos de Céfiro, el dios viento, eran inmortales y tan rápidos como su padre.
A Dolón se le ocurrió la idea de infiltrarse entre los griegos para conseguir información de primera importancia y se la propuso a Héctor, jefe militar de los troyanos, a cambio de quedarse con los caballos de Aquiles cuando fuera derrotado.
Al aceptar Héctor la propuesta, Dolón se pintó el cuerpo de negro para no ser visto en la oscuridad y se cubrió con una piel de lobo. Y así, tratando de imitar el modo de andar de ese animal, Dolón se infiltró en medio de la oscuridad de la noche en el campamento militar de los griegos.
Pero Dolón no contaba con la astucia fuera de lo común de Odiseo (Ulises) y Diómedes, quienes vigilaban en la noche y vieron algo raro en aquel extraño animal que se movía en la oscuridad. Lo siguieron y cuando trató de huir a la carrera ellos fueron más veloces y lo atraparon.
Intimidado por sus captores, Dolón dijo a los griegos todos los secretos militares de los troyanos que él conocía, información que sirvió para que los troyanos fueran derrotados.
De manera que el resultado de la infiltración de Dolón fue contrario a lo que se proponía. En vez de conseguir datos de valor militar para los troyanos que lo enviaron a infiltrarse en las filas de los griegos, dio a estos la información que les habría de servir para triunfar sobre Troya un poco más adelante.