El petróleo se derrumbó aún más ayer en Nueva York, arrastrado por la confirmación de la persistente sobreoferta mundial de crudo. Su caída arrastró a las bolsas mundiales.
El barril de “light sweet crude” (WTI, de referencia para Nicaragua) para febrero bajó 1.91 dólares (6.7 por ciento), a US$26.55: su menor valor desde mayo de 2003.
En Londres, el barril de Brent para marzo cayó 3.06 por ciento, a 27.88 dólares. Es la cotización más baja desde noviembre de 2003.
“Los analistas de ambos lados (el mercado del crudo y el de valores) dicen que la debilidad del crudo debilita al mercado (de acciones) y viceversa”, comentó Oliver Sloup, del sitio iiTrader.com.
“Por sí solo, el mercado no encontrará un piso. El nivel de los treinta dólares, que era un piso psicológicamente impactante, no aguantó más que unos pocos días”, dijo Christopher Dembik, analista del Saxo Bank.
Explicó que es improbable que la demanda mejore y sostuvo que solo un cambio en la política de producción de la OPEP, especialmente de Arabia Saudita, podría permitir la estabilización de precios.
“Sin embargo, nada parece incitar a ese país a cambiar de estrategia cuando ya gana no solo ante el petróleo de esquisto, sino también ante el petróleo ruso”, añadió.
Parte de culpa de la imparable caída del petróleo la tienen las pesimistas previsiones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que advirtió el martes que el mercado se ahogará “en un exceso de oferta” este año. El retorno de Irán a los mercados petroleros, tras el levantamiento de las sanciones internacionales contra Teherán, contribuirá a ello, lo que provocaría más caídas de los precios del crudo, explicó la AIE en su informe mensual.
PALIZA A LOS MERCADOS
Las principales bolsas mundiales sufrieron ayer un nuevo mazazo cuando el precio del crudo quedó a menos de 27 dólares.
En Wall Street su principal índice, el Dow Jones, llegó a perder 3.5 por ciento pero terminó acotando pérdidas y cerró en baja de 1.56 por ciento. El Nasdaq bajó 0.12 por ciento y el índice extendido S&P 500 cedió 1.17 por ciento.
“Este puede haber sido el día de la capitulación”, es decir, los agentes no esperarán más y salen a vender por considerar que no es rentable seguir esperando, dijo Peter Cardillo, economista jefe de la firma First Standard Financial.
Sao Paulo bajó 1.08 por ciento y Buenos Aires 4.08 por ciento. México nadó contra la corriente: subió 0.09 por ciento.
Londres se desplomó 3.46 por ciento, Fráncfort 2.82 por ciento, París 3.45 por ciento, Milán 4.83 por ciento y Madrid 3.20 por ciento. La bolsa de Tokio perdió 3.7 por ciento y la de Hong Kong 3.82 por ciento, situándose en su nivel más bajo en cuatro años. Las bolsas chinas de Shanghái y Shenzhen perdieron cada una 1.03 por ciento.
Lo mismo ocurrió con las siete plazas financieras de los países del Golfo —que producen diariamente 18 millones de barriles de crudo— en la estela de la de Riad (-5 por ciento) y Dubái (-4.6 por ciento).
“Es un principio de año calamitoso, probablemente jamás se vio algo así desde el mes de enero de 1998”, afirma Xavier de Villepion, vendedor de acciones en HPC.
VUELAN MILES DE MILLONES
Desde principios de año, los parqués financieros se hundieron, volatilizando miles de millones de dólares de capitalización.
“En el origen de la debacle de este principio de año está el desequilibrio entre la oferta de petróleo y la demanda, y mientras los precios no se estabilicen, los mercados bursátiles lo pasarán mal”, opina Chihiro Ohta, analista de SMBC Nikko Securities Inc., en Tokio.
En este contexto, el FMI revisó a la baja en 0.2 puntos su previsión de crecimiento de la economía global para 2016, a 3.4 por ciento.