Se prevé que en los próximos tres meses los efectos del fenómeno climático El Niño alcancen su punto más crítico, lo que provocará que en Nicaragua “los sectores orientales de las regiones Norte, Central y Regiones Autónomas del Caribe reciban niveles acumulados de lluvia por debajo de lo normal”.
Esto “podría tener un impacto adverso” en la agricultura, principalmente en la producción de frijol rojo del subciclo tardío de postrera y en el de apante (dedicado en su mayoría a ese producto), advirtió la Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna (Fews Net, por su sigla en inglés) en su más reciente boletín.
Además, el incremento de la temperatura y de los vientos “podrá propiciar la proliferación de incendios forestales durante la temporada de verano que se inicia”, pronostica la entidad creada por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, en inglés).
Tanto los pronósticos climáticos como la proyección de las posibles afectaciones son similares para todos los países de Centroamérica.
Los daños que provocaría El Niño en los próximos meses en Nicaragua se sumarían a “las severas afectaciones” que enfrentaron principalmente los productores de las comunidades del Corredor Seco en el subciclo de primera y el inicio de la postrera del ciclo 2015-2016, que concluirá entre abril y mayo.
Y al resto de perjuicios que provocó la irregularidad del período lluvioso —deficitario en unos meses y excesivo en otros—, durante todo el 2015 al sector agropecuario y que fueron más notorios en las plantaciones de maní, caña, banano, cítricos, ganado bovino y acuicultura.
PREVÉN ALZA EN FRIJOLES
Para la Fews Net de acuerdo con los daños que “se puedan visualizar en las siembras de apante, principalmente de Nicaragua, los precios del frijol reaccionarían al alza, por efectos de la especulación comercial”. Dichos incrementos se mantendrían hasta agosto, cuando salga al mercado el frijol de la cosecha de primera del ciclo agrícola 2016-2017, que debería iniciar entre mayo y junio.
Ante esta posibilidad, la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN) “mantiene la preocupación sobre el abastecimiento del frijol, tanto para la demanda del mercado interno como para las exportaciones, debido al impacto de las anomalías climáticas sobre la producción”, por lo que APEN mantiene coordinación con el Gobierno para implementar estrategias acordes, dentro de ellas el aspecto genético para la producción en condiciones adversas del clima”, detalla el boletín.
SIN ALIMENTOS
En el caso de las familias afectadas, el boletín explica que las lluvias —excesivas en algunas zonas— de entre octubre y noviembre del año pasado, junto a la estabilización del precio de los granos básicos, los programas de asistencia y el inicio del corte de la cosecha de café 2015-2016 mejoraron el acceso a los alimentos y se convirtieron en una opción de empleo para los agricultores de subsistencia del Corredor Seco que perdieron sus cosechas.
Pero un monitoreo confirmó que en la actualidad estas familias no cuentan con existencias de maíz, lo cual es atípico para la temporada por lo que advierte que “estas poblaciones podrían caer en situación de crisis a partir de marzo”.
Como consecuencia de “la falta de reservas alimentarias y agotamiento de los recursos económicos devengados en la cosecha de café, como también por los efectos que pueden desencadenar de un periodo más seco y caluroso de lo normal”.
FRIJOL CON LAS COMPLETAS
Fews Net prevé que por la fuerte incidencia climática en la producción del subciclo de apante, el frijol se vea seriamente golpeado. En noviembre el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) divulgó que proyectan que durante el ciclo productivo 2015-2016 la cosecha de frijol cerraría en cuatro millones de quintales, cifra que sería muy ajustada para cubrir la demanda nacional (tres millones de quintales) y para exportación (alrededor de un millón).